De políticos corruptos y otras cosas.

De políticos corruptos y otras cosas.
De políticos corruptos y otras cosas.

Beatriz González Rubín

Coherencia: del latín cohaerentia. Es la relación entre una cosa y la otra. Se utiliza para nombrar algo que resulta lógico y consecuente respecto a un antecedente.

Difícil lograr ser coherente. Vivimos en un mundo donde de la boca de las personas salen palabras y discursos de promesas pero, cuando hay que tomar acción las cosas cambian y las palabras se las lleva el viento. “Del dicho al hecho, hay mucho trecho” diría mi madre.

Pocos meses han pasado desde que fuimos víctimas de promesas por parte de los políticos que buscaban ganar los distintos escaños.

Seguimos escuchando las propuestas de paro, marchas y demás, por parte de algunos que están en contra de la reforma laboral, una reforma que pretende pagar siete pesos por hora de trabajo, excluyendo por supuesto a los gobernantes.

En América Latina hay un hombre, gobernante que ha decidido ser coherente, que ha entendido que gobernar es un compromiso de ejemplo y solidaridad.

Exquerrillero y fundador del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros, pasó 15 años en la cárcel, 13 en el último periodo. Con trabajo y coherencia, llegó a ser Ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, finalmente, después de una larga carrera política, gano las elecciones y asumió el cargo de Presidente en marzo de 2010.

Él es José Mujica, Pepe, lo llaman sus amigos, “El presidente más pobre del mundo” lo llama la prensa, “El hombre más honrado del mundo” dicen de él muchos uruguayos.

A los 76 años gobierna un país tratando de dar lo mejor de sí. Recibe 10.237 euros al mes (260.259 pesos), pero el 90% lo destina a proyectos de ayuda. «Con ese dinero me alcanza, y me tiene que alcanzar porque hay otros uruguayos que viven con mucho menos», ha dicho en varias ocasiones.

No soy uruguaya, no sé si su gente es completamente feliz con él, creo que no, el ser humano nunca valora lo que tiene, pero me queda claro que en mi país México, nunca va a suceder algo así.

Aquí los políticos buscan su beneficio a costa del pueblo, llenan su boca de palabras populistas, y poco después se enriquecen con aquellos recursos que prometieron a los que votaron por ellos. Traicionan, son corruptos, lo que menos les importa es el bienestar del pueblo, buscan el propio.

Políticos qué han destruido nuestra esperanza, que se enriquecen con obras viales que han colapsado aun más la ya de por si conflictiva urbe. Políticos que incitan por medio de las redes sociales el odio del pueblo, que azuzan a la gente a tomar las calles por un beneficio que el pueblo nunca verá. Políticos que viajan en primera clase, se alojan en los mejores hoteles, dan conferencias en otros países sobre lo exitosa que ha sido su gestión. Mentirosos profesionales, ambiciosos irredentos.

Me da tanta lastima mi país, me da tanta lastima mi gente, me doy tanta lastima yo misma de ser mexicana y ser gobernada por tanto corrupto, que no conocen la coherencia y que si la conocen, sólo les estorba.

Pobre México, tan cerca del infierno con sus gobernantes. Tal vez es cierto lo que dicen por ahí: Cada pueblo tiene el gobierno que se merece.

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