Protección del intelecto en bici

Quien escribe esta colaboración pretende que los temas sean principalmente de Diseño Gráfico, creatividad, cultura visual y arte, especialmente la manera en la que se integra la imagen en nuestra vida diaria, y su importancia dentro de los negocios.

Pero en esta ocasión el tema es la protección del intelecto. En específico la protección de nuestra cabeza mientras usamos una bicicleta. En mi opinión, quienes promovemos o practicamos el ciclismo debemos fomentar el uso del casco para evitar lesiones serias a nuestra fábrica de ideas: el cerebro.

Y porqué salió este tema. No es una preocupación reciente. El uso del casco se viene discutiendo en parques, en la montaña, en gimnasios de escalada y en grandes paredes, y recientemente lo tocamos durante una rodada urbana-rural.

En la Ciudad de México, cada vez se ven más personas en bicicleta, no sólo a las personas cuyo oficio requiere de una como los afiladores de cuchillos, o aquellos que utilizan la bicicleta para el transporte de mercancías y sus implementos de trabajo: jardineros, vendedores de tacos de canasta, tamales oaxaqueños y pan.

Aunque mucho del uso de la bici se concentra en las colonias con cobertura del programa Ecobici, cada vez veo más personas en bicicleta sobre Miguel Ángel de Quevedo, Universidad, Insurgentes y la colonia Roma. Y he observado que la mayoría no usa casco. De hecho, las pocas personas que he visto con casco traen bicicletas cuyos componentes y estructura denotan el uso rudo al que son sujetas durante los fines de semana.

El fin de semana participe en un recorrido por la ciclovía desde Contreras hasta Parres. Nuestra guía, mi amiga Xóchitl es una montañista y cilista consumada (offroad y ciudad). Su última aventura la llevó a ir desde Tepozotlán hasta Tepoztlán en la bicicleta. Ella me recalcó la falta de conciencia sobre el uso del casco entre ciclistas urbanos, principalmente entre quienes consideran poco coqueto el uso del casco.

Definitivamente usar casco no es nada coqueto: pierdes el estilo, te arruina el peinado, pareces motociclista, te causa dolor de cabeza por su uso durante horas, te acaloras. Sin embargo, coincido con ella que andar en bicicleta sin casco es algo no negociable. Es indispensable para proteger nuestra cabeza en caso de alguna caida.

Probablemente me des la razón sobre el uso obligatorio del casco cuando ves a los que practican el downhill (modalidad del ciclismo de montaña) o cualquier otro ciclista en caminos no pavimentados, a campo traviesa o en montañas. Dirás esos sí son locos: – Si caen y golpean contra una piedra, o caen a un barranco, seguramente morirán si no usan casco -. Podrías aprobar el uso del casco exclusivamente para esos casos y justificar no usarlo en la ciudad debido a que la mayoría de los trayectos son en terreno plano y la bicicleta es un vehículo de baja velocidad.

Definitivamente la bicicleta no alcanza la velocidad de un automóvil, pero comparte vialidades con estos y un vehículo a motor es mucho más pesado que cualquier bloque de ciclistas. Un automóvil al impactar a un ciclista puede proyectarlo hacia adelante, y al aterrizar contra el pavimento la cabeza es la que absorbe el golpe. A veces como ciclistas nos colocamos en el punto ciego de un conductor sin percatarnos de ello y este al girar a la derecha puede atropellarnos. Incluso en calles de poco tránsito somos vulnerables a un accidente: una alcantarilla abierta, un taxista que frena bruscamente para subir pasaje o la portezuela de un vehículo aparcado que abre de improviso.

Y no sólo los automóviles pueden impactar una bicicleta. Parecería que no, pero un peatón que cambie bruscamente de dirección y baje al arroyo vehicular sin mirar, puede derribar a un ciclista causando lesiones a ambos.

En caso de un accidente, el casco de bicicleta se deforma para absorber la energía del choque y evitar fracturas del cráneo. El casco también disminuye el impacto de nuestro cerebro contra el cráneo. Recordemos que nuestro cerebro flota en líquido cefalorraquídeo, el cual le sirve como amortiguador pero en caso de impactos fuertes este no es suficiente y pueden causarse lesiones internas.

Yo por mucho prefiero conservar mi salud mental y usar siempre mi casco cuando ando en bicicleta. ¿Y tú?

* Adriana Rodarte (aerodi), diseñadora. Devoro imágenes y libros. Mis trazos, objetos y textos encontrados en: http://adriana.tumblr.com/

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