Dossier Wikileaks: La historia no es como la conocemos.

“Las presiones sobre Noriega se han incrementado por todas partes, pero él parece convencido de que podrá manejarlas”, dice un cable filtrado por WikiLeaks con fecha del 13 de diciembre de 1989, días antes de que el ejército de Estados Unidos iniciara el bombardeo de los objetivos militares de Panamá, el 19 de diciembre de 1989 a las 11:30 de la mañana.

En el despacho secreto que la embajada de Estados Unidos en Panamá envió el 13 de diciembre de ese año al Departamento de Estado en Washington, el autor anunciaba: “Panameños esperan un golpe de Estado exitoso -Noriega hace planes para pasar el Año Nuevo en el poder”.

Así, la historia de la invasión militar estadunidense que cegó de tres mil a cinco mil vidas a lo largo de las siguientes dos semanas en Panamá, revive en los cables de WikiLeaks en un ambiente del que se desprende el hedor de las sanciones económicas y del aislamiento internacional de un general que se aferra tenazmente al poder e intimida a sus oponentes.

“Enciende el ánimo de sus simpatizantes con lemas que piden represalias contra los traidores panameños y sus amos de Estados Unidos si algo le llega a ocurrir”, acusa el despacho.

El diplomático que lo elaboró comenta que a pesar de estar políticamente más débil que en la misma época del año anterior, las presiones en su contra no han podido expulsar al presidente panameño de su cargo.

“Ya el líder ex profeso Guillermo Billy Ford está hablando del 25 de febrero como la fecha previa al día en que Noriega debe caer… A la oposición le queda poca energía para atacar otra subida, a menos de que esté convencida de que ya es la última.”

En un segundo plano el autor menciona que la mayoría de los embajadores de otros países se encuentran fuera del país, de vacaciones, o cumpliendo con sus periodos de consulta con sus respectivas autoridades.

Y advierte a los destinatarios del despacho, que “el aislamiento diplomático local podría verse en peligro” por el reciente retorno del embajador francés de sus “vacaciones” para reunirse con sus colegas de Italia y de España, que nunca salieron de la ciudad.

“Varios embajadores y agregados militares, como el de México, podrían visitar a sus familias que viven aquí durante la Navidad. Noriega está haciendo todo lo que puede de sus contactos con la URSS (la extinta Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas), la República Popular China, Libia, Nicaragua e incluso con grupos de EU que están en contra del sistema”, dice el informe de los últimos momentos de Manuel Antonio Noriega en el poder.

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