Ágora.

Las relaciones entre fe y razón han sido un tema de profunda raigambre en el pensamiento filosófico y religioso.

La tendencia de algunos pensadores ha sido diametralmente opuesta, esto es, establecer como base única, ya sea la sola razón o, en su lado opuesto, la fe.

Estas tendencias antagónicas son, sin embargo, erróneas. Suponer que la fe es opuesta a la razón es demeritar en grado sumo la esencia misma del hombre.

La fe, inicialmente, debe entenderse es el sentido sobrenatural, es decir, la disposición a del entendimiento para creer las Verdades Reveladas, fiados en la autoridad de Dios que las revela. En esta tesitura, se comprende que la fe es una gracia, es decir, un don de Dios.

De entenderse que no hay oposición entre fe y razón. Esto es fácil de colegir a la luz de la naturaleza misma del hombre y que es calida con que el Creador nos ha investido. Recordemos que el hombre se define como un ??animal social? y, sobre todo, como un ??ser racional?. Esta racionalidad es un don que nos identifica con toda y de toda la creación. Dios ha hecho al hombre racional y le ha dado el dominio ??racional? sobre el mundo.

De esta manera si la razón proviene de Dios y la fe es una de las virtudes teologales que nos aproxima al Padre Celestial, en última instancia son lados de una misma moneda, acuñada por el amor de Dios y cuyo valor esta en el material que la forma: cuerpo, mente y espíritu hechos por Dios.

Asimismo, el Catecismo de la Iglesia Católica determina que ??A pesar de que la fe esté por encima de la razón, jamás puede haber desacuerdo entre ellas. Puesto que el mismo Dios que revela los misterios y comunica la fe ha hecho decender en el espíritu humano la luz de la razón, Dios no podría negarse a sí mismo ni lo verdadero contradecir jamás a lo verdadero (?) si se procede de un modo realmente científico y según las normas morales, nunca estará realmente en oposición con la fe, porque las realidades profanas y las realidades de fe tienen su origen en el mismo Dios?.

No hay ni debe haber contradicción entre las afirmaciones de la ciencia y las verdades de la fe. El hombre es una unidad formada por un estadio físico, intelectual y místico. Fe y razón son complementos en la inmanencia humana, no conceptos que deban sobreponerse uno con otro.

* Carin es amante de los números, estudioso de la filosofía, abogado y amigo de El Enigma. Columnista de Solo-Opiniones

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