Abdulá Abdulá, elecciones en Afganistan

Abdulá Abdulá se convirtió en el principal escollo para la reelección del presidente Hamid Karzai en los comicios del jueves, al cabo de una campaña en la que con su voz aterciopelada cuestionó duramente la gestión del mandatario saliente, quien hace tres años lo destituyó del cargo canciller.
Los sondeos dan a Karzai una fuerte ventaja frente a sus 40 contrincantes, pero las cosas, según los analistas, podrían complicársele si se viera obligado a disputar una segunda vuelta contra quien fue su ministro de Relaciones Exteriores de 2001 a 2006, y que ahora es segundo en las intenciones de voto.
“Karzai transformó una ocasión de oro en un desastre. No hay ninguna razón para darle cinco años más”, proclamó Abdulá en un mitin reciente.
Los observadores consideran que en las últimas semanas, gracias a su intensa campaña, sus posibilidades aumentaron.
Nacido en 1960, casado y padre de tres hijas y un hijo, este oftalmólogo construyó su reputación durante las tres décadas de guerras afganas como brazo derecho del “héroe nacional” Ahmad Shah Masud, famoso resistente a la ocupación soviética y al régimen talibán, asesinado el 9 de septiembre de 2001.
Abdulá suele denunciar la “desconexión” entre el Gobierno de Karzai y la población, atrapada en una realidad de corrupción y violencia que lleva a muchos afganos a engrosar las filas de la insurgencia islamista talibán.
El candidato opositor se proclama independiente y denuncia el estado deplorable de un país que según él desperdició las enormes oportunidades que se le ofrecían tras la caída del régimen talibán, cuando empezaban a fluir los miles de millones de dólares de ayuda internacional.
“La seguridad se deteriora, la situación política es caótica, los problemas de la gente (…) no son tratados como debieran serlo”, declaró recientamente a la AFP.
“Mi principal proyecto es mejorar la situación, crear una esperanza entre la población”, añadió.
Por ejemplo, propone modificar la Constitución para cambiar un sistema político extremadamente centralizado y crear los cargos de primer ministro y de dirigentes de las provincias, que representen mejor a la población y la alienten a implicarse más en la vida pública.
“Afganistán ciertamente necesita un cambio (…). Y no un cambio de nombres, sino un cambio de visión (…). Se trata de elegir entre una situación en la que Afganistán se hunde lentamente (…) y una situación en que la gente tenga de nuevo esperanza”, explica.
La madre de Abdulá pertenece a la minoría tayik, y el dirigente está vinculado con los tayik del valle de Panshir, bastión de Masud, al norte de Kabul. Pero su padre era pastún, una ascendencia que podría darle muchos votos en el seno de esta etnia, la principal del país.
Político respetado, Abdulá dice ser optimista con respecto al resultado de las elecciones, a condición de que éstas sean “creíbles y transparentes”.
El universitario Nasrulá Stanikzai, observador de la política afgana, considera que Abdulá es uno de los mejores entre decenas de candidatos insulsos.
Según un sondeo estadounidense difundido el domingo, Abdulá obtiene el segundo lugar, con el 26% de intenciones de votos, detrás de Karzai, con el 44%, con lo cual se necesitaría una segunda vuelta.
Pero tanto Abdulá como el ex ministro de Economía Ashraf Ghani (6% de intenciones de voto) podrían ser castigados por el hecho de que participó en el Gobierno de Karzai, considera el universitario.
“Ambos trabajaron en el Gobierno durante años, y si hoy día el equipo de Karzai fracasó, ellos también son considerados parte de ese fracaso”, analiza
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