José Miguel Insulza teme se contagien paises de america por Honduras

El secretario general José Miguel Insulza expresó el jueves sus temores de que si la crisis política en Honduras no se resuelve como lo espera la OEA, con el retorno del depuesto presidente Manuel Zelaya al cargo, pueda quedar abierta la puerta para otros golpes en América Latina.
“No voy a mencionar países”, dijo, aclarando que en esa amenaza los militares no eran los protagonistas porque “ellos no quieren” romper el orden constitucional.
“Los responsables son los que empiezan a empujar de nuevo” recurriendo al Congreso, la prensa y otros medios con una campaña para señalar al presidente de turno como alguien que “quebranta la ley” y que puede ser sujeto de destitución como ocurrió con Zelaya, dijo Insulza a reporteros en sus oficinas de la sede de la Organización de Estados Americanos.
“Pero, no explican que el presidente que viola la ley está sujeto a la constitución y naturalmente se le puede remover de su cargo (siguiendo sus propios procedimientos constitucionales)”, declaró.
Insulza, político de origen chileno que ha vivido años en el exilio por el golpe del general Augusto Pinochet en 1973 en Chile, dijo que en el caso de Honduras, la destitución de Zelaya el 28 de junio no puede ser tomada como un acto constitucional, como lo alega el gobierno de Roberto Micheletti, designado en ese país luego de la detención y destierro de Zelaya por efectivos militares.
Indicó que si bien la constitución hondureña señala que el funcionario que viola la constitución “cesa en su cargo”, ello no implicaba una acción de “vamos todos juntos y lo echamos”.
“Tiene que darse un mecanismo, como el Congreso por ejemplo, que declare que (el presidente) ha cesado en su cargo”, comentó. “Pero, hemos visto que el Congreso (hondureño) trató de inventar una renuncia. ¿Por qué no declararon que (Zelaya) ha cesado en su cargo? Eso lo hubieran hecho antes de echarlo, y no después”.
Insulza recordó que en la destitución de Zelaya, la OEA se ha pronunciado en tres oportunidades en favor del presidente depuesto: una vez en el Consejo Permanente de embajadores y dos veces en la Asamblea General extraordinaria de cancilleres.
En los dos primeros acuerdos, Insulza recibió la misión de entablar contactos de urgencia para restaurar el orden constitucional. El tercer pronunciamiento fue suspender los derechos y obligaciones de Honduras en la OEA, a pedido justamente de Insulza, al considerar que había fracasado en su intento de convencer a Micheletti que permitiera el retorno de Zelaya.
Dijo que las nuevas autoridades hondureñas “desean legitimar” la destitución, lo cual era algo que “nosotros no podemos permitir…” y en ese sentido indicó que “si no hay acuerdo, sería una lástima”.
Insulza recordó que en un golpe militar en Chile en 1932, los militares armados interrumpieron una sesión de gabinete del presidente Juan Esteban Montero Rodríguez, ante lo cual éste preguntó a su ministro del interior si había forma de contrarrestar el golpe. “El ministro del interior le contestó: ‘No, presidente’, y el presidente le dijo: ‘Entonces, vámonos”‘
“Esto pasaba en América Latina, y estoy hablando de uno de los países que supuestamente está entre los más estables de la región, pero hay otros países que ni siquiera se acuerdan de la cantidad de golpes que se dieron”, dijo Insulza. “Ese era un instrumento de los grupos dominantes para deshacerse de aquél que se salía del marco, del grupo dominante”.
“Eso ya se terminó”, agregó. “Pero, hay muchos que lo echan de menos, pues”

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