[Jornada Electoral 5 de Julio] Voto nulo una entrevista

Como uno de los principales impulsores del voto nulo, José Antonio Crespo, investigador del CIDE, cree que la actual campaña política no estuvo dominada por las propuestas de los partidos políticos, sino por el movimiento ciudadano que impulsó y le dio fuerza a la anulación del sufragio.

-¿Hasta qué punto este llamado al voto nulo puede impulsar un cambio en la democracia?

-Eso depende de muchas variables, por lo pronto sí podemos decir que fue el debate que se impuso en esta elección. Ya no es la propuesta de los partidos, no es si gana el PRI o si gana el PAN, sino cómo la ciudadanía puede mejorar el sistema de partidos, votando por algún partido o mandándoles un voto de protesta, que sería el voto nulo. La discusión gira en torno a eso, desplazó a los partidos, es el eje temático de esta campaña.

-¿Qué puede pasar un día después de la elección con el voto nulo?

-Depende del número de votos nulos. Si son pocos no tendrá muchas resonancias. En cambio si son muchos, a su vez dependería de cómo reaccionen los partidos.

Si se cierran, como se han cerrado hasta ahora, puede ser un punto de regresión, porque la gente va a quedar descontenta y decepcionada al ver que ni siquiera con un voto de protesta fuerte los partidos hacen caso. El malestar de la gente no va encontrar una válvula de salida.

-Y si los partidos responden al mensaje que envía una parte de la ciudadanía con el voto nulo…

-Si los partidos, aunque sea después de las elecciones, ojala que fuera antes, aceptan que es un movimiento legítimo en el que hay inconformidad y descontento en contra de ellos, e incorporan algunas de las propuestas que se han manejado, (reducción de salarios para legisladores, reelección y candidaturas ciudadanas), enviarán un mensaje a la gente descontenta de que sí los incorporaron, que sí ganaron algo con esto. Entonces esto podrá ayudar a mejorar la democracia, puede ser un paso adelante en el estancamiento en el que nos hemos quedado desde hace 9 años.

– Hasta dónde puede llegar este movimiento, algunos grupos han planteado la salida a las calles, ¿ustedes ven esta posibilidad?

– Oí que algunas organizaciones se están articulando para presentar una agenda mínima común de demandas que considere las candidaturas ciudadanas, la reelección y la reducción de salarios a legisladores.

Ahora, sobre la posibilidad de sacar la inconformidad a las calle, desde luego que si hay un voto nulo importante y los partidos rechazan o no lo quieren reconocer o lo evaden, es probable que el segmento más activo de quienes voten en nulo empiecen a presionar en las calles.

-¿Cuál es su opinión sobre el movimiento encabezado por el empresario Alejandro Martí?

-Martí dice “hay que darle el voto a los partidos siempre y cuando signen un compromiso.” Los anulistas pensamos que primero hay que dar la protesta, para que quede la constancia de la inconformidad y que luego los partidos no lo puedan eludir. Primero los hechos y luego el voto. Martí está diciendo al revés, “podemos votar por ustedes si nos prometen que nos van a cumplir”. ¿Y si no nos cumplen qué? Ya ni siquiera quedaría constancia de la inconformidad.

Hay algunos puntos de la agenda de Martí que no las está apoyando el movimiento anulista, como es el de devolverle a las televisoras la capacidad de recibir publicidad electoral. Pero en lo general, son dos formas distintas de querer llegar más o menos a lo mismo.

-Se ha comentado que este movimiento sólo toca a una franja de la ciudadanía, incluso se lo ha calificado de “elitista”.

-Empezó con algunos académicos que escribimos sobre el tema y simultáneamente se estaban organizando grupos que tienen acceso a internet y organizaciones civiles. A la hora que los medios electrónicos se dan cuenta de que este fenómeno existe, se comienza a discutir y a comunicar el fenómeno a otros sectores que hasta ahora yo he visto que son más bien de clase media, no sabemos si ha llegado más abajo, probablemente no. Pero eso no le quita el valor al movimiento, generalmente la clase media es la más activa políticamente, los partidos surgen de ahí, las iniciativas, las movilizaciones.

-¿Y el IFE?

– El IFE ha escatimado información al respecto. Incluso llegó a decir que el voto nulo no tiene ningún efecto jurídico sobre la conformación de la cámara, siendo que los votos nulos sí se cuentan para contar el porcentaje que exige la ley para determinar que conservan el registro.

El IFE debió tomar una postura totalmente informativa, imparcial, reconocer la legalidad de esta opción, porque está reconocida por la ley, incluso las boletas tienen un recuadro para candidatos no registrados. Debió informar de forma pareja para que quienes opten por el candidato no registrado o en el voto nulo, tengan toda la información para hacer sus cálculos y emitan un voto razonado, como ellos dicen. Pero si en cambio, el encargado de dar la información no la da, o la distorsiona, pues entonces la percepción que está quedando es que el IFE tomó partido por los partidos.

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Crespó concluyó la entrevista afirmando que el voto nulo busca abrir el sistema electoral, hacerlo más representativo y recuperar la legitimidad del mismo, lo cual, depende de que “los partidos quieran leer bien el movimiento”.

De lo contrario, el académico del CIDE pronostica que habrá “un Congreso poco legitimado y una franja del electorado enojada con los partidos” que podría salir a las calles y generar una “situación complicada”

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