La OPINION de Julio Hernández López

El día en que se conoció en detalle la pretensión abierta del comandante Calderón de contar con la personalísima facultad de declarar formalmente el estado de excepción (que en los hechos ya es aplicado cotidianamente) hubo múltiples eclipses de entendimiento. El propio Felipe general de cinco estrellas (todo incluido), por ejemplo, pareció haber caído en un proceso de autoinculpación al decir frente al poder magisterial gordillo que “si algo necesita México son buenos ciudadanos, pero desde luego buenos gobiernos, sobre todo buenos gobiernos, diría yo. No hay buenos gobiernos si no hay buenos ciudadanos que participen, que opinen, que no se dejen engañar, que exijan cuentas claras, que exijan responsabilidad, que exijan compromiso”. El alumno que se sinceraba frente a la maestra todopoderosa recibió en su pupitre con aguilita al frente las reconfortantes palabras de una roja manzana con gusanos presupuestales: “sin rubor, sin duda, sin complejos” se declaró aliada del calderonismo la gran jefa del corporativo SNTE (que incluye las filiales ISSSTE, Lotería Nacional y, ahora, la SEP despojada de josefinismos levemente molestos y manejada por el “maestro” Lujambio). Aprovechando los momentos tan emotivos que se estaban viviendo, la lideresa transexenal se permitió hablar de la soga electoral en casa del michoacano ahorcado en 2006, pues la cacique afirmó que ella ha llegado al poder sindical de forma “legal, legítima y con voto secreto”. El párvulo Felipe, más delante, se congratuló de tener una “alianza muy poderosa” con el magisterio, como si fuera uno de esos “amarres” de hechiceras que se anuncian en los avisos clasificados.

Otro oscurecimiento del entendimiento lo produjo el obispo auxiliar de Guadalajara, Leopoldo González, quien, al hablar en nombre de la Conferencia del Episcopado Mexicano, casi propuso que para mejorar la estima social de los sacerdotes estos deberían esmerarse en actividades de pederastia, ya que un cura asignado a una parroquia de Jalapa fue detenido por sus andanzas internéticas por los caminos del abuso sexual contra infantes y adolescentes, el sacro vocero González se aventó una frase de antología: Esas acciones no alejan a los feligreses de sus pastores, dijo, sino “al contrario, entre más humanos nos vean, más nos van a apreciar”. Luego se quejó de la prensa porque, según él, magnifica los pocos hechos negativos del clero, y “de una gotita hacen un mar”. Oceános son, a fe de este comendador astillado, los que han llenado con sus abusos en materia sexual los sacerdotes, sobre todo de la alta jerarquía, que resultan virtualmente intocables en razón de sus arreglos y complicidades con los hombres del gran dinero que hacen cerrar o reducir los espacios periodísticos donde se habla de pederastia clerical. Por lo pronto, muchos mexicanos habrán de apreciar más a humanos como Norberto Rivera y Onésimo Cepeda, por citar dos casos emblemáticos.

El mundo alrevesado lleva a Rubén Aguilar, ex vocero de Su Santidad, Vicente I, a proponer a la dirigente formal del priísmo, Beatriz Paredes, para presidenta de la República; ¿cómo luciría la banda tricolor sobre un huipil? Y, por su parte, el presidente del Partido de la Rechifla Democrática, Jesús Ortega, abre las puertas a quien fue coordinador de giras del antes citado Chente Inocente, aquel Nahúm Acosta detenido bajo la acusación de tener nexos con el narcotráfico y que siempre fue defendido por Manuel Espino. Nahúm podría ser candidato a presidente municipal de Agua Prieta, Sonora, y por lo pronto ha renunciado al PAN. No es nuevo que el orteguismo se ponga al servicio de intereses panistas. En estas semanas de jaloneos por las candidaturas a diputados de representación proporcional apareció como candidato “perredista” el general de división Francisco Armando Meza Castro, quien un mes antes de su postulación era subsecretario de la Defensa Nacional del gobierno calderonista presuntamente no reconocido por el sol azteca. Algunos que han preguntado la razón de darle una candidatura a quien semanas atrás era miembro del gabinete del gobierno felipista, han escuchado de novoizquierdistas labios que fue “una petición de la Secretaría de la Defensa Nacional”. Como diría Cantinflas: ¡S??ornes, jefe!

Astillas

Martí Batres Guadarrama precisa: ??En la columna Astillero, pubicada el 23 del presente, se pretende aludir a mi persona al citarse la carta de un lector, en la que se me involucra en el acuerdo de diversos grupos para ??ubicar a Alejandro Encinas en el lugar 13 de la lista plurinominal del PRD??. Al respecto declaro categóricamente que no participé en discusión alguna sobre los listados de representación proporcional federal del PRD, y en ningún momento avalaría poner un interés de grupo por encima de un liderazgo general?… José Giovine es un mexicano que desde El Paso, Texas, pregunta: ??¿Por qué no se enfrascan los gringos en otra guerra inútil como la de F.C.? Porque saben que es inútil. Con las continuas declaraciones de Hillary, cada vez se hace más obvio el plan intervencionista de los gringos, obviamente concertado con el PAN. Como en rompecabezas, las piezas: desde la presentación de F.C. disfrazado de soldaditito, su continuo discurso belicista, el apoyo económico al ejército, la militarización del país por medio de una guerra que nadie pidió y, por último, el miedo, que tanto les ha servido a los gringos desde Pearl Harbor hasta Al Qaeda para justificar canalladas, encarnado en esta versión por el cártel mexicano, nuestro 9/11 y su líder El Chapo nuestro Bin-Laden de petate. ¿Qué sigue?, el agringamiento del ejército o de plano la descarada presencia física del US Army. Da igual. Qué dirían los honorables (asumo) fundadores del PAN si vieran a sus engendros ideológicos entregar nuestro país, nuestra riqueza y nuestra soberanía?… Y, mientras nos preguntamos si el pretendido estado de excepción (“afectación de la seguridad interior”) será un golpe anunciado a la viabilidad electoral y un proyecto de continuidad panista en el poder “haiga de ser como haiga de ser”, ¡feliz fin de semana!

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