La visita prevista este martes a Moscú del principal negociador iraní para la cuestión nuclear, Said Jalili, fue postergada, anunció la agencia oficial IRNA.

“Para una mayor coordinación, esta visita fue aplazada a una fecha posterior”, indicó IRNA, citando un comunicado del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, cuyo secretario es Jalili, quien supervisa fundamentalmente la cuestión nuclear.

Jalili debía reunirse en Rusia con el presidente Dimitri Medvedev y el primer ministro Vladimir Putin, según los medios de comunicación iraníes.

Esta visita debía tener lugar pocos días antes de la expiración, a fines de enero, del ultimátum de Irán a las grandes potencias para entregarle uranio altamente enriquecido para su reactor nuclear científico de Teherán.

El grupo de los Seis países que negocian la cuestión nuclear con las autoridades iraníes (Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Gran Bretaña, Alemania), inició por su parte la semana pasada discusiones sobre un eventual fortalecimiento de las sanciones internacionales contra Irán, cuya política nuclear fue condenada en noviembre por la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA).

El primer ministro ruso, Vladimir Putin, afirmó el martes que Rusia construirá nuevas armas para compensar el proyectado sistema antimisiles de Estados Unidos y pidió a Washington compartir información detallada de ese escudo en un nuevo acuerdo sobre el control de armas. Las declaraciones de Putin, colocadas en el cibersitio del gabinete, conllevaban un tono desafiante y señalaron nuevas dificultades en la negociación bilateral sobre un convenio que sustituya al Tratado para la Reducción de Armas Estratégicas de 1991, que expiró el 5 de diciembre.

Moscú y Washington esperaban lograr el convenio antes de que terminara el año, pero los problemas persisten. Putin dijo que las conversaciones sobre el control de armas transcurren en forma positiva y añadió que el presidente ruso Dmitry Medvedev y el mandatario estadounidense Barack Obama decidirán finalmente si hay un nuevo acuerdo.

Sin embargo, Putin advirtió que un sistema defensivo de misiles daría una ventaja a Estados Unidos y podría debilitar el factor disuasivo de las fuerzas nucleares de Rusia. “Después de que el equilibrio se rompa (con el escudo de misiles), ellos harán lo que quieran y se volverán más agresivos”, dijo el premier ruso.

Obama retiró este año un elemento negativo en las relaciones cuando eliminó el plan del gobierno anterior de instalar misiles interceptores en Polonia y un radar en la República Checa, aspectos considerados por Rusia como amenazantes.

El Kremlin encomió a Obama por la decisión, pero las autoridades rusas desean saber más de los sistemas marítimos y terrestres que Estados Unidos proyecta establecer a cambio.

Putin dijo que Rusia no tiene la intención de instalar un escudo de misiles, pero que deberá crear nuevas armas ofensivas para amortiguar el futuro sistema defensivo de misiles de Estados Unidos

El primer ministro ruso Vladimir Putin apoyó claramente este sábado el plan del presidente Dimitri Medvedev para modernizar a fondo la economía del país, con la aparente intención de poner fin a los rumores de disensión entre ambos dirigentes. Medvedev abogó el 12 de noviembre por una modernización “de arriba abajo” de Rusia y estigmatizó las megaempresas públicas, muchas de las cuales nacieron bajo la presidencia de Putin.

Este discurso había hecho emerger nuevas especulaciones sobre posibles divergencias entre los dos líderes, que Putin disipó este sábado en el congreso anual del partido gobernante Rusia Unida en San Petersburgo. “Estoy seguro de que el llamamiento (a la modernización) refleja el anhelo de toda la sociedad rusa”, dijo Putin, acaparando el protagonismo del congreso con un discurso de más de una hora frente a miles de responsables, de militantes y de personalidades rusas o extranjeras, como el ex primer ministro ucraniano Viktor Ianukovich.

“La crisis, con toda su dureza, demostró el precio que puede costar a un país rechazar la innovación, tener una baja productividad, derrochar sus recursos y tener una burocracia lenta”, declaró el primer ministro, que sigue siendo considerado el hombre fuerte de Rusia. “El presidente planteó el tema de la necesaria modernización de todos los aspectos de la economía rusa: (se trata de) superar los retrasos crónicos e impulsar el país a un nivel de desarrollo más moderno”, añadió.

Putin felicitó a Rusia Unida por haber impedido que la crisis económica actual degenerara en debacle financiera como la sufrida por el país en 1998. “Hemos cumplido esta promesa”, soltó, desatando los aplausos de los asistentes. Pero también reconoció que la economía rusa se contraería entre 8% y 8,5% en 2009: “No es tanto como pensábamos (…) pero de todos modos es mucho, y peor que en muchos otros país”.

También prometió que el gobierno seguiría apoyando a las empresas en 2010 con préstamos, citando incluso la cifra de 500.000 millones de rublos (11.620 millones de euros). Ni Putin ni Medvedez son miembros del partido Rusia Unida, lo que no impidió al presidente ruso criticar sin ambages su “retraso” y sus “intrigas”.

Rusia Unida posee 315 de los 450 escaños de la Duma, la cámara baja del parlamento, y cada día son más los opositores y analistas que comparan su funcionamiento con el del todopoderoso Partido Comunista en tiempos de la Unión Soviética. “El partido debe modernizarse, ser más flexible y abierto, debe aprender a ganar en una lucha abierta”, espetó el presidente.

Estas críticas llegan semanas después de que estallara un escándalo sin precedentes en Rusia a raíz de las elecciones municipales del 11 de octubre, en las que se impuso Rusia Unida pese a múltiples acusasiones de fraude.

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El presidente ruso Dmitry Medvedev criticó el sábado al partido oficialista por utilizar su peso y minar la democracia en las recientes elecciones regionales, e insistió que debe aprender a ganar limpiamente.

La declaración de Medvedev fue un reproche inusual al partido Rusia Unida encabezado por su predecesor y mentor, Vladimir Putin. Rusia Unida es la base de Putin, que no ha descartado la vuelta a la presidencia en el 2012.

En un congreso del partido efectuado en San Petersburgo y al que asistió Putin, Medvedev acusó a varias delegaciones regionales de Rusia Unida de utilizar su dominio y conexiones oficiales para modelar los resultados electorales a su favor.

Agregó que el partido debe “liberarse de dichas personas y eliminar hábitos políticos tan nocivos”.

“Las elecciones deben expresar el deseo popular en una competencia libre entre ideas y programas, pero eso no sucede cuando se mezclan los procedimientos democráticos con los administrativos”, agregó el mandatario.

La mayoría de los funcionarios federales y regionales de Rusia son miembros de Rusia Unida, y la oposición acusó al partido de utilizar esa influencia para hacer trampas en las urnas. Los observadores electorales independientes y los partidos de la oposición, incluyendo los comunistas, protestaron las violaciones electorales generalizadas que, según ellos, ocurrieron en los comicios municipales de octubre, y mencionaron las pruebas de votaciones reiteradas y relleno de votos fraudulentos.

Los candidatos de la oposición sostienen que se les impidió hacer campaña electoral y algunos incluso afirmaron que su nombre no figuró en las papeletas de votación.

Tanto Putin como Medvedev defendieron a Rusia Unida en sus comentarios postelectorales, e insistieron que las denuncias de irregularidades deben ser investigadas y los culpables castigados.

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