Los primeros contingentes de los 524 soldados de la Guardia Nacional que realizarán labores de vigilancia en la frontera entre Arizona y México, comenzarán a llegar a la zona la próxima semana, informó hoy una fuente oficial.

El teniente Valentine Castillo, vocero de la Guardia Nacional de Arizona, indicó que los soldados han recibido ya semanas de entrenamiento para esta misión y precisó que el primer grupo llegará a la frontera el próximo 30 de agosto.

El envío de tropas forma parte del despliegue de mil 200 soldados solicitado por el presidente Barack Obama en mayo pasado para incrementar la vigilancia a lo largo de la frontera con México.

Los soldados estarán asignados a cubrir áreas entre los puertos de entrada y servirán de apoyo a los agentes de la Patrulla Fronteriza.

Los militares no podrán hacer detenciones, pero alertarán a las corporaciones civiles de actividades sospechosas a lo largo de la zona limítrofe.

Arizona, con 524 efectivos, ocupará casi la mitad de los mil 200 soldados que serán desplegados. Otros 250 soldados serán enviados a la frontera de Texas, 224 a California y 72 más a Nuevo México.

Una oficina de coordinación nacional para el despliegue, contará con otros 130 elementos

La violencia y maltrato entre estudiantes, el llamado bullying, se encuentra en crecimiento y cada vez afecta más a los niños de menor edad de escuelas públicas y privadas, según estudios de la Secretaría de Educación del Distrito Federal (SEDF).

De acuerdo con Gabriela Rodríguez Zúñiga, coordinadora del Programa de Escuelas sin Violencia, aunque siempre han existido este tipo de acciones, era más frecuente verla entre adolescentes, sin embargo, ahora se ve más en los niños de nueve años, incluso de cuatro.

“Estamos entrando en preescolar y el bullying empieza en ese nivel y se agrava en primaria y secundaria o ya es más evidente, con consecuencias cada vez más graves, con cuadros de depresión de tiempo más prolongado, intentos de suicidio, riñas o rasgos físicos irremediables, crónicos, trastornos alimenticios y aumento en adicciones”.

Hace pocos meses la SEDF concluyó junto con la Universidad Intercontinental el primer estudio sobre el tema realizado entre estudiantes de primaria y secundaria de la ciudad y actualmente realiza otro, con otra institución educativa, en nivel preescolar, cuyos resultados estarán listos a finales de este año.

Jorge cursó el segundo grado de primaria en la escuela Victoria Tepeyac, donde durante varios meses sufrió el maltrato de su grupo de “amigos” o “manada”, como lo llama. Fue poco antes de concluir el ciclo escolar que este niño, de ocho años de edad, decidió externarlo a su mamá, cansado de ser el esclavo del clan y de tener que pagar seis pesos por día a uno de sus compañeros para que jugara con él.

A lo largo del ciclo Jorge —quien es solitario y tímido— además sufrió tres infecciones urinarias, según su mamá, debido a que sus maestras le impedían salir al baño y era castigado a mitad de recreo frente a la pared por correr en el patio.

Los reportes hechos a las maestras no tuvieron respuesta, por lo que en casa comenzaron a trabajar para aumentar la seguridad y autoestima de este pequeño, que en el ciclo escolar 2010-2011 acudirá a una nueva escuela.

Jorge no sabe que su situación se repite en el 44% de los estudiantes y que el 99% es receptor, generador u observador de este tipo de conductas agresivas, que son repetitivas e intencionales.

Blanca es el caso contrario, porque ella es quien reparte los zapes, los empujones y las patadas a quienes considera débiles, les quita sus cuadernos o esconde mochilas. Esas actitudes le ha valido ser catalogada como una jovencita problema en su plantel, de corte público, y las repetidas llamadas de atención a sus padres han provocado que ellos decidieran cambiarla en varias ocasiones, para al final sacarla de estudiar.

Según Rodríguez Zúñiga, ni los receptores ni los generadores de violencia y mucho menos quienes la atestiguan se atreven a expresar lo que pasa: “nadie lo dice porque tienen miedo a represalias”.

Sin embargo, existen diversos factores que revelan si una persona es víctima de bullying, como desinterés por la escuela, bajo rendimiento, marcas de golpes, materiales escolares rotos, objetos perdidos y dificultad para dormir.

Cuando se llega a romper ese código de silencio, como sucedió con Carlos, por desgracia, explica, muchos no encuentran respuesta a su problemática, porque los padres o no saben qué hacer o ven como normal que su hijo enfrente violencia por sus iguales y prefieren esperar a que con el tiempo se resuelva.

Fue por eso, afirma, que se creó un modelo integral de intervención educativa en la SEDF, que incluye el primer macroestudio hecho en nuestro país, así como un foro, una línea telefónica con contención emocional y orientación, además de entrevistas sicológicas para integrar grupos terapéuticos.

Actualmente se trabaja en 16 grupos de este tipo, formados por hasta 30 niños víctimas de bullying, con quienes se trabaja a través de juegos.

Pero la problemática, reconoce, rebasa la capacidad de atención del gobierno, que este año tiene como meta realizar acciones preventivas en 400 escuelas de nivel básico.

Por eso se ofrece capacitación a instituciones y organismos que cuentan con espacios educativos, a fin de que repliquen la información que reciben.

Para Rodríguez Zúñiga, el peligro que corren los niños ante la indiferencia de los padres y los maestros es que pueden tener tal afectación sicológica que presentan cuadros depresivos que los llevan al intento de suicidio. Algo que siempre está presente es que quienes reciben este tipo de violencia psicoemocional o física, amedrentamiento, exclusión o indiferencia es la depresión, lo que afecta el rendimiento escolar e incluso ha sido la causa de deserciones, explica.

La especialista señala que cada vez es más frecuente que los padres cambien de escuela a sus hijos en el mejor de los casos, o los den de baja definitiva al no encontrar una solución.

Pero también se registran casos en los que los padres presentan denuncias judiciales contra los agresores y los maestros, por lo que se ha integrado una red con la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), el sistema para el Desarrollo Integral de la Familia en el Distrito Federal (DIF-DF) y la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) para analizar cada situación.

“No hay una ley al respecto, ni siquiera una iniciativa, como en otros países, pero hemos encontrado algunos caminos para hacer frente al fenómeno… la Comisión revisa con la SEP cómo va el caso, por eso nosotros damos énfasis en el tratamiento y la prevención”.

Organizaciones defensoras de los derechos civiles de las mujeres dijeron estar más preocupadas por la exigencia de justicia de los feminicidios –que no han sido resueltos-, así como el cumplimiento cabal de las recomendaciones de la sentencia presentados por la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, que de las mujeres asesinadas en un contexto de violencia familiar o que presumiblemente estaban ligadas a las actividades del narcotráfico.

El próximo 16 de noviembre se cumple un año de la sentencia dictada en contra del estado mexicano por parte de la Corte Interamericana y las agrupaciones preparan una “amplía campaña” de difusión, a fin de presionar para que otros casos, sigan la misma ruta de los tres específicos que fueron denunciados ante la Corte: el de Esmeralda Herrera, Laura Berenice Ramos y Claudia Ivette González, mejor conocidos como los asesinatos del campo algodonero.

En medio del reporte cotidiano de los asesinatos de mujeres que presenta la Procuraduría de Justicia del Estado de Chihuahua, “siguen dándose los feminicidios”, pero no están siendo atendidos. “Muy pocos casos han sido resueltos”, dijo Liliana Chaparro, de la Red Mesa de Mujeres.

Agregó que el estado mexicano debe cumplir la sentencia, que incluye modificaciones de tipo estructural, así como el esclarecimiento de los asesinatos y la indemnización a familiares de las víctimas, que han hecho gastos durante el proceso legal.

De hecho, las agrupaciones que encabezarán la campaña difundirán masivamente un libro denominado: Campo Algodonero de más de 90 páginas, que contiene de manera sintetizada, la información de los tres casos que llevó a la Corte a fallar a favor de las denuncias que fueron presentadas en el tribunal internacional.

El caso de la joven de 15 años, identificada como Ana Karen Santillana, que fue asesinada y violentada sexualmente, fue tomado por las agrupaciones de Casa Amiga, Mesa de Mujeres y otras organizaciones que forman parte de la Red de Prevención de la Violencia contra la Familia, como un caso típico de asesinatos que encuadran en los ocurridos a partir de 1993 en esta ciudad fronteriza.

Ese caso registrado el 3 de agosto pasado, fue sumado al expediente de 144 casos más de crímenes durante 2010, donde las mujeres fueron objeto de abuso y violencia, antes de encontrar la muerte.

Finalmente, Liliana Chaparro, colaboradora en el Colegio de la Frontera Norte, pero integrante activa de la Red Mesa de Mujeres, dijo que el estado mexicano tiene una sentencia por los casos del campo algodonero

Carlos Enderle, director de “Crónicas chilangas”, dijo que confía en que la recomendación de boca en boca ayude a su filme a permanecer mayor tiempo en cartelera, dado que se trata de una producción mexicana.

El realizador encabezó hoy una conferencia de prensa, en la que estuvo acompañado por parte del elenco, entre ellos Patricio Castillo, Eduardo España, Regina Orozco y Polo Polo.

El cineasta se mostró optimista de que el ruido que provoque su película servirá para abrirle paso, luego del estreno el próximo 13 de agosto en 30 salas del Distrito Federal y en los circuitos del interior del país.

Enderle, quien se considera un cineasta empírico, es egresado de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), pero asegura que su pasión es hacer cine, por lo que espera concretar nuevos proyectos en los próximos años.

Su ópera prima, una comedia de humor negro que ha alcanzado el reconocimiento en diversos festivales nacionales e internacionales, además de lograr la aceptación de la crítica, se proyectará inicialmente en el Distrito Federal, para luego llevarse a algunos estados de la República Mexicana.

“Crónicas chilangas” es un híbrido cinematográfico, un pretexto de Enderle para mostrarle a la sociedad mexicana la forma en que toma la desgracia ajena. En su película, el guionista y director aborda tres experiencias de vida, cuyo común denominador es la obsesión.

La primera historia de esta trilogía en “Crónicas chilangas” es protagonizada por Luis Fernando Peña y Rodrigo Ostap, quienes interpretan respectivamente a “Bruno” y “Jairo”, dos chavos que viven hastiados de la miseria y la drogadicción.

“El Jairo” es un esquizofrénico, obsesionado con los extraterrestres, que se siente llamado a salvar al mundo de una invasión de ésto, pero también es admirador de Polo Polo, a quien considera una deidad.

Por su parte, “Claudia”, papel escrito a la medida de Regina Orozco, es una mujer obesa, acomplejada, y que se aficiona a la pornografía, tras descubrir que su pareja es un adicto a ese tipo de revistas, situación que le creará algunos conflictos.

Esa afición provocará que su jefe en la oficina, papel a cargo de Rodrigo Murray, un santurrón a quien ella le descubre algunas movidas, la despedirá de su chamba.

Patricio Castillo interpreta magistralmente a “Juvencio”; sin embargo, tanto él como su esposa “Anita”, la desparpajada Isela Vega, ambos viven una situación de zozobra desbordados por las deudas y el hecho de sostener a una hija cuadrapléjica, pero el destino les permitirá solucionar todos sus agobios cuando al él le roban el auto, pero la diosa fortuna le llevará a encontrar en su coche el dinero del pago de un secuestro.

Carlos Enderle aseguró que su intención no fue hacer plenamente una comedia de humor negro, sino una película que le llegue al público que toque fibras y lo emocione.

“Nadie podrá decir lo contrario de que a los mexicanos les encanta ver la desgracia ajena, Yo, la verdad, estoy hasta la madre de ir al cine a ver una película que me aburre, que no me brinda satisfacciones más allá de la explotación de la violencia”, dijo el cineasta.

Agregó que si él paga un boleto para entrar al cine es para que el producto desquite, que la película lo lleva por emociones diversas y le muestre también realidades.

Abundó que aunque la historia lleva por título “Crónicas chilangas”, los hechos bien pueden suceder en Guadalajara, en Monterrey o en España.

Reiteró que en su filme plasma un fiel retrato de gran parte de los mexicanos a quienes les encanta el desmadre, y que en parte esa es la razón por la que decidió incluir a Polo Polo, a quien visitó en su “show” cuando planeaba hacer la película.

El director comentó que desde que inició el proyecto, hasta su estreno en México, han transcurrido cinco años en los que aprendió muchas cosas.

Asimismo, dijo que agradece a todos los que colaboraron con él y le brindaron su confianza, además de arriesgarse en esta odisea, y confía en que se le permita seguir haciendo cine.

Por ello, Carlos Enderle y los actores de “Crónicas chilangas”, piden al público a que vaya a ver la película y respalden los proyectos de este tipo, que además de dar trabajo, generan un producto que ha recorrido diversos festivales obteniendo reconocimientos y elogios

La India decidió aumentar sus fuerzas en Cachemira en un intento de controlar la ola de violencia que se ha apoderado del valle cachemir, donde 26 personas han muerto en protestas desde el pasado viernes, cuatro de ellas hoy.

Atendiendo a la petición que hizo ayer el jefe de Gobierno cachemir, Omar Abdulá, el Ejecutivo central resolvió enviar 1.900 efectivos de sus fuerzas de seguridad al estado norteño, que llegarán a él en uno o dos días, dijeron fuentes oficiales citadas por la agencia PTI.

Además, otros 3.200 efectivos destacados dentro del estado serán desplazados al valle de Cachemira, epicentro de las protestas que comenzaron a mediados de junio y que se han tornado más virulentas en los últimos días.

La intensidad de las manifestaciones ya llevó al Ejército acantonado en Cachemira a desplegarse el mes pasado (cuando hubo una quincena de muertos), pero su presencia más visible no ha sido suficiente para contener los ánimos.

Grupos de manifestantes desafiaron hoy de nuevo el toque de queda y se enfrentaron a pedradas con las fuerzas de seguridad en varios puntos de la capital estival, Srinagar, donde transcurrió otro día de escuelas, bancos, instituciones y negocios cerrados.
Tres jóvenes fallecieron por disparos de la Policía que pretendía “poner la situación bajo control” en Srinagar, mientras una cuarta persona murió en circunstancias similares en Kulgam, según fuentes policiales citadas por la agencia IANS.

Otras cinco personas resultaron heridas en los choques registrados en varias localidades del valle, donde se concentra la población musulmana mayoritaria.

Cachemira es un estado que la India y Pakistán se disputan desde 1947, año de su independencia, y ha motivado dos guerras (1948 y 1965) entre las dos potencias sudasiáticas, además de un conato de conflicto hace ahora once años por una incursión paquistaní en Kargil.

Tras caer en saco roto una serie de resoluciones de la ONU que, desde 1948, llamaban a su desmilitarización y la celebración de un plebiscito sobre su adhesión a la India o Pakistán, la región quedó dividida por una “línea de control” que sirve como frontera provisional desde 1972 y en la que rige un alto el fuego desde 2003.

Aunque las autoridades indias, y el propio Omar Abdulá, pretenden que la actual ola de disturbios es de carácter “espontáneo”, lo cierto es que el líder de la separatista Conferencia Hurriyat, Syed Alí Geelani, ha repetido en estos días sus llamamientos a la protesta.

La Hurriyat suele sacar partido de los brotes de malestar ciudadano que cada cierto tiempo se registran en el valle. El último, que se extendió a la zona meridional de mayoría hindú de Jammu y enfrentó a ambas comunidades, tuvo lugar en el verano de 2008.

Un abatido Abdulá, al frente del Gobierno cachemir desde la victoria de su partido en los comicios de fines de 2008, pidió ayer refuerzos policiales como vía para restablecer la normalidad y buscar soluciones “políticas” a la crisis.

Abdulá (cuyo padre es ministro del Ejecutivo central) reiteró su llamamiento a revisar las leyes que atribuyen poderes especiales a las fuerzas de seguridad indias en Cachemira, que permiten su actuación impune y bloquean la investigación de denuncias de abusos de los derechos humanos.

“Ruego al Gobierno indio que revoque los poderes que le dieron a sus fuerzas, porque están abusando de ellos”, dijo hoy la tía de Abdulá y jefa de la minoritaria Conferencia Nacional Awami, Khalida Shah.

El Gobierno indio “no puede arrestar las mentes” del pueblo cachemir y sólo está “creándose enemigos y odio”, advirtió Shah en rueda de prensa al término de dos días de mesas redondas en Delhi que concluyeron con un llamamiento a que “la India y Pakistán reinicien el diálogo para buscar una solución al problema cachemir”.

Pakistán pidió hoy “moderación” a la India, tras mostrarse “seriamente preocupado por la escalada de violencia” y la pérdida de “vidas inocentes” en Cachemira, y se remitió a palabras de un portavoz del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, para aseverar que se trata de una “preocupación colectiva” de la comunidad internacional.

La India, reacia a cualquier tipo de mediación o consejo sobre Cac hemira, calificó de “gratuitas” las palabras del portavoz de Ban Ki-moon y pidió una “aclaración” a su oficina, que respondió, según el comunicado indio, que el secretario general no hizo comentario alguno al respecto

Llega un momento, queridos lectores de solo-opiniones.com, en que ya todo análisis pareciera una estéril perdida de tiempo; y lo digo no necesariamente porque aquellos que gustamos de criticar y analizar la situación actual de México encontremos ya como un tema tedioso puntualizar sobre la cada día más creciente violencia. Hago hincapié en esto porque ya es tan cotidiano que los números sean cada día más espantosos acerca de los ejecutados que se desperdigan por toda la república, que nos estamos volviendo insensibles y cada que leemos un encabezado que hace referencia a esta ola violenta, lo tomamos como un comentario más, como algo que no nos dirá nada nuevo. Es probable que tengamos razón, sin embargo, no nos beneficia en nada y tan solo fomenta un imperceptible conformismo que, cuando menos nos demos cuenta, ya estará instalado entre nosotros. Claro, si es que no lo está ya.

El día de ayer martes, el presidente Felipe Calderón apareció en cadena nacional para reiterar por enésima ocasión su lucha contra el crimen organizado –donde llama mucho la atención que ya no se refiera específicamente al narcotráfico; puede que sea por no dejar ver que estos ya le llevan clara ventaja al Estado que encabeza. Un termómetro perfecto para medir las reacciones ante esta clase de pronunciamientos siempre serán las redes sociales, y anoche justo después del pronunciamiento del jefe de Estado, la respuesta generalizada fue: Ya no le creemos, señor Presidente.

Y es justo a eso a lo que me refiero, porque aunado a muchos factores como la inoperancia e ineptitud de las fuerzas de seguridad, los casos de corruptela entre grandes esferas ligadas al crimen, sólo por citar algunos, que la opinión popular se desliga totalmente del presidente dejándolo ajeno a una legitimidad que debería de ser equitativamente proporcional a sus acciones y resultados; hoy, esta condición de la cual todo aquél que lleve las riendas de un país, le resulta, si bien no de manera absoluta más sí generalizada, un tanto desconocida a la investidura dentro del sistema presidencial mexicano.

Lo que sí es una realidad es que la violencia en el país es cada día más y pareciera que la tan promovida guerra contra el crimen, responsable directo de esta tendencia, se perdió desde su comienzo en el 2006 cuando Felipe Calderón comenzó una lucha sin cuartel y de frente a los carteles de la droga –pero con marcadas reservas ante el cartel “patrocinado” por la administración del mandatario michoacano- la cual desató un quebranto en el estado de Derecho y seguridad pública, que sumándolo a las demás vertientes del crimen como son los grupos guerrilleros –ligados al narco-, las bandas de secuestradores –que entre sus filas lucen policías y ex policías-, y las de “menor” rango por nombrarlas de alguna manera, tales como el robo a mano armada o los homicidios sin causa aparente, reflejan un país violento, casi mercenario, como en el caso de la ciudad fronteriza de Juárez… y de mayor a menor medida en todas las demás entidades federativas y municipios de la nación.

La pregunta queda en el aire y cuya respuesta parece no tener para cuándo dilucidarse; como un servidor lleva tiempo creyéndolo, el pueblo de México se encuentra en un coma inducido por distintas razones, varias de ellas ajenas al mismo pueblo y otras no tanto –pero ese es tema que merece tratarse aparte; basta con adentrar se las calles de cualquier estado de la república, las miradas de desconfianza son cosa de todos los días entre todos los habitantes. No podemos hablar de un pueblo con ánimo de celebrar lo que sí, debería ser una fiesta nacional, pero no puede serlo en un ambiente de ruptura, inestabilidad y premura latente.

México se encuentra lacerado, tiene llagas por todo el cuerpo –pobreza, desempleo, inseguridad, etcétera- pero sin duda la que más profunda es y la que más preocupa es la que genera la violencia; porque un país no puede hablar de bienestar y equidad, cuando afuera decenas de personas pierden la vida generando miedo en un pueblo que, lo repito, pierda cada día más y más las esperanzas.

Y la violencia, ¿hasta cuándo señor Presidente?

Santiago Soriano

A/H1N1 beltran leyva campañas cartel del golfo convergencia crimen organizado Economia elecciones elecciones 2009 epidemias estados unidos gripe porcina ife influenza influenza AH1N1 influenza humana Mafias Mexico Mundo y sociedad narcotrafico paises pan pgr pna prd Presidencia pri psd pt pvem sedena Seguridad SSA trife zetas

Adds by Google