En el contexto de la lucha contra el narcotráfico, en México y Brasil se han dado casos en que fuerzas de seguridad invaden escuelas controladas por las mafias y libran ahí batallas, advierte un informe de la Unesco.
El documento titulado ‘Educación bajo ataque 2010′, preparado por Brendan O’Malley, analista de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), señala el problema.
Algunas escuelas sometidas al control del narcotráfico han sido escenario de enfrentamientos con la policía en el contexto de la guerra contra ese delito, señala, si bien sin ofrecer ejemplos concretos.
Se han dado casos en México y en Brasil donde ‘las fuerzas de seguridad invaden el establecimiento controlado por pandillas de narcotraficantes y libran allí su batalla’.
Sostiene que la ocupación de escuelas se ha dado no sólo en conflictos convencionales, sino también en lugares donde se libra una guerra contra las drogas.
En lo general, a nivel mundial se han dado ataques contra escuelas por grupos armados irregulares y en algunas ocasiones de tropas de los ejércitos regulares.
En concreto, entre enero de 2007 y julio de 2009 se cometieron actos de violencia en por lo menos 32 países, incluyendo Asia Menor, Oriente Medio, Sudamérica, el Caribe, el Lejano Oriente y Africa.
Entre los países que sufrieron ataques en escuelas están Afganistán, Colombia, República Democrática del Congo, Haití, India, Irán, Irak, Nepal, Pakistán, Tailandia, Somalia, Sudán y Zimbabwe.
El estudio aborda también el problema de los niños soldados que, según se estima, alcanzan la cifra de 250 mil en todo el mundo.
El intento de reclutamiento de menores cuando iban a la escuela ocurrió en 18 países
Mañana se cumplirán ocho años de la llegada de los primeros sospechosos de terrorismo a Guantánamo, donde permanecen 198 detenidos, con muchos de los cuales el gobierno de Estados Unidos aún no sabe qué hacer.
El 11 de enero de 2002 tocó tierra en Guantánamo un avión militar con veinte hombres, que viajaron encapuchados y amarrados con correas al suelo de la nave, y fueron internados en una especie de jaulas.
Su llegada transformó una base de segunda categoría, con una dotación militar escasa, en el penal más defendido y polémico del mundo.
El aniversario ocurre diez días antes de la fecha límite que se impuso el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para vaciar las celdas, una promesa que no cumplirá, como admitió.
La orden del cierre fue uno de sus primeros actos tras llegar a la Casa Blanca, un anuncio cargado del simbolismo de la ruptura con la política de su antecesor, George W. Bush, que quiso convertir a Guantánamo en un lugar al margen de las leyes estadunidenses y del derecho internacional.
Pero Obama no contó con la resistencia de miembros del Congreso, incluso de su propio partido, a traer a algunos de los detenidos a Estados Unidos, al tiempo que sobreestimó la disponibilidad de sus aliados a aceptar a otros reclusos.
Las organizaciones de derechos humanos usaron hoy el aniversario para presionar a Obama para que no ceda a las demandas de los que prefieren el status quo.
El Gobierno “debería renovar su promesa de cerrar la prisión de forma rápida y responsable”, dijo la asociación Human Rights Watch en un comunicado.
Y Human Rights First, otra asociación humanitaria, recalcó que “cada día que el penal está abierto es un regalo para la máquina de propaganda de Al Qaeda”.
La tarea de encontrar un destino a los prisioneros se le ha complicado al gobierno con el atentado fallido contra un avión con destino a Detroit el día de Navidad, presuntamente llevado a cabo por un nigeriano entrenado en Yemen
El presidente estadunidense, Barack Obama, insistió en que Estados Unidos no enviará soldados a Yemen o Somalia, según una entrevista con la revista People, algunos de cuyos extractos se conocieron hoy.
La zona fronteriza entre Afganistán y Pakistán sigue siendo el centro de las actividades de Al Qaeda, destacó Obama.
El mandatario admitió a su vez que el brazo de la organización terrorista en Yemen se convirtió en “un problema más serio”.
Añadió que en un mundo tan complejo nunca descartaría ninguna posibilidad.
En países como Yemen o Somalia, lo más efectivo es trabajar con aliados internacionales, agregó.
Tras el fracasado atentado contra un avión en Detroit en Navidad, se supo que el agresor tenía contactos con Al Qaeda en Yemen.
Previamente, el jefe del Estado Mayor, el almirante Mike Mullen, y el general estadunidense David Petraeus se pronunciaron en contra del envío de soldados estadunidenses a Yemen.
También el experto en terrorismo John Brennan había dicho que Estados Unidos no tiene de momento planes para enviar soldados a Yemen
Los islamistas radicales somalíes, los shebab, se apoderaron de las instalaciones de una agencia de la ONU encargada de desactivar y retirar minas antipersonas (UNMAS) en Baidoa (sur), después de haber prohibido sus actividades, informaron este viernes fuentes coincidentes. Los shebab ingresaron el jueves al mediodía en tres locales de la UNMAS en Baidoa, capital de la provincia de Bay y Bakol, a 250 km al noroeste de Mogadiscio, indicó a la AFP un fuente de la ONU, que pidió mantener el anonimato.
En ausencia de personal extranjero, los milicianos obligaron a los empleados somalíes a abandonar el lugar. Procedieron a registrar las instalaciones, según la fuente, que en un primer momento informó sobre el posible pillaje de material almacenado, entre otros tres ambulancias, material médico, equipos de radio y material para retirar minas. Los empleados somalíes de la UNMAS pudieron finalmente volver a los locales de la agencia el viernes, explicó la mismo fuente, y observar “que ningún material parecía” haber sido robado o dañado.
Los shebab seguían sin embargo en el lugar con “sus investigaciones”-
Entre los atacantes había combatientes extranjeros, indicó un notable local que fue testigo del hecho. No hubo heridos en el incidente, relacionado con el comunicado hecho público el día mismo por los shebab, prohibiendo las actividades de UNMAS en los territorios bajo su control en el centro sur de Somalia, según un informe de la ONU.
El comunicado de los shebab, firmado por la “Oficina de supervisión de las agencias extranjeras” de la milicia islamista, ordenaba el cierre inmediato de las oficinas de UNMAS con el pretexto de que la agencia de la ONU pagaba los salarios de los policías del gobierno de transición somalí. Sus empleados habrían “corrompido a varios jefes de comunidades” y los habría incitado a “rebelarse contra la administración islámica”, según la milicia islamista.
En julio, los shebab habían prohibido a otros tres organismos de Naciones Unidas trabajar en Somalia. En lucha contra el debilitado gobierno en transición, las shebab, abiertamente vinculados con Al Qaida, controlan gran parte de Mogadiscio, así como el centro y el sur del país.
