El Comité de Emergencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) decidió hoy no establecer oficialmente la superación de la fase aguda de la gripe A, ante la falta de información concluyente, informó el organismo.
“El Comité concluyó que era prematuro concluir que todas las partes del mundo han pasado por el punto álgido de la transmisión de la pandemia de gripe H1N1 y que se necesita más tiempo y más información para poder tomar una resolución de expertos sobre la pandemia”, indica el texto transmitido casi a media noche, hora de Ginebra, por la OMS.
El Comité de Emergencia, un grupo de 15 eminentes científicos, debatió en teleconferencia durante más de cinco horas, tras lo cual, decidieron que no se daban los elementos necesarios para pasar a la fase previa al fin de la primera pandemia del siglo XXI.
Los científicos debatieron sobre si la pandemia de gripe A, declarada en junio del 2009, estaba remitiendo claramente y si este era el caso, si era adecuado establecer que la fase aguda se había superado.
La transmisión pública de la decisión se hizo tras informar la OMS a los 193 estados miembros de la OMS.
Los científicos redactaron un informe que entregaron a la directora general de la OMS, Margaret Chan, quien, tras revisarlo, lo transmitirá también a los estados miembros de la entidad.
Está previsto que el director adjunto para Pandemia de Gripe de la OMS, Keiji Fukuda, explique mañana en rueda de prensa la decisión del Comité y ahonde en los argumentos que les impulsaron a tomar su decisión.
En las últimas semanas, la OMS confirmó una disminución constante de la actividad del virus gripal, descubierto hace diez meses, así como una reducción de los brotes (los últimos se han registrado en África occidental) y una estabilización en el número de víctimas mortales
La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó ayer por primera vez en la historia del país un proyecto de ley que pretende establecer un sistema de salud casi universal.
Pese a la amplia mayoría de los demócratas en esa Cámara, el resultado fue muy ajustado, ya que el proyecto recibió 220 votos a favor, tan sólo dos más que los necesarios.
Votaron en contra 176 republicanos —sólo uno lo apoyó—, así como 39 demócratas de orientación moderada, la mayoría de distritos conservadores del sur del país.
“El proyecto está aprobado”, dijo con una gran sonrisa la presidenta de la Cámara baja, Nancy Pelosi, tras anunciar el resultado, entre los aplausos y gritos de júbilo de los demócratas.
Para Obama, el resultado es una victoria muy importante, pues se ha marcado como una de la prioridades de su presidencia la aprobación de la reforma del sistema de salud con la que soñaron sus predecesores demócratas en el cargo, pero nunca lograron.
La votación tuvo lugar tras 14 horas de una sesión extraordinaria.
La pelota pasa ahora al Senado, que tendrá que aprobar su propia versión de la reforma. Posteriormente, ambos textos deberán ser armonizados y las dos cámaras deberán pronunciarse sobre el documento final.
La propuesta, de casi dos mil páginas, prevé extender la cobertura a 36 millones de estadunidenses sin seguro de salud, de los más de 46 millones que carecían de él en 2008, según los últimos datos de la Oficina del Censo.
Eso significa que si el proyecto llega a convertirse en ley, el 96 por ciento de los estadunidenses tendrán cuidado médico asegurado, una cifra no alcanzada nunca.
Los ciudadanos estarían obligados a pagar las mensualidades a aseguradoras privadas o a un plan público, con la ayuda de subsidios, so pena de multas.
El plan prohíbe además a las aseguradoras privadas negarse a extender una nueva póliza a personas que sufren alguna enfermedad, algo que hacen actualmente y que es un desastre para muchos estadunidenses que contraen una dolencia grave cuando están sin seguro.
El sistema conlleva un costo de 1.1 billones de dólares durante diez años, pero los demócratas mantienen que ese gasto serán totalmente compensado con una subida de impuestos a los ricos, la reducción de algunas exenciones fiscales para grandes empresas y una tasa sobre los aparatos médicos.
Obama acudió ayer al Capitolio para reunirse con los demócratas, a quienes recordó que una oportunidad como esa sólo llega quizá una vez en una generación.
Es un sentimiento del que se hizo eco Pelosi, quien durante el debate afirmó que con este voto harán historia.
Los republicanos reiteraron su oposición al proyecto por su costo y porque supone una ampliación del alcance de la mano pública en la economía.
El legislador Charles Boustany sacó a colación que es cardiólogo para decir con autoridad que el proyecto supone la toma de control, equivocada e irresponsable, del cuidado médico por parte del gobierno”
El presidente de Estados Unidos Barack Obama se enfrenta al mayor obstáculo político desde que llegó a la Casa Blanca con su proyecto de reforma sanitaria, con lo que su popularidad ha caído tres puntos en un mes en las encuestas.
El diario español El País resaltó este domingo en su editorial que con mayoría demócrata en ambas cámaras, el naufragio de su proyecto sería un duro golpe para su presidencia y para su lema “Yes we can”.
En debates públicos a lo largo y ancho de Estados Unidos, los que se oponen a su reforma sanitaria, que persigue dar cobertura a los 46 millones de ciudadanos que no tienen seguro, califican sus planes de caros e ineficaces.
“Le acusan de querer convertir la medicina en un monopolio del Estado”, agregó.
Recordó que en su discurso semanal a la nación, emitido la víspera, Obama apeló al patriotismo para conseguir resultados concretos en esta reforma.
Pidió a los políticos que “dejen atrás las divisiones, avancen juntos de la mano como una nación y un pueblo, algunos demócratas, otros republicanos, todos americanos”.
El diario español consideró que las encuestas demuestran que su capacidad para unir a ambos partidos no es tan efectiva.
“Un 63 por ciento de los encuestados en un sondeo del centro de análisis Pew dice que Obama y los republicanos no están trabajando conjuntamente. Un 29 por ciento responsabiliza a los republicanos y un 17 por ciento, a Obama”, añadió.
Subrayó que la paradoja es que pese a las limitaciones del sistema, Estados Unidos se gasta al año 2.4 billones de dólares en salud.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud de 2005, Estados Unidos invierte unos dos mil 850 dólares anuales por ciudadano, cifra sólo superada por países como Suecia, Noruega o Dinamarca.
“Las compañías aseguradoras y las empresas sanitarias, apoyadas por el Partido Republicano, no parecen dispuestas a compartir el pastel”, sentenció
El presidente estadounidense, Barack Obama, y la secretaria de Seguridad Interior, Janet Napolitano, escucharon propuestas de más de un centenar de asociaciones y grupos favorables a la reforma migratoria, que el gobierno quiere sacar adelante en 2010.
“El presidente ha dicho siempre que empezaríamos a trabajar en la reforma integral de la inmigración este año, y es lo que estamos haciendo”, indicó a la AFP Luis Miranda, portavoz para la prensa hispana en la Casa Blanca.
Napolitano, que recibió el encargo de Obama de liderar un equipo de trabajo sobre la reforma migratoria, recibió a los grupos en la Casa Blanca, a los que luego se unió brevemente el presidente, explicaron participantes a la prensa.
“Fue una oportunidad importante para escuchar a las partes interesadas y sumar al tiempo significativo que he pasado en el Capitolio reunida con miembros del Congreso”, declaró Napolitano, citada en un comunicado.
Obama prometió al inicio de su presidencia que la reforma migratoria sería una de sus prioridades, pero en la reciente cumbre norteamericana de Guadalajara (México) reconoció que tenía demasiados frentes legislativos abiertos este año.
Una reforma migratoria integral, que fracasó en 2006 y 2007 en el Congreso, debería abordar la regularización de unos 12 millones de indocumentados, la reunificación familiar y las cuotas de entrada para los aspirantes extranjeros, según sus defensores.
La reunión no fijó calendarios ni sirvió para escuchar propuestas del gobierno, explicó a la prensa Claudine Karasik, miembro del Fondo Mexicano-Estadounidense de Defensa Legal (Maldef).
“Creo que fue una oportunidad interesante, pero sólo es el comienzo”, indicó Karasik a la salida del encuentro. “Hay que seguir llevando el mensaje de que aunque no se mueva la reforma migratoria, hay muchas cosas que se están haciendo mal, siguiendo unas regulaciones de la administración (del anterior presidente George W.) Bush”, indicó por su parte Angelo Amador, director ejecutivo de temas migratorios en la Cámara de Comercio.
Uno de esos programas es el denominado 287(g), por el cual fuerzas estatales y locales de policía son invitadas a colaborar con el gobierno federal para detectar y detener migrantes ilegales.
Obama confirmó a los participantes que ese programa continuará por el momento, explicó Arturo Venegas, ex jefe policial de la ciudad de Sacramento (California).
“El presidente nos dijo que desafortunadamente el programa va a continuar, pero algo importante es que la ley (de reforma) no se ha escrito aún”, explicó Venegas
