Nació en Antequera, antiguo nombre de la ciudad de Oaxaca. Su padre, José Antonio Sánchez de Bustamante, español, fue casado cuatro veces siendo Bustamante el primogénito de su segundo matrimonio.

Después de estudiar gramática latina, cursó filosofía en el Seminario de Oaxaca, y en la ciudad de México se graduó de bachiller en artes, y al regresar a su ciudad natal, en teología, en 1800. Empezó en 1796 la carrera de jurisprudencia en la Ciudad de México. Pasó a Guanajuato y después a Guadalajara en cuya Audiencia se recibió de abogado, y de la que fue relator. Cuando le mandaron extender una sentencia de muerte, renunció el mismo día y se volvió a la capital del país. En 1805, con Jacobo de Villaurrutia, fundó el Diario de México.

Desde 1808, pese a compartir el entusiasmo que despertó en México el levantamiento de España contra los franceses, cambió de ideas con la prisión del virrey Iturrigaray y del licenciado Verdad, su amigo y protector, y se inclinó por quienes iniciaban la emancipación política de México.

En 1812, promulgada la Constitución de Cádiz, fue Bustamante uno de los primeros en hacer uso de la libertad de imprenta, publicando El Juguetillo que el virrey suspendió, y temiendo Bustamante por su seguridad personal, marchó para Zacatlán, lugar ocupado por Osorno, jefe insurgente. Pasó después a Oaxaca, y fue nombrado, por órdenes de Morelos, brigadier e inspector general de caballería, y reorganiza el cuerpo de esa arma, llamado de Valles. Redacta en Oaxaca el periódico El Correo del Sur.

Instalado el Congreso de Chilpancingo, dejó Bustamante las actividades militares para asistir a dicha asamblea como representante de México. Escribió el discurso con que Morelos abrió las sesiones. Al cambiarse el Congreso de Chilpancingo a Oaxaca, se adelantó Bustamante para preparar su establecimiento, pero las circunstancias que concurrieron a su llegada hicieron que se trasladara a Tehuacán, donde la actitud hostil de Juan Nepomuceno Rosains le obligó a salir para Zacatlán, ocupado por Osorno, que fue sorprendido por los realistas. Bustamante apenas logró escapar.

Refugiado en la hacienda de Alzayanga con el guerrillero Arroyo, fue comisionado a Estados Unidos como enviado por Rayón para pedir auxilios, debiendo embarcar en la barra de Nautla. En el curso de su viaje fue atacado por el guerrillero Anzures, quien le mató a uno de sus criados y lo despojó de cuanto llevaba, dejándole pasar sin embargo para volverle a sorprender la misma noche y llevarle preso a Huatusco.

Pasando mil peripecias logró llegar a Tehuacán, y allí lo aprehendieron al día siguiente. Pudo escaparse y se refugió en el rancho de Acatlán. La deposición y prisión de Rosains por el general Terán permitió a don Carlos regresar a Tehuacán, para enterarse, a su llegada, de la derrota y prisión de Morelos y de la sumisión de los territorios cercanos a los españoles.

Intentó por segunda vez embarcarse en Nautla, pero ya había caído en poder de los realistas. No le quedó otro recurso que solicitar el indulto. Conducido a Veracruz, proyectó su fuga ayudado por amigos españoles que lograron embarcarlo en un bergantín de la marina de guerra inglesa, de donde le sacó preso el capitán del puerto, Ramón Gil.

Antes tuvo tiempo de entregar a unos marinos ingleses cinco cuadernos en que tenía escrita la historia de la revolución, y que recomendó fueran puestos en manos del almirante de Jamaica, para que Europa conociera los sucesos de México. Trasladado al castillo de San Juan de Ulúa, permaneció preso trece meses en precarias condiciones.

El 2 de febrero de 1819, le sacaron del castillo y le dieron por cárcel la ciudad de Veracruz. Proclamada en Iguala la Independencia, a lo que contribuyó aconsejando por carta a Vicente Guerrero hiciese un acuerdo con Iturbide, se unió en Jalapa a las tropas de Santa Anna.

Formó parte en 1822 del Congreso, cuya presidencia ocupó por aclamación, mientras se hacía la elección de titular. En pugna con Iturbide desde antes de que el Ejército Trigarante entrara a la ciudad de México, sus críticas, expresadas en el semanario La avispa de Chilpancingo, y sostenidas en el mismo Congreso, le valieron ser aprisionado en el convento de San Francisco junto con los demás diputados, a quienes se acusaba de participar en una supuesta conspiración contra Iturbide. Recobró la libertad en marzo de 1823, con motivo de la reinstalación del Congreso, y a la caída del Imperio fue electo de nuevo para el Congreso que formó la Constitución Federal.

En 1827 se le nombró Auditor de Guerra cesante, para que percibiese la pensión correspondiente. Desde ese año hasta 1833, sufrió diversas persecuciones por sus actividades políticas y su espíritu inquieto. El 21 de noviembre de 1837 integró el Supremo Poder Conservador como uno de sus cinco miembros. Ocupó este lugar hasta 1841. Rechazó el cargo de consejero de estado que le ofreció Santa Anna en 1843.

Desde 1824 y hasta su muerte, Bustamante pasó su vida en el Congreso, en el que casi siempre estuvo como diputado por Oaxaca, y en la continua ocupación de escribir y publicar tanto sus obras como de diversos autores, que desde entonces dio a las prensas. En agosto de 1846 falleció su esposa. Afectado por la Intervención Norteamericana de 1847, enfermo del alma y del cuerpo, murió en la capital el 21 de septiembre de1848.

La condición de polígrafo de Bustamante, sus dotes de periodista y editor incansable, le convierten en un caso, quizá único, en los anales de la cultura en México. Su bibliografía comprende 107 títulos.

Fueron sus principales obras: Cuadro Histórico de la Revolución de la América mejicana, Continuación del Cuadro Histórico, Apuntes para la historia del gobierno del general don Antonio López de Santa-Anna,..; El Nuevo Bernal Díaz del Castillo, o sea la historia de la invasión de los anglo-americanos en Méjico, Viaje a Toluca en 1834. Su empresa editorial más notable fue dar a conocer una obra precursora: Historia General de las Cosas de la Nueva España por fray Bernardino de Sahagún… publicada entre 1829 y 1830, edición que por más de un siglo fue la única asequible a los estudiosos de la historia antigua de México

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El ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), José Ramón Cossío Díaz, consideró hoy aquí que ‘por primera vez en México hay un ejercicio político sometido a la Constitución’.

‘La clase política se ha ido acomodando a que los órganos judiciales intervengan y revisen las condiciones de las reglas del juego y del sistema electoral’, afirmó Cossío ante estudiantes de derecho constitucional y de derecho electoral.

En el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales en la capital española, el ministro mexicano participó en la conferencia ‘Los derechos políticos en la jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación’.

En este acto, Cossío participó junto al magistrado Salvador Nava, del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), y la directora del centro de estudios español, Paloma Biglino Campos.

Expuso que ‘hay una creciente judicialización de la política, lo que es bueno porque significa que la Constitución permea en todos los actos de las autoridades políticas; eso es bueno’.

Aclaró que ello no significa que el Poder Judicial haga una labor partidista, ’sino que una mayor cantidad de actos están siendo revisados por la autoridad jurisdiccional’.

Sostuvo que ahora la discusión no es sobre la judicialización de la política, sino sobre la politización de la justicia, y ello se debe también a que ‘la racionalidad que se impone no es siempre la que los políticos admiten’.

Agregó que ello queda de manifiesto además con la propuesta de que sean los partidos políticos en el Congreso los que designen directamente a los magistrados del Poder Judicial, con el consiguiente aumento de acciones y casos a revisión en los órganos judiciales.

‘Pero más allá de ello, estamos en este momento por primera vez en México en un sometimiento del ejercicio político a la Constitución; es un intento de racionalización de la política y el derecho’, aseveró

Originario de Parras de la Fuente, Coahuila, Gustavo Adolfo Madero fue hermano de Francisco Ignacio Madero. Empresario y político, apoyó la lucha antirreeleccionista desde 1909.

Al estallar la revolución mexicana el 20 de noviembre de 1910, fue comisionado para negociar empréstitos en Estados Unidos con la intención de financiar el movimiento armado. Apoyó a la revolución con 600 mil dólares de su peculio.

Una vez derrocado Porfirio Díaz, Gustavo se encargó de la organización del Partido Constitucional Progresista, que sustituyó al Partido Antirreeleccionista, el cual llevó a la presidencia de la República a Francisco I. Madero en noviembre de 1911. Gustavo fue elegido diputado para la XXVI Legislatura y encabezó la oposición contra la vieja guardia porfirista dentro del Congreso.

Durante el régimen maderista (1911-1913) fundó el periódico Nueva Era para contrarrestar los ataques que la vieja prensa porfirista lanzaba contra la presidencia de Madero. Por entonces, se hizo famosa su frase: “muerden la mano que les quitó el bozal”, refiriéndose a los periodistas que durante la dictadura recibían dinero para escribir a favor del gobierno porfirista, las cuales canceló la nueva administración. La mayor parte de los encarnizados ataques de la prensa se dirigieron contra su persona y fue apodado “Ojo parado”, debido a que durante su infancia, había perdido un ojo que sustituyó con uno de vidrio.

Gustavo Madero fue un crítico del régimen de su hermano, a quien recomendó retirar del gabinete a varios ministros que obstaculizaban las reformas revolucionarias, entre ellos se encontraban su tío Ernesto Madero y su primo Rafael Hernández.

Debido al encono que provocó su cercanía con el gobierno de su hermano, el presidente Madero decidió enviarlo como embajador de México en Japón a principios de 1913. Sin embargo, el inicio de la Decena Trágica lo impidió. Fue testigo de la rebelión armada contra el gobierno de Francisco I. Madero por parte de los generales Manuel Mondragón, Félix Díaz y Bernardo Reyes.

A pesar de las continuas advertencias que Gustavo le hizo al presidente Madero sobre la traición de Huerta, don Francisco nunca le prestó atención y la tarde del 18 de febrero los dos hermanos Madero, José María Pino Suárez y el general Felipe Ángeles fueron aprehendidos en distintos lugares de la ciudad de México. Esa noche, Gustavo fue trasladado a la Ciudadela y ahí fue brutalmente asesinado.

Corregidor de Querétaro, nacido en la ciudad de México. Estudió en el Colegio de San Nicolás de Valladolid (Morelia) y en el Colegio de San Ildefonso; fue abogado de la Audiencia y Oficial Mayor del despacho del Supremo Gobierno de la Nueva España.

El virrey Marquina le nombró corregidor de Querétaro en 1802. Reprimió los abusos de los dueños de los obrajes, mejoró el ramo de policía y las condiciones de la ciudad. Se opuso en 1805 a la consolidación de los capitales piadosos, y por ello el virrey Iturrigaray le suspendió. Volvió a su cargo por órdenes de la Corte.

En 1808 invitó al Ayuntamiento de México para que se uniese al de Querétaro, con la idea de formar la Junta General de Gobierno del Virreinato, con vistas a su emancipación política, de la cual era partidario.

En su misma casa tuvieron lugar juntas con Allende y otros conspiradores, y su situación ante las autoridades oficiales llegó a ser comprometida. Permaneció en su puesto hasta 1813, y cuando su esposa, doña Josefa Ortiz, fue detenida y procesada, marchó a México para ser su defensor.

Aunque no se le repuso en su cargo de corregidor, siguió cobrando su sueldo hasta que fue cesado en 1820. Tres años después formó parte del Poder Ejecutivo, pero por su edad avanzada no tuvo influencia en él.

Fue designado magistrado y presidente de la Suprema Corte de Justicia en 1824, cargo que conservó hasta su muerte ocurrida en la Ciudad de México. Escribió: Manifiesto del derecho que asiste al Conde de Regla, al Marqués de San Cristóbal en la demanda que les han puesto los Señores Fiscales México, 1795

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