Una pareja británica de jubilados que fueron sacados a la fuerza de su yate por piratas somalíes dijeron en una entrevista transmitida el viernes que temen ser asesinados en una semana o entregados a un grupo terrorista si no se cumple una exigencia de pago del rescate.

Paul y Rachel Chandler fueron secuestrados el mes pasado por piratas que se apoderaron de su yate de 11,5 metros de largo (38 pies) -el Lynn Rival- cuando navegaban a Tanzania.

En una entrevista con el noticiario del canal 4 de la televisión británica, los Chandler se ven rodeados de hombres armados, algunos de los cuales les apuntan directamente.

“No tengo duda de que no vacilarán en matarnos en una semana aproximadamente a partir de ahora”, dijo Paul Chandler, de 59 años, en la entrevista grabada el miércoles por un grupo de reporteros.

La televisora ITN, productora del canal, señaló que los Chandler y sus familiares estuvieron de acuerdo en que se transmitiera la grabación, la primera de la pareja desde su captura.

Los piratas han exigido siete millones de dólares por la liberación de la pareja, pero el gobierno británico insiste en que no pagará rescate a secuestradores.

“Estamos bajo amenaza y se nos ha dicho que no se nos alimentará ni se nos dará agua, así que estamos muy preocupados sobre el futuro”, dijo en el video Rachel Chandler, de 55 años. “Pedimos al gobierno, y al pueblo de Gran Bretaña y a nuestra familia, que hagan lo que puedan para entrar en negociaciones con esta gente para recuperar nuestras vidas”, agregó.

Señaló además que sus captores les dijeron que una célula terrorista los está buscando.

Un comandante miliciano islámico y un anciano local de la villa Bahdo, en el centro de Somalia, dijeron a la AP previamente que piratas rivales y milicias habían peleado por el control de la pareja británica.

Se piensa que la pareja está retenida en el norte de Haradhere, una conocida fortificación pirata.

La oficina británica de Relaciones Exteriores dijo el viernes en un comunicado que sabía del video, pero que la política del gobierno sobre pago de rescates era clara.

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Los piratas somalíes atacaron el miércoles al buque de carga de bandera estadounidense Maersk Alabama por segunda vez en siete meses, pero guardias privados a bordo frustraron el ataque respondiendo con armas de fuego y un aparato que produce un ruido estruendoso.

Un avión de vigilancia estadounidense estaba atento a la nave mientras proseguía su destino en la costa de Kenia, mientras un pirata dijo que el capitán de una nave secuestrada el lunes con 28 tripulantes norcoreanos a bordo había muerto de heridas recibidas.

Los piratas secuestraron al Maersk Alabama en abril pasado y bajaron al capitán de la nave Richard Phillips a un bote salvavidas, donde le apuntaron con un arma durante cinco días.

Francotiradores de un grupo de operaciones especiales de la Armada de Estados Unidos (SEAL por sus siglas en inglés) liberaron a Phillips en un osado ataque nocturno, en el que mataron a tres piratas.

Cuatro presuntos piratas en un esquife atacaron la nave de nuevo el martes alrededor de las 6.30 horas locales, disparando armas automáticas a unos 300 metros (300 yardas) de distancia de la nave, dijo en una declaración la Quinta Flota estadounidense, con sede en Bahrein.

Un equipo de seguridad a bordo rechazó el ataque usando maniobras evasivas, fuego de armas pequeñas y un dispositivo acústico de largo alcance (LRAD por sus siglas en inglés), un arma no letal capaz de emitir tonos de alarma tan fuertes que son dolorosos, dijo la flota.

Un autoproclamado pirata le dijo a The Associated Press desde la ciudad pirata somalí de Haradhere que sus camaradas en el mar había llamado alrededor de las 9 de la mañana, dos horas y media después del ataque.

“Nos dijeron que tuvieron problemas con un barco estadounidense y luego los perdimos (la comunicación). Desde entonces hemos estado tratando de localizarlos”, agregó el presunto pirata, que se identificó como Abdi Ni

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Los soldados franceses defendieron con éxito el sábado a dos barcos pesqueros e impidieron que fuesen capturados por piratas en el Océano Indico y 11 hombres sospechosos de participar en el ataque fallido fueron perseguidos por el mar y capturados, dijeron las autoridades.

La serie de hechos ilustró el trabajo en equipo alcanzado por la comunidad internacional para enfrentar la piratería en el Océano Indico, donde los piratas rondan sus aguas en busca de barcos para secuestrar a cambio de rescates.

Después que los soldados franceses persiguieron a los piratas, la Guardia Costera del archipiélago de Seychelles, al sur del sitio donde ocurrió el ataque, detuvo a los atacantes.

La Guardia Costera también capturó dos lanchas, dijo Jacqueline Sherriff, vocera de la unidad marítima de la OTAN en Northwood, a las afueras de Londres.

No quedó claro de inmediato cuántos piratas participaron en el ataque ni cuantos habrían podido escapar. No se supo la nacionalidad de los sospechosos, pero los piratas somalíes son muy activos en el Océano Indico.

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Los investigadores rusos que inspeccionaron el carguero Arctic Sea, desaparecido en aguas suecas y hallado frente a costas de Africa, descartaron que transportara armas y aseguraron que sólo hallaron madera, aunque los expertos dudan que el barco fuera víctima de un acto de piratería.

“Los investigadores rusos están examinando en detalle la carga del barco: madera. Ninguna otra mercancía fue hallada hasta ahora”, indicó el comité de investigación de la fiscalía general rusa en un comunicado.

El Arctic Sea, que transportaba oficialmente madera, pero cuya carga es objeto de todo tipo de especulaciones, fue capturado por piratas el 24 de julio, según autoridades suecas y rusas.

Las investigaciones siguen a bordo del barco liberado con la tripulación rusa a mediados del mes de agosto por la marina rusa en Cabo Verde, en el Atlántico, después de haber sido capturado por piratas actualmente en arresto provisional en Moscú.

La manera como los miembros de la tripulación del Arctic Sea fueron incomunicados, a su retorno a Rusia, y cómo se les prohibió tener contacto con la prensa tras ser liberados levanta muchas sospechas.

La mañana del martes el canciller ruso, Serguei Lavrov, desmintió que el Arctic Sea transportara misiles tierra-aire rusos S-300 hacia Irán, como afirmaron varios medios de comunicación.

Esta información es “absolutamente falsa”, declaró Lavrov, quien prometió que la investigación sería “transparente” en este asunto que encierra varias incógnitas.

Sin embargo, varios expertos internacionales consultados por diversos medios de comunicacion coinciden en afirmar que las tesis defendida por Rusia de que el Arctic Sea fue víctima de un acto de piratería no es fiable.

“No fue definitivamente un acto de piratería. Fue un asalto organizado por hombres armados. La piratería en aguas europeas no es una amenaza seria”, asegura Nick Davis, que dirige la sociedad seguridad marítima Merchant Maritime Warfare Centre, con sede en Londres.

Davis no quiso entrar en especulaciones sobre qué tipo de carga llevaba el Arctic Sea ni comentar los rumores sobre el tráfico de armas organizado por la mafia rusa hacia Oriente Medio.

“Hay tantas versiones distintas y nunca se sabrá cuál es la buena”, dijo.

“Los rusos son conocidos por eso. Les cogieron desprevenidos porque no sabían lo que estaba pasando, pero a partir de entonces emplearon todos sus grandes medios, desplegaron sus fuerzas, recuperaron el barco”.

De la misma opinión es Stephen Askins, abogado marítimo, también basado en Londres, especializado en asuntos de piratería: “No parece un acto de piratería, como vemos en las costas de Somalia, Nigeria o al sur del mar de China”.

“Aquí se trata claramente de la captura de un barco. Pero, si hubo realmente una demanda de rescate, la cuestión es: ¿dónde tenían previsto huir después de haberla recibido? Es fácil en Somalia, cuando hay un estado sin ley en el cual refugiarse, pero no es lo mismo cuando se está a 400 millas de Cabo Verde.

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