La secretaria de estado norteamericana Hillary Rodham Clinton exhortó a los países latinoamericanos a reconocer el nuevo gobierno de Honduras tras el golpe de estado y pidió ayuda adicional para enfrentar la lucha contra las drogas en la región. Durante una reunión en las próximas horas en Guatemala, Clinton pedirá a los líderes centroamericanos que restablezcan las relaciones con Honduras que algunos de ellos suspendieron tras el golpe de estado de junio y que apoyen la readmisión del país a la Organización de los Estados Americanos (OEA).
La secretaria dijo que también comprometerá al gobierno del presidente Barack Obama a ofrecer más ayuda a los países centroamericanos para que enfrenten la corrupción y violencia relacionada con la lucha antidrogas. Clinton habló sobre sus objetivos en Costa Rica, donde dijo que Estados Unidos considera que el orden constitucional se ha restablecido en Honduras. El ex presidente Manuel Zelaya fue depuesto en un golpe de estado el pasado junio, generando una fuerte crisis política.
Un nuevo gobierno elegido de forma democrática y dirigido por Porfirio Lobo “ha tomado pasos necesarios e importantes que se merecen el reconocimiento y la normalización de las relaciones”, señaló.
Añadió que Estados Unidos aprobaría de nuevo los más de 31 millones de dólares en ayuda que suspendió tras el golpe. Algunos países de la región se han negado a reconocer el gobierno de Lobo porque éste tomó el poder antes de que Zelaya regresara a la presidencia. Entre ellos está Argentina y Brasil, dos países que Clinton ha visitado en su actual gira de seis naciones latinoamericanas.
Otros países como Bolivia, Venezuela y Nicaragua también se oponen a restablecer relaciones con Honduras. Pero Clinton dijo que ya es hora de que finalice el aislamiento del país.”Compartimos la condena del golpe que ocurrió, pero creemos que es hora de avanzar y asegurarnos que esas interrupciones de la democracia no ocurran y no puedan ocurrir en el futuro”, dijo.
El nuevo Congreso hondureño instaló el lunes la primera de las cuatro legislaturas anuales con una ceremonia marcada por la presencia del mandatario electo, Porfirio Lobo, que tomará posesión el próximo miércoles, y la ausencia del presidente de facto, Roberto Micheletti.
Micheletti, quien se retiró el pasado 21 de enero de las “funciones públicas” para evitar “una distracción en el proceso de alterabilidad en el poder”, fue hospitalizado el domingo a causa de una alteración en los niveles de azúcar.
“Razones de fuerza mayor como ser la hospitalización de emergencia me impiden estar presente en tan importante y solemne instalación”, explicó Micheletti en una carta leída en el Congreso, cuyos diputados le tributaron un sonoro y extenso aplauso.
Micheletti, de 63 años, “está aún en observación por los médicos” del Hospital Militar de Tegucigalpa e “iba a ser dado de alta esta tarde (lunes), pero si no sale hoy sale mañana (martes), ya está estable”, dijo a la AFP César Cáceres, portavoz del gobierno de facto.
También recibió sonoros aplausos el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, general Romeo Vásquez, que junto a Micheletti y los tribunales encabezaron el golpe de Estado que depuso al presidente (2006-2010) Manuel Zelaya, el pasado 28 de junio.
El Congreso hondureño está integrado por 128 diputados, 71 de ellos del Partido Nacional (PN, derecha) de Lobo; 45 del Partido Liberal (PL, de derecha que con Zelaya giró a la izquierda); 5 de la Democracia Cristiana (DC, social cristiano); 4 de Unificación Democrática (UD, izquierda), y 3 del Partido Innovación y Unidad (PINU, social demócrata).
En el discurso de instalación, el presidente del Legislativo, Juan Orlando Hernández, llamó a los diputados “a forjar la unidad, la reconciliación y el perdón” entre todos los hondureños “erradicando las causas que nos han polarizado”.
“Debemos todos sentarnos a trabajar en las reformas que (…) nos aseguren una mejor distribución de la riqueza dándole a cada quien lo suyo sin dañar a nadie”, subrayó
Lobo, del opositor PN asumirá el próximo miércoles la presidencia con el reto de unir a los hondureños, divididos por el golpe de Estado que depuso al presidente constitucional Manuel Zelaya el pasado 28 de junio, y mejorar las condiciones de vida de población.
Solamente Estados Unidos, Costa Rica, Colombia, Panamá y Perú han avalado los resultados de los comicios, celebrados bajo el gobierno de facto.
Honduras es uno de los cuatro países más pobres del continente, junto al devastado Haití, Bolivia y Nicaragua y con una profunda desigualdad social.
Según el cardenal Oscar Rodríguez, el 80% de los hondureños recibe el 20% de la riqueza y el 20% de la población posee el 80% de la riqueza.
El futuro presidente se ha comprometido a garantizar la salida de Zelaya de la embajada de Brasil para que pueda viajar a República Dominicana, el mismo miércoles.
Mientras tanto, Zelaya recibió el apoyo de unos 150 manifestantes que encendieron velas en el pavimento de una calle que conduce a la legación brasileña, ante la mirada de los soldados que mantienen sitiada la sede diplomática desde que se refugió en ella tras volver del exilio, el 21 de setiembre.
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, anunció durante una reunión en Managua con el ministro de Información de Siria, Mohsen Bilal, que prevé visitar el país árabe este año, informaron hoy fuentes oficiales.
El ministro sirio manifestó que “sería un gran honor” que el presidente Ortega visite la nación árabe, ante lo cual el líder sandinista dijo que espera realizar esa visita en el transcurso de 2010, informó hoy la televisión local.
El portal gubernamental El 19 Digital a su vez indicó que Ortega se solidarizó con Siria por las políticas “sistemáticas” de Estados Unidos para aislar, “sin lograrlo”, a esa nación.
En el encuentro, Ortega entregó al ministro sirio un ejemplar de la obra “El bandolerismo de Sandino en Nicaragua”, una recopilación realizada por Walter Castillo Sandino, nieto del general nicaragüense Augusto César Sandino, y otro para el presidente de Siria, Bashar al Asad
Cancilleres de nueve países de América Latina definieron el sábado en Cuba acuerdos que firmarán los presidentes para reforzar la alianza de izquierda que lidera Venezuela (ALBA), en una cumbre que estará pendiente de la suerte del derrocado presidente hondureño Manuel Zelaya.
La cumbre festejará el domingo y lunes el quinto aniversario de la creación de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA) por el presidente venezolano Hugo Chávez y el líder cubano Fidel Castro, invitado a asistir aunque no aparece en público desde que enfermó en 2006 y cedió el mando a su hermano Raúl.
A la cita acudirán, además de Chávez y Raúl Castro, los gobernantes Evo Morales, de Bolivia, Daniel Ortega, de Nicaragua; el canciller Fander Falconí por Ecuador; la canciller de Zelaya, Patricia Rodas, por Honduras, y líderes de Dominica, Antigua y Barbuda, y San Vicente y las Granadinas.
“Estamos obligados a batallar muy duro para fortelecer nuestras revoluciones y terminar de liberar todo este continente de las garras del imperialimso yanqui”, dijo Chávez, al refrendar el sábado 285 acuerdos por 3.200 millones de dólares con el gobierno de Raúl Castro.
En un discurso en el Palacio de Convenciones, el presidente cubano dijo que la unidad entre La Habana y Caracas es “el ejemplo principal de nuestro sueño de integración latinoamericana y caribeña”.
La cumbre será una tribuna contra Washington, al que el ALBA critica por su papel en la crisis tras el golpe de Estado que derrocó a Zelaya el 28 de junio y por firmar un acuerdo con Bogotá para usar siete bases militares en Colombia.
El cónclave ocurre en medio de la incertidumbre que rodea Zelaya, quien “hasta ahora”, según su asesor, no tiene planes para viajar a Santo Domingo como le ofreció el presidente dominicano Leonel Fernández, luego de que el miércoles el gobierno de facto le impidió dejar su refugio en la embajada de Brasil en Honduras para viajar a México.
“El presidente ha tomado diferentes iniciativas para poder seguir buscando las formas de solución”, dijo la canciller de Zelaya, al cual los golpistas no perdonaron su giro a la izquierda y haber sumado a Honduras al ALBA.
Los cancilleres alistaron la declaración que incluye el total respaldo a Zelaya, el rechazo a la utilización por parte de Estados Unidos de bases en Colombia, y, según el vicecanciller cubano Rogelio Sierra, un sola voz en la Cumbre en Copenhague sobre el cambio climático, tema sobre el cual también fustigan a Estados Unidos.
“Para nosotros es determinante una vida armónica entre hombre y naturaleza”, dijo el canciller boliviano David Choquehuanca, al comentar la recuperación de los recursos naturales que emprendió Morales.
Un elemento que agita más el ambiente es la declaración de la secretaria de Estado de Washington, Hillary Clinton, quien el viernes, aludiendo a Bolivia, Nicaragua y Venezuela, advirtió a los países latinoamericanos de las consecuencias de “coquetear” con Irán.
Hay “líderes que son elegidos libre y legítimamente pero que luego de ser electos comienzan a socavar el orden constitucional y democrático, el sector privado”, añadió Clinton.
“Estados Unidos no tiene ninguna autoridad para hablar de terrorismo cuando son ellos los que practican terrorismo enviando tropas a otros países o asentando bases militares”, respondió Morales.
Más allá la agenda política, la cumbre acordará proyectos en energía, educación, salud, tecnología, ciencia y otras áreas, empresas regionales, y la adopción del Sucre, moneda que creó el ALBA para sustituir al dólar en el comercio entre sus miembros y con la que se hará la primera operación en enero entre Venezuela y Cuba.
Será primero virtual y luego “real como el euro para incrementar nuestro comercio y liberarnos de la dictadura del dólar”, dijo Chávez.
Bajo el sustento del petróleo venezolano y autoproclamada “antiimperialista”, el ALBA fue creada el 14 de diciembre de 2004 para contrarrestar los tratados de libre comercio impulsados entonces por Washington.
