La hija de un director de policía municipal y dos agentes fueron asesinados en las últimas horas en dos ataques en Guerrero, informó hoy la Secretaría de Seguridad Pública estatal.
Un comando a bordo de dos camionetas acribillaron la vivienda de Anacleto Flores, director policial de Petatlán, asesinando a su hija de 23 años y a un policía que ejercía de escolta.
En el ataque resultaron heridos de gravedad un militar, esposo de la joven, y otro policía.
Durante otro hecho, en Ciudad Altamirano, un grupo armado mató a un policía e hirió a otros cuatro, dos uniformados y dos civiles, al lanzar la noche de ayer una granada de fragmentación contra un comercio de comida callejera.
De acuerdo a la Secretaría de Seguridad Pública estatal, no hay detenidos por ninguna de las dos agresiones
Una joven mujer murió acribillada a tiros y su pequeña hija recibió un impacto de bala en la cabeza, cuando un comando intentó acribillar a su esposo en Ciudad Juárez, en hechos acontecidos a las 01:30 horas de este jueves.
El hombre resultó ileso y aparentemente repelió la agresión, cuando un grupo armado intentó acribillarlo al ir circulando en una camioneta en la colonia Granjas de Chapultepec.
En el cruce de las calles Torcaza y Colibrí la pareja y su hija circulaban en una camioneta de la marca Ford de color roja tipo Bronco, cuando fueron atacados a balazos, la mujer de 36 años de edad murió en el lugar de los hechos y su cuerpo quedo colgando hacia el piso en el lado del copiloto.
La menor de apenas nueve meses de edad fue llevada a recibir atención médica a la clínica Santa María, pero debido a la gravedad de las lesiones la trasladaron al seguro Social.
El hombre cuya identidad se desconoce resultó ileso y aparentemente lesionó a uno de sus agresores, el cual fue arrestado momentos después cuando otros cuatro hombres lo llevaron a una clínica local para ser atendido de una lesión de arma de fuego en la pantorrilla derecha.
En otros hechos, seis hombres fueron asesinados a balazos la tarde del miércoles en las inmediaciones del Rancho Nuevo en el Valle de Juárez, dentro de las inmediaciones del municipio de Praxedis G. Guerrero.
El rancho en mención está ubicado en el kilometro 72 de la carretera Juárez–Porvenir.
Las víctimas fueron identificadas como Ernesto y Saúl Martínez Rodríguez, Víctor Manuel Rosales Leos, Julián Ruiz, Gerardo Hernández y otra persona no identificada
Estados Unidos, que considera que Ecuador sigue siendo vulnerable al crimen organizado, donará vehículos a las Fuerzas Armadas ecuatorianas para la lucha contra las drogas en la frontera con Colombia, indicó el jueves la embajada de ese país en Quito.
Señaló que la oficina militar de la legación entregará este viernes al comando conjunto de las Fuerzas Armadas de Ecuador quince camiones valorados en 783.000 dólares.
Los automotores “se destinarán al transporte de brigadas hacia las unidades operativas a lo largo de la frontera norte (con Colombia), en reemplazo de los vehículos tácticos actualmente utilizados”, agregó la embajada.
Hace tres semanas Estados Unidos donó un millón de dólares en equipos a los militares ecuatorianos también para enfrentar al narcotráfico en la frontera con Colombia (de 720 km).
En un reciente informe anual sobre la lucha antinarcóticos, Washington consideró que “Ecuador sigue siendo vulnerable al crimen organizado por sus instituciones públicas históricamente débiles y por la corrupción”.
Entretanto, el ministro ecuatoriano de Seguridad, Miguel Carvajal, rechazó el miércoles que su país sea el principal punto de exportación de la cocaína producida en Colombia y Perú hacia Estados Unidos.
En 2009 Ecuador se abstuvo de renovar un acuerdo de cooperación que permitió a Estados Unidos el uso de una base militar durante una década en el puerto pesquero de Manta (suroeste) para actividades aéreas antinarcóticos.
No muy lejos de las cascadas de Yosemite y justo en medio del Parque Nacional Redwood, en California, los cárteles de la droga se apropian de tierras que pertenecen al gobierno de Estados Unidos para cultivar millones de plantas de mariguana con la ayuda de inmigrantes ilegales.
La cannabis se ha cultivado en esas tierras por décadas, pero el crimen organizado mexicano ha llevado la práctica a un nuevo nivel: usan guardias armados y cables de ala tensión para salvaguardar las enormes parcelas donde en ocasiones se cosechan hasta 30 toneladas de mariguana al año.
“Así como los mexicanos se apoderaron del tráfico de metanfetaminas, ahora apuestan por los megaplantíos”, señala Brent Wood, supervisor para California de la Oficina Antinarcóticos de EU.
Fuentes consultadas por la agencia AP en todo Estados Unidos revelaron que los cárteles mexicanos son los mayores responsables de la proliferación de granjas enteras dedicadas a cultivar mariguana que han sido identificadas en los últimos años.
Cada año las autoridades estatales y federales han encontrado alrededor de un millón de plantas más que el año previo entre 2004 y 2008, y se estima que hasta 90% de las grajas dedicadas a este negocio están relacionadas con cárteles mexicanos.
Cultivar la hierba del lado norteamericano le evita a los traficantes de droga el riesgo de introducir el producto por la frontera común, a la vez que les permite tener esas cosechas más cerca del mercado al que están dirigidas.
Los expertos señalan que el único de los riesgos para los narcotraficantes mexicanos es que algún alpinista se tope con uno de los cultivos ocultos y de cuenta de ello a las autoridades.
Entre los principales lugares para cosechar el estupefaciente se encuentran el Parque Nacional Sequoia y las Montañas de la Sierra Nevada.. La mayoría de estos sitios están lejos de la vista de las autoridades, donde los granjeros se pueden tomar el tiempo necesario para crecer los cultivos.
Los plantíos que pertenecen a los cárteles de la droga pueden ser fácilmente diferenciados de los de los granjeros locales por la cantidad de plantas que contienen, a veces hasta 75 mil por parcela, donde cada una de ellas produce por lo menos una libra de mariguana anualmente.
El constante resguardo es otro los de factores que impiden que las autoridades localicen la mayoría de estos plantíos. Hombre armados con AK-47 patrullan periódicamente los cultivos, además que en ocasiones se ayudan de explosivos colocados estratégicamente para mantener alejados a los invasores
