China, respaldada por su nuevo poderío, despliega una diplomacia cada vez más aguerrida, e incluso arrogante, y se muestra cada vez menos propensa a hacer concesiones a interlocutores que, a su vez, se muestran menos indulgentes.

Según los analistas, las relaciones se han crispado entre China y las capitales occidentales: la primera está convencida de ser mal comprendida y las segundas de ser tratadas sin contemplaciones.

Todo esto, en el momento mismo en que los grandes desafíos planetarios como la economía, la proliferación nuclear, el clima o la lucha antiterrorista exigen mayor cooperación.

En su conferencia de prensa anual el domingo, el primer ministro Wen Jiabao constató que “crece en la opinión la idea de que China es arrogante, dura y triunfalista”, antes de desvirtuar esa idea.

Lo cierto es que ha cambiado el tono que este inmenso país de 1.300 millones de habitantes -convertido ya en el primer exportador y camino de ser la segunda potencia económica mundial- utiliza para dirigirse a sus interlocutores.

Al comenzar el mes pasado el año lunar del Tigre, China acusó a Estados Unidos de “violar su soberanía” y de ser responsable de la degradación de las relaciones bilaterales.

Las acusaciones se centran en la venta de armas estadounidenses a Taiwán -la isla nacionalista considerada por el régimen comunista de Pekín como una de sus provincias- y en la audiencia acordada por el presidente Barack Obama al Dalai Lama, el líder del budismo tibetano, acusado de separatismo por China.

China resiste además a las presiones occidentales para que el Consejo de Seguridad de la ONU -donde tiene derecho de veto- adopte nueciones contra Irán por su programa nuclear, y negociará muy caro cualquier cambio de postura.

También rechaza las presiones para dejar valorar su moneda, como lo piden Estados Unidos y otros países, que afirman que las autoridades chinas mantienen el yuan artificialmente débil para favorecer las exportaciones.

Para este cambio de tono, Jean-Pierre Cabestan, sinólogo en la Hong Kong Baptist University, da tres razones:

En primer lugar, “China se siente más poderosa e influyente en el mundo”, en segundo lugar, “el Partido Comunista necesita mostrarse fuerte (…) para mantener el estímulo nacionalista en la sociedad”, y finalmente, el enfoque que comenzó siendo conciliante de la administración Obama “dio la ocasión a los chinos de hacer avanzar sus propios intereses”.

Valérie Niquet, del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI) hace notar que “manifiestamente una corriente activa en el seno del poder en China considera que la situación internacional, sobre todo debido a la crisis (económica) que afectó al Occidente, es favorable a las posiciones chinas y que ya es tiempo de que Pekín imponga sus propias normas a la comunidad internacional”.

Las declaraciones oficiales chinas reflejan a menudo la percepción de un país que siente que sus decisiones son cuestionadas sistemáticamente por occidentales que no comprenden en absoluto su sistema y que siguen provocándola en cuestiones que no son negociables, como Taiwán o el Tíbet.

Por otra parte China aún no está acostumbrada a su estatuto de gran potencia y debe, como lo dicen diplomáticos chinos, mejorar su comunicación exterior para hacer oír sus mensajes.

Para Shi Yinhong, profesor en el Centro de Estudios sobre Estados Unidos en la Universidad del Pueblo de Pekín, China “tiene más confianza en sí misma y comenza a expresarse de manera más franca”, pero Obama “se ha puesto bastante arrogante” después de haber tendido la mano a China al iniciar su mandato.

Valerie Niquet duda sin embargo que el régimen comunista chino se deje enfrascar en una lógica de simple endurecimiento, y hace notar que esa actitud, hasta ahora, “no consiguió ningún resultado tangible”, pues muchos países “siguen recibiendo al Dalai Lama y Estados Unidos sigue vendiendo armas a Taiwán”.

“La política extranjera china sabe adaptarse, retroceder o mostrarse flexible cuando el adversario o sus interlocutores se muestran a su vez más firmes”, destacó también Jean-Pierre Cabestan.

El gobierno cubano dijo que las medidas anunciadas por Estados Unidos de permitir que empresas de Internet puedan ofrecer servicios a la isla no se trata de una flexibilización del embargo, sino de una maniobra agresiva.

“Al anunciar la medida, el Gobierno de Estados Unidos expresó claramente que su objetivo es usar esos servicios como herramienta de subversión y desestabilización”, dijo a la AP en una declaración escrita la Directora de América del Norte de la cancillería, Josefina Vidal Ferreiro.

“Esta no es una medida de flexibilización del bloqueo contra Cuba”, agregó.

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos informó la semana pasada sobre la decisión de autorizar que firmas brinden servicios de internet, como mensajería instantánea, redes sociales y correo electrónico para Cuba, Irán y Sudán.

Según la dependencia estadounidense, la medida fue tomada para promover el acceso a blogs y sitios de la web en los cuales se puede compartir fotos y videos como una forma de fomentar la libertad de expresión.

La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro especificó en el texto de la regulación que “está prohibido el uso de estos servicios con fines comerciales” y solo podrán ser tomados para consumo personal.

“Se demuestra una vez más que el Gobierno de Estados Unidos no está interesado en flexibilizar su política ni desarrollar una comunicación normal con Cuba, sino en el establecimiento de canales que faciliten su labor subversiva contra nuestro país”, dijo Vidal.

“De lo contrario, levantaría el bloqueo, eliminaría todas las restricciones aún vigentes a los intercambios académicos y culturales y permitiría a los norteamericanos viajar libremente a Cuba”, agregó.

Cuba tiene un muy limitado ancho de banda y cuenta con internet gracias a una cara conexión satelital pues no puede conectarse a los cables submarinos debido a las restricciones estadounidenses contra la isla.

A nivel doméstico la distribución de las cuentas para la red de redes no se realiza mediante la compra privada del servicio, sino que se entrega a las ciudadanos a través de centros de estudios, Universidades o sedes laborales; con excepción de empresarios extranjeros y diplomáticos.

Actualmente las autoridades trabajan en la instalación de un cable vía Venezuela.

Washington impuso sanciones de todo tipo a la isla a comienzos de la década de los 60 al calor de la Guerra Fría para presionar cambios en su sistema comunista de gobierno. Además cuenta con un presupuesto federal para fomentar programas de “democratización” en la nación caribeña.

El ministro iraní de Asuntos Exteriores, Manucher Mottaki, propuso hoy la creación de una “Unión Asiática” y el establecimiento de un fondo de común de inversión en Asia Central y Cáucaso.

En declaraciones divulgadas por la prensa local, el jefe de la diplomacia iraní afirmó que una organización de ese tipo es necesaria para neutralizar la influencia de las grandes potencias extranjeras en la zona.

“Agrupaciones regionales como el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), la Organización de Cooperación Económica (ECO) y la Asociación de naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) han allanado el camino hacia la convergencia y ahora ha llegado el momento de fundar un Unión Asiática”, afirmó.

“Las grandes potencias tratan de crear crisis en diferentes regiones y se oponen a la creciente convergencia de los estados del sur”, dijo Mottaki al inicio en Teherán de una Conferencia sobre el futuro de Asia Central y el Caúcaso.

A este respecto, subrayó que la Unión Africana y la unión de países Latinoamericanos fueron creadas de la misma manera y pueden servir de modelo.

“La actual situación obliga a que los países del eje sur-sur trabajen en favor de sus intereses de forma seria y preservar así esos intereses a través de un organismo regional que resuelva los problemas de forma independiente y pacífica”, reiteró.

Mottaki admitió, no obstante, que se trata de un proyecto difícil “que necesita un esfuerzo extra” y subrayó que su país está dispuesto a fomentarlo al máximo.

Al hilo de este argumento, puso como ejemplo de esos problemas en Asia Central la injerencia de Washington y Londres en países como Pakistán y Afganistán.

“Acuso a Estados y al Reino Unido y a sus fuerzas en Afganistán y Pakistán de fomentar las prácticas terroristas en la región”, subrayó Mottaki antes de advertir a los países de la zona de que deben mantenerse “vigilantes”

Los iraquíes desafiaron este domingo los ataques con bombas y obuses, que dejaron al menos 38 muertos en el país, y votaron en masa en las segundas elecciones legislativas desde la invasión estadounidense de 2003, unos comicios cruciales protegidos por severas medidas de seguridad.

Los colegios electorales cerraron este domingo en Irak a las 14H00 GMT, dando inicio al escrutinio al cabo de una elección marcada por la amenaza de Al Qaida, indicó la comisión electoral.

“Los colegios electorales cierran a las 17H00 locales (14H00 GMT) pero si hay filas de espera, las oficinas de votación deben aceptar hasta que llegue el último elector de la fila”, afirmó Hamdia Husseini a la televisión pública iraquí. “No hay prolongación de los horarios de votación”, añadió.

Tanto en Bagdad como en el resto del país, incluyendo a las regiones sunitas como Mosul (norte) y Al Anbar (oeste), que boicotearon las elecciones de 2005, se observaron largas filas delante de los colegios electorales, donde los electores se sometían sin protestar a registros corporales, observaron los corresponsales de la AFP.

La red Al Qaida amenazó de muerte a quienes se atrevieran a participar en estas elecciones legislativas.

Estos comicios son considerados vitales para la estabilidad del país, cuando faltan seis meses para la partida de las tropas norteamericanas de combate y menos de dos años para la retirada total.

Desde la apertura de las oficinas de votación, la capital iraquí, sobrevolada por helicópteros, fue objeto de disparos de mortero y cohetes katiushka causando al menos 38 muertos y 110 heridos, según un funcionario del ministerio del Interior en un nuevo balance.

Treinta personas murieron por disparos de obuses y cohetes katiushka en Bagdad, de los cuales 25 al derrumbarse un edificio en el barrio de Ur del norte de la capital alcanzado por un cohete, según la misma fuente.

Otras ocho personas murieron en atentados con bomba en la capital y sus alrededores.

La cantidad de heridos se eleva a 110 en todo el país de los cuales 13 por disparos de obuses de mortero contra un colegio electoral en Iskandariya, a 50 km al sur de Bagdad.

En la provincia sunita de Al Anbar (oeste), unos diez morteros cayeron en Ramadi y Faluya, sin causar víctimas, mientras numerosos electores se dirigían a las urnas en estos antiguos bastiones de la insurrección.
“Hoy mi voto es un desafío a Al Qaida”, afirmó un elector, Jaled Abdalá, de 35 años, mientras cuatro explosiones retumbaban en el bastión sunita de Faluya.

El primer ministro Nuri al Maliki, que votó en un hotel de la “Zona Verde” minimizó la violencia.

“Estos ataques no son más que ruido para impresionar a los electores, pero los iraquíes son un pueblo que ama enfrentar desafíos”, dijo.
En las calles de Bagdad, cortadas por cientos de barreras, no había circulación debido a que se prohibió el paso de vehículos por temor a atentados suicidas.

Varios cientos de miles de militares y policías protegieron los 46.000 colegios electorales.

Unos 19 millones de electores debían designar a 325 diputados para un mandato de cuatro años durante el cual 96.000 soldados estadounidenses partirán definitivamente de Irak, nueve años después de haber invadido al país para derrocar al dictador Saddam Hussein. Las fronteras y los aeropuertos están cerrados desde el sábado a las 22H00 (19H00 GMT) hasta el lunes a las 05H00 (02H00 GMT).

Estas elecciones legislativas, que tienen lugar después de cuatro años de violencia comunitaria que dejó decenas de miles de muertos, probablemente consagrarán la hegemonía política de los chiitas, que representan a casi el 60% de la población.

Se esperaba una amplia participación de los sunitas, que boicotearon los anteriores comicios de 2005, furiosos por haber perdido el poder que controlaban desde la creación de Irak, en 1920.

Doce coaliciones y 74 partidos se disputan estos puestos el domingo, pero hay dos listas favoritas: una con una fuerte connotación religiosa chiita, “La Alianza para el Estado de Derecho”, del actual primer ministro Nuri al Maliki, y la otra claramente laica, el Bloque Iraquí, dirigida por el ex jefe de gobierno Iyad Allawi.

Como el sistema proporcional vigente no permite que una coalición tenga la mayoría absoluta, la formación de un gobierno podría tomar cierto tiempo

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