Si bien por muchos años las personas que tenemos algo que ver con los impuestos y su cálculo nos hemos quejado de lo complicado que es el procedimiento para determinar el ISR en sus pagos provisionales y declaración anual. Cuando nos dieron la noticia del IETU estuvimos al borde de un colapso, no solo porque es un impuesto adicional que aparentemente grava lo mismo: El ingreso, pero que en realidad genera un pago sobre flujo de efectivo, del cual no sabemos si al final de la producción este va a ser utilidad o no.

Explico, El ISR es un impuesto que grava las UTILIDADES generadas por una empresa, o persona física, esto, tomando en cuenta importantes deducciones como las de salarios pagados por poner un ejemplo. Entonces una vez que de los ingresos se descuentan estas deducciones, tenemos una base para pagar.

Qué pasa con el IETU, este impuesto, para empezar, no considera deducciones como la de los salarios, sino que su base es los flujos de efectivo, es decir el dinero que entró, sin importar si es ganancia o no, solo lo que se cobró. Sobre eso se va al 17.5% sin tomar en cuenta mucho más.
Ejemplo: una empresa que Factura $ 60,000 pesos en un mes, genera un pago provisional de $1,000 considerando sus deducciones y costos, pero si se cobrara el mismo mes los $ 60,000 tendría que pagar además 10, 500 de IETU a grandes rasgos.

¿Entonces con cual se quedan?

Por Linda Ramos

En materia de impuestos…

February 19, 2010

Nuestra Carta Magna establece la obligación, a cuanta persona viva y trabaje en el país, de contribuir a las arcas públicas en la medida de sus posibilidades. Como casi todo se politiza y se sujeta a interpretaciones variopintas, alguien ha decidido cosas tan sui géneris como no gravar a los pobres, sin ofrecer una explicación convincente de qué se debe entender por pobre, o exentar ciertas actividades, como la agricultura.

Aquí, con el pretexto de que los agricultores son pobres -sin hacer caso a los priistas, quienes vociferan que gracias a sus gobiernos revolucionarios y sus repartos agrarios los agricultores salieron de la pobreza (sic)- los exentan o sujetan a tratamientos especiales.

Asimismo existe una canasta “básica” que está exenta, pero que nadie se ha tomado el tiempo de estudiar quién consume. No se sujeta al pago de impuestos a los sindicatos, no vaya a ser que se ponga al descubierto cómo han hecho sus fortunas ciertos personajes, ni a los partidos políticos se les exige el mínimo de rendición de cuentas.

Con esto y la necedad de las autoridades de pedir los famosos requisitos fiscales en facturas y recibos, para procesarlos y aceptarlos como deducibles, y su miedo a dejar un solo impuesto en el caso del IETU e ISR y la complejidad de los formatos y cálculos que se piden para llenarlos, una cada vez mayor proporción de empresas ha optado por la informalidad, al no registrarse en el padrón y así evadir todo tipo de contribución al fisco.

En el despacho encargado de estudiar estos asuntos, también se les ha olvidado estudiar qué tan justo y equitativo es el esquema imperante de deducibles para familias y empresas, lo cual se lograría analizando cuál es la tasa efectiva de pago de cada causante, y como consecuencia existe la presunción de que algunos causantes, personas físicas y morales de bajos ingresos, pagan más impuestos que los de muy altos ingresos, sin que nadie diga ni haga nada.

Luego vamos al lado del gasto y vemos cosas tan sorprendentes como el presupuesto para el sector salud, o educación, que desperdicia una nada despreciable cantidad en burocracia y gastos excesivos de administración, con duplicidades y sin un estándar de trabajo que garantice un mínimo de productividad y eficiencia, lo cual deja sin servicios de calidad justamente al segmento más bajo de la población, a los pobres, quienes deben sacar recursos de donde puedan para atenderse en servicios privados de dudosa calidad, pero que al menos les dan la sensación de que están siendo atendidos.

Luego viene la parte que los gobiernos dedican a infraestructura urbana básica, como agua potable, alcantarillado, parques y jardines, alumbrado público, mercados y pavimentación, áreas donde observamos una presencia de servicios informales, ofreciendo todo tipo de bienes y servicios, que resultan ser los verdaderos beneficiarios de esos gastos.

Estos tipos no contribuyen nada al erario, aunque existe una bien identificada red de corrupción y rentas que cobran ciertos personajes, que se encargan de repartir entre una compleja estructura burocrática y de rentistas que ejercen todo tipo de funciones, abarcando áreas tan diversificadas como el coyotaje, puestos organizativos y directivos en partidos políticos, líderes de acarreos, golpeadores, invasores, rateros, tratantes de blancas, productores de pornografía, revendedores de entradas a espectáculos, falsificadores de documentos, gestores y cuanta ocupación ilegal se nos ocurra.

Cuantificar los ingresos de estos tipos es muy difícil, si no es que imposible. De ahí la necedad de algunos en sugerir que la mejor forma de tratarlos y meterlos al redil sea mediante un impuesto generalizado al consumo, pero como esto les suena a los defensores de pobres como tecnocracia malévola, pues seguirá durmiendo el sueño de los justos.

Se dice en los manuales y textos de finanzas públicas que un objetivo (no el único) de la política fiscal es promover una redistribución del ingreso, cobrando más a los más ricos y gastando más en los más pobres.

Podemos ver que en nuestro sufrido país esto no aplica en absoluto, aunque en el discurso de cualquier político de medio pelo seguramente figura. Entonces muy pocos pagan lo que deben y muchos no pagan en absoluto. Muy pocos se benefician del gasto y las grandes mayorías se hacen “justicia”, si así se puede llamar, por su propia cuenta, al no pagar, utilizar los servicios públicos como si fueran sólo de ellos y darse el lujo de comprar voluntades y favores de servidores públicos.

No hemos hablado del tan llevado y traído gasto social y sus programas, porque sobre el tema hay que decir primero que su diseño incentiva que la gente prefiera seguir siendo pobre en lugar de buscar mecanismos para salir de su situación por sus propios medios.

Luego hay que decir que se derrocha en gastos de administración y burocracia, al existir varias instancias que “vigilan” la aplicación de los recursos, pero que no se toman el tiempo y el espacio para evaluar a fondo los programas. La famosa encuesta que se utiliza para medir la pobreza está demasiado politizada, es limitada y parcial, pero esto tampoco nadie lo dice.

Así, la política fiscal se ha ido llevando, dadas las circunstancias, por el mejor camino posible, aunque convendría trabajar en un nuevo diseño, que tome en cuenta que lo que conviene hacer es mantener el equilibrio de las finanzas, garantizar la sostenibilidad a largo plazo y hacer que las mayoría contribuya. Todo lo demás se puede dejar fuera.

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Las alzas en los precios de algunos productos, servicios, impuestos y tarifas públicas vigentes a partir de hoy propiciarán un aumento en la inflación, pero no provocarán una espiral inflacionaria, afirmaron analistas.

“Definitivamente la inflación se incrementará pero no causará una espiral inflacionaria, ya que hoy que estamos en niveles relativamente bajos de inflación”, aseguró la especialista de Base Casa de Bolsa, Gabriela Siller.

De hecho, dijo, el alza que se espera en algunos precios como consecuencia del Paquete Económico aprobado para este año es inflacionario y es por eso el Banco de México (Banxico) subió su pronóstico de inflación para 2010 a 5.25 por ciento.

Aún así se trata de un nivel en el que las espirales inflacionarias no se dan, subrayó la analista de Base Casa de Bolsa.

A su vez, analistas de Invex Grupo Financiero pronosticaron que la inflación en México podría colocarse en 5.16 por ciento durante 2010, debido al aumento en los impuestos y al incremento en el precio de la gasolina.

En tanto, especialistas de BBVA Bancomer esperan que las presiones inflacionarias para 2010 comiencen a materializarse influidas por los cambios fiscales y, en menor medida, por alzas en productos agrícolas.

De esta forma, la inflación promedio anual del país para este año que inicia sería de 4.7 por ciento con un cierre de año entre 5.0 y 5.5 por ciento, señalaron.

Días atrás, analistas económicos del sector privado revisaron al alza sus expectativas de inflación para 2010, de 4.86 a 5.04 por ciento y advirtieron que las presiones inflacionarias son uno de los elementos que podrían obstaculizar el crecimiento económico del país.

Consultados por el banco central, los grupos de análisis económico previeron que en enero la inflación general aumentará 0.7 por ciento y sería la mayor tasa mensual durante todo 2010.

De acuerdo con el Banco de México las mayores alzas por impuestos y precios públicos serán latentes desde inicios de año

La bancada del PAN en la Cámara de Diputados justificó el aumento a la gasolina y diesel que se aplicará de forma gradual durante 2010, al señalar que “esto servirá para homologar el precio internacional de los combustibles en México”.

El diputado federal del PAN e integrante de la Comisión de Hacienda, Pablo Rodríguez Regordosa, dijo que este aumento no afecta mucho a las clases populares.

Argumentó que el incremento que se presentó es mínimo y tiene justificación porque está destinado a disminuir los subsidios que el Gobierno federal da al precio de la gasolina.

En entrevista, el legislador aseguró que el incremento de ocho centavos a la gasolina Magna, que se hará efectivo a partir de hoy, y el de nueve centavos a la Premium y ocho centavos al diesel, son acciones que forman parte de la política de responsabilidad fiscal y presupuestal que tiene el Estado mexicano.

“Es una decisión del Ejecutivo federal donde el Congreso no tiene injerencia, pero creemos que hay una inequidad en el tratamiento mediático que se da a estos aumentos”, afirmó Rodríguez Regordosa.

Puso como ejemplo el caso del aumento al metro en el Distrito Federal —que subirá 34% en base al precio de 2 pesos por viaje— que es muy superior al incremento del 1% a las gasolinas mexicanas.

El diputado comentó que se deberá vigilar que estos incrementos mínimos a los combustibles no sean aprovechados por comerciantes y especuladores para elevar el precio de productos básicos

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