El ministro alemán de Relaciones Exteriores, Guido Westerwelle, anunció el martes que su país quiere empezar a retirar en 2011 sus tropas de Afganistán.

“En 2011, queremos (…) empezar a retirar nuestro contingente y en 2014 traspasar la responsabilidad de la seguridad en Afganistán”, dijo Westerwelle, que representará a su país en la conferencia internacional sobre Afganistán que se llevará a cabo en Londres.

El ministro destacó sin embargo que Berlín no se había dado plazo para completar la retirada de sus tropas.

La jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, había indicado previamente que Alemania quería enviar 500 soldados más a Afganistán, para formar un contingente de 5.000 hombres, y tener disponibles a 350 reservistas suplementarios.

Alemania tiene el tercer contingente en la fuerza de 110.000 soldados extranjeros desplegada en Afganistán desde la invasión liderada a fines de 2001 por Estados Unidos para derrocar al régimen de los islamistas talibanes. El primer contingente es el estadounidense y el segundo el británico.

Merkel indicó además que Berlín quiere aportar 50 millones de euros (70 millones de dólares) en cinco años a un fondo internacional de 500 millones de dólares constituido para apoyar el plan de reintegración de los talibanes a la vida política, impulsado por el presidente afgano Hamid Karzai.

Alemania duplicará asimismo, de 220 a 430 millones de euros, su apoyo a la reconstrucción de Afganistán en el periodo 2010-2013.

La ex guerrilla salvadoreña conmemoró este sábado, y por primera vez en el gobierno, el 18 aniversario de los acuerdos de paz que pusieron fin a la guerra civil y nuevamente pidió “perdón” a los ciudadanos que fueron afectados “por acciones militares” que cometieron en esa época.

“Hoy celebramos el 18 aniversario de los acuerdos de paz marcado por un hecho historico reciente que es la alternancia en el gobierno, un hecho que pone demuestra la madurez en la transición y empuja hacia la construcción de una sociedad democrática”, afirmó en un discurso el vicepresidente salvadoreño y ex comandante guerrillero Salvador Sánchez Cerén.

Cientos de simpatizantes de la ex guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) se congregaron en el denominado Monumento al Cristo de la Paz, en la periferia sur de San Salvador, en donde montaron su acto por el aniversario de los acuerdos de paz alcanzados el 16 de enero de 1992.

El FMLN que a nivel legislativo es el partido mayoritario de El Salvador, impulsó a la presidencia al periodista Mauricio Funes, quien ejerce su gobierno desde el pasado mes de junio y hasta 2014.

Sánchez Cerén recordó que durante la época de la guerra civil el FMLN fue una de las fuerzas guerrilleras “más poderosas” en América Latina, pero cuyos dirigentes, entre los cuales se cuenta él mismo, tuvieron “la sabiduría” de negociar los acuerdos de paz.

El vicepresidente salvadoreño en su discurso nuevamente pidió perdón a los salvadoreños por las acciones cometidas por la ex guerrilla durante la guerra civil de doce años (1980-1992), algo que ya había hecho durante la campaña proselitista de las pasadas elecciones presidenciales de 2009.

“El FMLN le pide perdón a todo el pueblo salvadoreño afectado por nuestras acciones militares y queremos decirles que como muestra de reparación en 18 años de acuerdos de paz hemos trabajado en construir un nuevo camino de democracia y justicia y de bienestar para todos”, afirmó el ex comandante guerrillero que también es ministro de Educación en el gabinete de Funes.

Para Sánchez Cerén los acuerdos de paz aún tienen aspectos pendientes de concretar como lo son “acabar con la injusticia social y principalmente acabar con la pobreza”, un mal que afecta a casi un 40% de los salvadoreños.

El conflicto armado, originado por el cierre de espacios de participación política, la injusticia social y la represión militar, dejó más de 75.000 muertos, más de 7.000 desaparecidos y pérdidas estimadas oficialmente por la ONU en 1.579 millones de dólares.

La Organización de Naciones Unidas (ONU) tiene previsto retirar temporalmente parte de su personal internacional fuera de territorio paquistaní por razones de seguridad a raíz de los ataques en que murieron 11 miembros de la organización este año, anunció ayer una portavoz.

La decisión ha sido tomada dos meses después que la ONU anunciara la suspensión de su trabajo de desarrollo a largo plazo en áreas conflictivas cerca de la frontera afgana. Estas medidas podrían complicar los esfuerzos internacionales por ganar adeptos en Paquistán, donde la insurgencia del Talibán ha provocado 500 muertes en los últimos dos meses y medio.

La vocera Ishrat Rizvi detalló que 20% de los empleados extranjeros de la ONU saldrá del país por seis meses o será reubicado a zonas más seguras dentro de Paquistán. La organización mundial reevaluará la situación de seguridad dentro de seis meses a fin de determinar cuándo podría regresar el personal.

“Revisaremos programas y proyectos y decidiremos si necesitamos volver a traer ese personal internacional y qué programas serán reanudados”, explicó Rizvi a The Associated Press.

La vocera no especificó cuántos empleados internacionales ni qué programas serán afectados por la decisión. Otra portavoz, Vannina Maestracci, dijo que “cualquier traslado será de carácter gradual y sólo por un periodo limitado. Nuestra prioridad es continuar con las operaciones esenciales y garantizar que todo nuestro personal en Paquistán pueda operar de forma segura”.

La ONU anunció a principios de noviembre que iba a suspender su trabajo de desarrollo a largo plazo en las áreas tribales de Paquistán y en la provincia de la frontera noroccidental. Indicó que reduciría el nivel del personal internacional en el país y limitaría su trabajo de emergencia, de ayuda humanitaria y operaciones de seguridad, y “cuanta operación esencial sea recomendada por el secretario general”.

El personal de la ONU ha sido frecuente blanco de ataques, incluyendo una explosión en octubre en la oficina del Programa Mundial de Alimentos en Islamabad, donde murieron cinco personas

La ex candidata presidencial colombiana Ingrid Betancourt apoyó ayer el rescate militar de los rehenes que están en poder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

La ex senadora, quien fue rescatada en 2008 por el Ejército tras permanecer seis años en poder de las FARC, dijo a la radio Caracol que “se tienen que hacer todos los intentos, incluso operativos militares” para lograr la libertad de los cautivos.

“Como ex prisionera, yo estoy de acuerdo con el presidente (Álvaro Uribe) con el rescate militar. Yo creo que se tienen que hacer todos los intentos para que los muchachos vuelvan a casa”, precisó la ciudadana colombo-francesa.

La semana pasada, el presidente Uribe ordenó el rescate armado de 24 uniformados en poder de las FARC, como respuesta a la muerte en cautiverio del gobernador del Caquetá, Luis Francisco Cuéllar.

El mandatario regional fue retenido por un comando insurgente en su casa de la sureña ciudad de Florencia y hallado después degollado cerca del lugar donde se produjo su secuestro. Betancourt admitió que para las familias es difícil aceptar la posibilidad de un rescate militar, porque siempre mantienen la ilusión de que sus seres queridos “lleguen algún día con vida”. Reconoció que una operación de ese tipo pone en riesgo a los prisioneros, pero señaló que en la selva su vida está en continuo peligro por las enfermedades y la posibilidad de morir en el fuego cruzado.

“Cuando uno está en manos de las FARC, uno quiere un rescate militar, porque los años se van acumulando y uno dice: otro año más y mira hacia adelante y no sabe cuando será el final del cautiverio”, dijo.

La ex candidata presidencial, quien está escribiendo un libro sobre sus seis años de cautiverio, expresó su esperanza de que en 2010 regresen a la libertad quienes siguen secuestrados. Las FARC han prometido liberar en los próximos días a los militares Pablo Emilio Moncayo y Josué Calvo, como un gesto unilateral hacia un canje de secuestrados por rebeldes en prisión. El mandatario celebró que Betancourt considerara que está más cerca un rescate militar que la puesta en libertad mediante un canje por rebeldes de los rehenes de la guerrilla de las FARC.

Uribe aplaudió y dijo que era “muy valerosa” la declaración de Betancourt y recordó cómo su gobierno ha dado todas las garantías a la guerrilla para que cumplan la tan anunciada liberación de rehenes.

“Los narcoterroristas de las FARC nos estafan, pues el gobierno y los colombianos hemos dado todas las garantías para que liberen a los secuestrados y ellos niegan las más mínimas garantías al pueblo colombiano”, insistió Uribe.

“Díganle a la doctora Ingrid que la felicito por esa declaración tan valerosa”, indicó el presidente colombiano a periodistas. Uribe recordó que cuando se esperaba que las FARC dejaran en libertad a los secuestrados, “estafaron al país” con sus agresiones terroristas y con el asesinato del gobernador del Caquetá, el 22 de diciembre.

Reportan bajas

Unos 507 guerrilleros de las FARC murieron en combates con el Ejército durante 2009, según un balance de operaciones difundido ayer. Las capturas de rebeldes, miembros de bandas criminales y de la delincuencia organizada llegaron a cinco mil 130

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