El nuevo gobierno hondureño de Porfirio Lobo, que asumió el 27 de enero, ha restablecido relaciones con 29 países, informó el canciller Mario Canahuati, según informes de prensa publicados este domingo.
“En 20 días hemos logrado restablecer relaciones con 29 países de los 39 con que tenemos relaciones con representación diplomática”, afirmó Canahuati en declaraciones publicadas por diario Tiempo.
Esos 29 “son países que, por historia, hemos tenido una relación de amigos y que al mismo tiempo tenemos agendas comunes (…), el problema de la seguridad nacional, del Plan Puebla Panamá, la región de Mesoamérica, el problema del narcotráfico y muchos más que nos unen”, añadió.
Honduras fue aislada de la comunidad internacional luego el golpe de Estado del 28 de junio contra el entonces presidente Manuel Zelaya, quien culminaba su periodo el 27 de enero del 2010 cuando asumió Lobo al ganar las elecciones de noviembre.
Lobo ha logrado el acercamiento dando una salida digna del país a Zelaya quien se refugiaba desde hacía cuatro meses en la embajada de Brasil y emprendiendo un gobierno de unidad, así como impulsando la integración de la Comisión de la Verdad que descubra en los próximos meses lo que ocurrió antes y después del 28 de junio.
Canahuati admitió que resta normalizar las relaciones con Brasil, Uruguay, México, Chile, Paraguay y los del grupo de la Alternativa Bolivariana de las Américas (Alba), Venezuela, Cuba, Nicaragua, Bolivia y Ecuador.
Canauati espera que después de la Cumbre del Grupo de Río, que se instalará mañana en México, “muchos países nos van a dar el apretón de manos de amigos”.
La agresión que sufrió Silvio Berlusconi agitó el espectro de la violencia política en Italia, un país traumatizado por los “años de plomo” en los años 70, lo que llevó a la oposición de izquierda y a la mayoría de derecha a encarar una posible tregua tras el llamado al diálogo formulado por el jefe de gobierno.
Aún si la brutal agresión sufrida el domingo por Berlusconi fue el gesto aislado de un desequilibrado con trastornos mentales, la alarma por un posible retorno del terrorismo aumentó después del descubrimiento el jueves en la Universidad Bocconi de Milán de una carta-bomba reivindicada por un grupo anarquista.
Berlusconi, que estuvo internado cuatro noches por las heridas al rostro, lanzó un llamado el jueves, apenas fue dado de alta, a favor de “una nueva era de diálogo”, aunque con tono menos conciliador, prometió seguir con sus reformas.
“El clima político no es malo, es repugnante”, aseguró a la AFP el experto en asuntos de terrorismo italiano Giovanni Fasanella, autor de numerosos libros sobre las Brigadas Rojas.
“Hay muchas señales de una posible reanudación del terrorismo”, sostiene Fasanella, al recordar las detenciones recientes de nuevas células de las Brigadas Rojas en Roma y Génova y el desmantelamiento hace dos años de otras en el nordeste y norte de la península
Para el experto es “alarmante” que durante la misma noche de la agresión a Berlusconi se haya formado en Facebook un grupo de 50.000 personas que simpatizaban con el gesto del agresor, Massimo Tartaglia.
Fasanella mencionó también como revelador un sondeo que sostiene que dos italianos sobre diez justifican el ataque por las continuas “provocaciones” de Berlusconi.
Advierte igualmente que existe una fuerte violencia de la extrema derecha “de corte racista y contra los homosexuales”, la cual además es muy activa en internet.
El contexto es de todos muy diferente al de los “años de plomo”, cuando el terrorismo político de todo signo dejó un saldo de 500 muertos y 2.000 heridos entre 1969 y 1978.
Entonces las Brigadas Rojas contaban con “el apoyo de amplios sectores de la opinión pública y del mundo del trabajo”, subrayó el ministro del Interior, Roberto Maroni.
Los politólogos constatan que impera un clima de fuerte enfrentamiento, concentrado en la persona de Silvio Berlusconi, quien ha tenido un año más que difícil, sacudido por los escándalos sexuales, el pedido de divorcio, las acusaciones de complicidad con Cosa Nostra de un arrepentido de la mafia y sobre todo el levantamiento de la inmunidad penal por lo que se reiniciaron dos juicios (fraude y corrupción) en los que puede ser condenado.
Ante la cadena de escándalos, Berlusconi se siente víctima del “odio” y acusa a los “jueces rojos”, la izquierda, los comunistas y opositores de alimentarlo.
Para el filósofo Paolo Flores d’Arcais, director de la prestigiosa política Micromega, es “la derecha berlusconiana la que incita a la violencia e intenta callar a la oposición”.
Como varios intelectuales de izquierda, está convencido de que Berlusconi “quiere destruir la Constitución e instituir una dictadura”.
Otros comentaristas entrevistados estiman que los dos campos exageran y se equivocan.
“De un lado tenemos una minoría de jueces politizados, de diarios e intelectuales convencidos de que Italia está gobernada por un tirano mafioso y fascista y del otro lado tenemos a un Berlusconi con mentalidad de empresario, sin sentido del Estado, un gladiador que necesita la lucha para cargar sus baterías”, comentó Fasanella.
En ese contexto, los medios especulan sobre un posible “pacto democrático” entre los moderados democratacristianos de la UDC y una parte del Partido Democrático, mayor fuerza de oposición, con Berlusconi para que abandone sus controvertidos proyectos de reforma de la justicia a cambio de un mecanismo que suspenda los juicios.
Andrea Di Sorte, testigo directo de la agresión que sufrió este domingo el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, dijo este martes que vio como alguien situado a la espalda del agresor, Massimo Tartaglia, le pasaba un objeto con el que éste cometió el ataque.
“Me pareció ver que Tartaglia tomaba un objeto que alguien le pasaba a su espalda”, manifestó Di Sorte, coordinador del “Club de la Libertad” , formación juvenil de seguidores del partido de Berlusconi, en declaraciones al canal de televisión por cable Sky Tg24.
Añadió que otro hecho que le sorprendió justo después de la agresión fue que Tartaglia, al ser detenido por las fuerzas de seguridad, dijo en voz alta: “Estoy solo, estoy solo. No hay nadie detrás mío”.
Este testimonio se suma al de otras dos personas que explicaron ayer en un programa de la cadena Canale 5, que antes del mitin habían avisado a la policía de que una persona (Tartaglia) profería amenazas contra Berlusconi.
Sin embargo, el ministro del Interior, Roberto Maroni, durante su comparecencia hoy ante la Cámara de los Diputados para informar de los detalles de la agresión, aseguró que las fuerzas del orden no habían recibido ningún aviso serio de un posible ataque.
El ataque a Berlusconi ha dado lugar a un amplio debate en Italia sobre si hubo algún fallo en el cordón de seguridad del jefe del Ejecutivo, puesto que el agresor se encontraba muy cerca en el momento de los hechos.
Sobre este tema, Maroni subrayó en que no existió ningún fallo, y afirmó que “Berlusconi tiene todo el derecho de acercarse a sus seguidores, porque esto es la democracia y la política” .
En esta misma línea, el subsecretario de la presidencia del gobierno italiano, Paolo Bonaiuti, explicó que a pesar de la agresión “será muy difícil” convencer a Berlusconi de que no se acerque a la gente.
No obstante, los servicios secretos creen que, a partir de ahora, se deberá decir “no” a Berlusconi en algunas ocasiones ante su deseo de acercarse a la gente, pues eso le pone en peligro, ya no sólo como persona, sino también como jefe de una institución italiana.
Está previsto que mañana Berlusconi sea dado de alta del hospital San Raffaele de Milán, donde permanece ingresado desde hace dos días a causa de las heridas sufridas en el rostro.
El agresor, que se encuentra en la cárcel de San Vittore, prestó declaración hoy ante la jueza Cristina di Censo, quien decidirá si hace firme el arresto de este hombre de 42 años en tratamiento psiquiátrico desde hace diez.
Los abogados de Tartaglia solicitaron su ingreso en un centro psiquiátrico, una cuestión sobre la que la jueza deberá decidir en base al informe que el Policlínico de Milán le hizo llegar hoy con el historial médico mental del agresor
La Corte Suprema de Justicia (CSJ) de Honduras se pronunció en contra de la restitución de Manuel Zelaya en la presidencia del país, al dictaminar sobre la propuesta presentada por el presidente de Costa Rica, Óscar Arias, para solucionar la crisis política desatada en la nación centroamericana tras el golpe de Estado del pasado 28 de junio
De esta manera el órgano judicial desestimó el principal punto del Acuerdo de San José y confirmó que si el depuesto presidente regresa al país será arrestado.
La posición de la corte se conoce en vísperas de la llegada a Honduras de una delegación de la Organización de Estados Americanos (OEA), que intentará convencer al gobierno interino de Roberto Micheletti de que acepte la propuesta realizada por el presidente costarricense en su calidad de mediador.
Según el editor para America de la BBC, Emilio San Pedro, el fallo de la Corte Suprema hondureña envía una clara señal de que tanto el tribunal como el gobierno interino no tienen ninguna intención de aceptar ninguna iniciativa que incluya el retorno al poder de Zelaya.
San Pedro agrega que no debe sorprender que la Corte Suprema defienda la posición del gobierno de Micheletti, ya que el órgano judicial participó en el proceso de destitución de Zelaya.
“Existen acciones penales presentadas por la Fiscalía General de la República (contra Zelaya)”, por lo que, “mientras no existan otras disposiciones legales aplicables, no puede eludirse que tendría que someterse a los procedimientos establecidos en la legislación procesal penal”, señaló el Supremo hondureño en un comunicado recogido por los medios
