El ministro haitiano de Sanidad, Alex Larsen, dijo que su gobierno tiene controlada la situación sanitaria del país “en un noventa por cien” y aseguró no estar preocupado por la aparición de epidemias.
En declaraciones, Larsen afirmó que la situación es satisfactoria en lo referente a los cuidados médicos, y que la principal preocupación de su Gobierno es el estado del alcantarillado y las aguas usadas en los miles de campamentos surgidos espontáneamente para albergar a los damnificados por el terremoto del pasado día 12.
Larsen dijo que se han detectado numerosas infecciones respiratorias que calificó de comprensibles, ya que cientos de miles de personas viven en la calle -cerca de un millón según las cifras de la Organización Mundial de la Salud-, respirando polvo y expuestas a los cambios de temperatura.
Sin embargo, todavía no hay motivos para preocuparse por las infecciones intestinales, subrayó, pese a las advertencias lanzadas por los médicos de varios hospitales de que comienzan a ver un alarmante número de diarreas.
Larsen subrayó que, desde el punto de vista sanitario, es partidario de reubicar a los desplazados en nuevos campamentos dotados de servicios de saneamiento, con una red de agua corriente y de aguas usadas, así como aseos y servicios médicos.
Esta opción, defendida por el Gobierno, es muy cuestionada por los organismos internacionales, que creen mejor estabilizar los actuales campamentos y ayudar a la gente a reconstruir sus propias casas
El brote de influenza tipo A enrareció las relaciones de México con el exterior, principalmente con algunas naciones latinoamericanas que se apresuraron a cerrar sus fronteras a los viajeros mexicanos e incluso a reclamar a las autoridades del país por presuntamente “ocultar al mundo la epidemia”, como lo hizo el ex presidente cubano Fidel Castro.
Lo cierto es que los virus no usan pasaporte y en la era global cruzan las fronteras nacionales inadvertidamente, ocultos en animales o humanos que pueden mostrar o no síntomas de algún contagio. Son una amenaza real cuando los viajeros e intercambios internacionales se han multiplicado.
Cualquiera puede ser un elemento de contagio, pues los virus no tienen nacionalidad, contra el prejuicio xenófobo y los estereotipos que de inmediato afloran cuando se señala a una nación como causante de un mal. “Los cierres de fronteras y la reducción de los intercambios para evitar la propagación de un virus pueden resultar vanos dados el alto nivel de contagio de la influenza y el volumen de los cruces ilegales que ocurren en la mayoría de las fronteras”, señaló el experto Michael T. Osterholm en una edición especial de la revista Foreign Affairs hace cuatro años (julio-agosto 2005).
“Ninguna nación puede erigir una fortaleza contra la influenza, ni siquiera la nación más rica del planeta”, puntualizó a su vez en la misma publicación el experto Laurie Garret, quien advirtió entonces de los riesgos de una pandemia planetaria cuando los sistemas de salud pública del mundo experimentan una declinación en países ricos y pobres.
En un nuevo ensayo (Foreign Affairs, marzo-abril de 2007), Osterholm alertó que el mundo se mantenía impreparado para enfrentar una pandemia de influenza por la falta de inversiones gubernamentales en investigación y desarrollo de vacunas y antivirales contra un mal que, como los terremotos y huracanes, es “un desastre natural recurrente”.
Latinoamérica da la espalda
La aparición de la nueva influenza fue saludada racistamente como “mexicana”. En la crisis sanitaria, América Latina dio la espalda a México, mientras otros países adoptaron medidas discriminatorias contra los mexicanos.
Cuba ordenó el martes 28 de abril suspender por 48 horas los vuelos regulares hacia y desde México, para prevenir la llegada de la todavía llamada “gripe porcina” (luego la OMS la bautizó con un nombre más aséptico y a la vez más científico influenza tipo A). Cuba fue el primer país en tomar determinación de ese tipo, pero casi de inmediato fue secundada por Argentina, Perú y Ecuador. El gobierno francés, por su parte, solicitó un día después a la Unión Europea suspender todos los vuelos de salida y entrada a México. Pero la UE rechazó la demanda.
China, a quien se ha acusado de haber ocultado el brote de SARS (Síndrome Agudo Respiratorio Severo) en abril de 2003, primero ofreció a México ayuda médica para combatir la influenza, pero luego, al detectar en Hong Kong a un mexicano con el virus, pegó con el garrote al poner en cuarentena a todos quienes estuvieron en contacto con él y aislar a por lo menos 71 mexicanos en condiciones “inaceptables”, según detalló la Cancillería mexicana.
Apoyada en precisiones de la OMS y del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, la Secretaría de Relaciones Exteriores calificó como discriminatorias, xenofóbicas, injustificadas y unilaterales las medidas restrictivas y el trato inadecuado que recibieron los mexicanos en el extranjero a consecuencia de la influenza A.
Contra xenofobia
El embajador de México ante la ONU, Juan Manuel Gómez Robledo, llamó el 4 de mayo en Nueva York a detener las acciones de xenofobia por el brote de la nueva gripe, porque carecen de justificación científica y atropellan los derechos humanos.
El 8 de mayo, la Cancillería mexicana presentó por la vía diplomática la inconformidad del gobierno del país contra las medidas “unilaterales” de Argentina, Cuba, Ecuador y Perú ante la epidemia de influenza A.
El extremo fue la reacción de Cuba, cuyo ex mandatario Fidel Castro acusó el 11 de mayo al gobierno mexicano de haber ocultado la epidemia para no afectar la visita del presidente estadounidese Barack Obama a México (16 y 17 de abril) y dijo que los “platos rotos” los pagan otros países como Cuba, que confirmó su primer caso. La canciller mexicana Patricia Espinosa, que pacientemente había tejido la recomposición de las relaciones México-Cuba, dijo que los comentarios de Fidel Castro sólo “enrarecen la relación bilateral”.
La OMS tomó partido por México en la controversia, señalando a través de distintos directivos y voceros que México actuó responsable y oportunamente, y puntualizando que no recomendaba restricciones a los vuelos procedentes o con destino a México.
Lo cierto es que Estados Unidos, otro país que pronto superó a México con casos confirmados de influenza, aunque planteó medidas preventivas, descartó de inmediato el cierre de la frontera. “Sería como cerrar el portal después de que han salido los caballos”, dijo Obama al inicio de una crisis sanitaria que aún sigue dando sus coletazos en 48 estados de la Unión Americana con más de 6 mil 552 casos confirmados y 9 víctimas mortales.
La inutilidad de cerrar la frontera sería patente casi dos semanas después, cuando la Casa Blanca confirmó que uno de los guardaespaldas que formaban parte de la comitiva de Obama en México se había contagiado durante la gira presidencial.
El guardaespaldas, que nunca tuvo contacto directo con el presidente, se convirtió en objetivo de intensas pesquisas y tras una meticulosa investigación se confirmó que sólo había contagiado a miembros de su familia
La diseminación del virus de la influenza A podría acelerarse con la llegada del invierno al hemisferio sur, dijo el viernes una experta de la Organización Mundial de la Salud (OMS), mientras Australia elevó su nivel de alerta y China y Hong Kong informaron de nuevos casos.
La doctora Julie Hall, una experta en enfermedades infecciosas de la OMS en la región del Pacífico occidental, dijo en Manila que funcionarios de salud pública “continúan preocupados” por el virus en Asia, especialmente ahora que Japón ha informado de 286 casos, la cifra más alta después de México, Estados Unidos y Canadá.
Hall dijo que la llegada del invierno al hemisferio sur, especialmente en Australia y en Nueva Zelanda, podría acelerar la diseminación del virus de la gripe A y acompañar la temporada de influenza caracterizada por cepas de gripe ya establecidas, que todavía matan a unas 500 mil personas al año en el mundo entero. “Es posible que las personas reciban ambas infecciones durante el invierno, una seguida de otra”, dijo Hall.
Hasta ahora, el virus de la gripe A, que podría eventualmente contagiar a millones de personas que carecen de inmunidad ante la infección, parece causar sólo una enfermedad sin graves peligros a la mayoría de las personas. Pero Hall dijo que el virus podría mutarse en el curso del año.
“Es por eso que debemos mantenernos atentos”, dijo. “Es de cierta manera un virus inestable y podría cambiar y causar algunas sorpresas”.
La OM) cambió su perspectiva sobre el criterio para elevar la alerta de influenza global, señalando el viernes que necesitaba ver señales de efectos severos antes de llevarla a fase 6.
“Lo que estamos buscando y lo que estaremos buscando, son eventos que signifiquen un incremento realmente sustancial en el riesgo de daño para la población”, declaró Keiji Fukuda, director general adjunto de la OMS en una conferencia de prensa.
La OMS previamente había dicho que su escala de seis puntos reflejaba sólo la manera en que el virus estaba avanzando, no la severidad.
El directivo Fukuda dijo que la agencia de la ONU ahora está buscando señales de que “los riesgos para la población han crecido significativamente” antes de elevar la alerta desde la actual fase 5
BUENOS AIRES.— Un hecho sin precedentes desde que se desató la pandemia de influenza A tuvo lugar en la provincia argentina de Mendoza, cuando un grupo de iracundos vecinos atacó un autobús que acaba de cruzar la frontera desde Chile, con un pasajero que sufría un cuadro febril y se creía que podía tratarse de un caso de la denominada gripe A.
El pasajero enfermo había sido detectado en el paso fronterizo de Los Horcones, por lo que el autobús de la empresa El Rápido Argentino, recibió la orden de las autoridades a trasladar a todo el pasaje hasta el hospital José Néstor Lencinas, del departamento de Godoy Cruz de esa provincia argentina.
Allí un grupo de vecinos atacó al camión y a todos sus pasajeros con piedras e insultos, en una batahola que tuvo que ser dispersada por efectivos policiales con balas de goma y gases lacrimógenos, que dejó siete personas heridas.
Después de comprobar que el paciente no padecía la influenza A y que sólo se trataba de un gripe común, todos los pasajeros fueron dados de alta y se retiraron en medio de un fuerte dispositivo policial.
El diputado argentino Daniel Cassía demandó al gobierno de su país el cierre de la frontera común ante el “explosivo” aumento de la influenza humana en Chile, donde hasta este viernes se habían confirmado 29 casos.
Tras el ataque al autobús, el gobierno de Chile repudió ayer las expresiones discriminatorias en Argentina.
“Hay gente que frente a este tipo de hechos hace llamados y conclusiones fuera de lugar”, declaró este viernes a periodistas en Santiago el subsecretario chileno del Interior, Patricio Rosende, en alusión al diputado argentino Cassía.
Entre tanto, una mujer que llegó de Estados Unidos hace pocos días se convirtió en el segundo caso confirmado de la nueva gripe A (H1N1) en Argentina, informó anoche la ministra de Salud, Graciela Ocaña
De repente la consigna fue no besarse, no saludarse de mano, evitar las congregaciones y lavarse constantemente las manos. Respirar daba miedo.
De un tajo tuvimos que despojarnos de nuestra esencia. Dejamos de estrecharnos las manos o palmearnos la espalda. Ya no pudimos tocar con los labios la mejilla de la amiga. En el transporte público mirábamos sospechoso al de al lado, más aún si le lloraban los ojos. Toser o estornudar se convirtió en un pecado y el cubrebocas nos unificó bajo una máscara de sicosis.
A fuerza de la repetición nos convertimos en especialistas para identificar los síntomas de la influenza. Así, nos sumergimos en una sugestión de locura, porque un dolor de cabeza o de garganta ya no pasaban inadvertidos ni se atendían con el remedio de la abuela. Fue entonces que saturamos los hospitales.
La frase: “Nadie se muere de una gripa” se volvió irracional y burda. El número de muertos crecía a diario, pues tan sólo en el Distrito Federal las autoridades informaban que hasta el sábado 25 de abril había 13 fallecidos. Dos días después ya eran 22 y a la semana siguiente la cifra subía a 28. Entonces, vino una ola de discriminación, en el resto de la República, para todo el que fuera capitalino. Pero también aquí se discriminó al vecino que se conocía enfermo. La vitamina C y los tapabocas se acabaron en las farmacias. Buscábamos la protección a como diera lugar ante una enfermedad para la que las propias autoridades reconocían que no hay vacuna.
Los niños se quedaron sin los festivales del 30 de abril, y el Día del Trabajo era uno más para permanecer encerrado en la casa cosechando la angustia, por un virus nuevo sobre el que se debatía respecto a su origen, que si era mexicano o gringo o si era una invención del gobierno. El presidente Felipe Calderón aparecía en cadena nacional para sugerirnos que era mejor no salir del hogar y total, para qué, si afuera no había nada que hacer.
El gobierno capitalino anunciaba la cancelación de 533 conciertos, festivales y actos masivos de carácter cultural, artístico y deportivo. Los restaurantes, los billares, los antros, los bares, las cantinas, los deportivos y hasta los gimnasios estaban cerrados.
Los chistes y el humor chilango surgían entonces de entre el desasosiego que nos invadía, acentuado por un temblor de 5.7 grados que nos sacudió el 27 de abril, en medio de una alerta máxima por la epidemia que ya escalaba a pandemia. “¿Qué le dijo la ciudad de México a la influenza? Mira cómo tiemblo, mira cómo tiemblo”, se escuchaba el chascarrillo en boca de los pocos que salían de sus casas.
“Uta, esto es pura mentira, nomás pa´ fastidiarnos. A ver, ¿dónde están los muertos y los enfermos? Yo no conozco a ninguno”, decía un taxista, quien exigía así las pruebas para entender el anuncio del gobierno que lo obligaba a portar guantes de látex y cubrebocas. Para este chofer el único efecto real de la contingencia era la falta de pasaje y por tanto la caída en sus ingresos. No iban a alcanzarle los días para reunir la cuenta que semanalmente le debe pagar al dueño del taxi.
Salir a esta ciudad en los momentos de la contingencia era entonces como amanecer un 25 de diciembre o un primero de enero, sólo que sin el sopor, la resaca o el desvelo que da la juerga de la noche anterior, sino con el temor de convivir con un virus que provoca una gripe mortal.
La ciudad, como pocas veces, se libró del tránsito vehicular. El Viaducto, el Periférico o calzada de Tlalpan se recorrían en menos de 30 minutos, sin importar que fuera lunes o viernes de quincena. Las horas pico desaparecieron de los parámetros oficiales, esos que se usan para medir el flujo de personas en esta ciudad. Después del puente del 1 de Mayo, Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno del DF, aseguraba que la epidemia pasaba ya no por un periodo de estabilización, porque ya no había tantos muertos ni enfermos en los hospitales. El día 6 de mayo reabrieron los restaurantes, pero bajo la condición de espaciar a sus clientes y ocupar sólo la mitad de sus mesas. Los burócratas regresaron a laborar después de un asueto obligatorio.
El semáforo de la alerta sanitaria bajó del rojo, en el que estuvo durante el puente del 1 de mayo, al naranja y de ahí al amarillo. Hoy ya podemos besarnos, dijo hace un par de días Marcelo Ebrard, pues la alerta sanitaria para la capital del país se encuentra en verde. El riesgo ya es bajo en esta ciudad donde por dos semanas estuvo restringido el contacto humano, ese que nos hace chilangos
El gen porcino que se encuentra integrado al virus que provoca la influenza A (H1N1) ha estado circulando imperceptiblemente desde 1998 en cerdos de Estados Unidos, Asia y Europa, por lo que todos los animales del mundo deberán ser monitoreados muy cercanamente anunció el Centro de Control Epidemiológico (CCE).
En conferencia de prensa desde Atlanta, Nancy Cox, directora de la División de Influenza del CCE detalló que este descubrimiento fue publicado este viernes en la revista Science y revela que anteriormente este gen porcino no había sido detectado y ahora es necesario vigilar a la población porcina en el mundo para establecer futuros brotes de influenza.
Sin embargo, Cox explicó que se analizarán más muestras de animales para determinar el lugar y el momento en que este gen porcino pasó a un portador y de éste a los humanos para convertirse en el virus actual de influenza A (H1N1).
El nuevo reporte detalla que el predecesor del actual virus H1N1 se ubicó en granjas de puercos de Estados Unidos en 1998, y en otros puercos de Europa y Asia, pero no se ha podido determinar cómo es que el virus mutó a los humanos.
Los ocho genes del actual virus H1N1 son una combinación de genes de los virus de influenza de cerdos, aves y humanos, y desde hace 10 años se conocía parcialmente como parte de la familia del virus H1N1, explicó.
Este descubrimiento, agregó, permitió determinar que el nuevo virus tiene cierta homogeneidad y eso permitirá desarrollar la nueva vacuna de una manera más rápida.
Al respecto, Anne Schuchat, subdirectora interina del Programa de Ciencias y Salud Publica del CCE señaló que este viernes el Centro de Control Epidemiológico recibió una vacuna modelo por parte de un centro de investigación, la cual será entregada a fines de mayo a las empresas productoras que harán la nueva vacuna.
Con el fin de semana feriado en Estados Unidos, Schuchat pidió que los estadounidenses no relajen las medidas de prevención especialmente los que realicen viajes.
Schuchat agregó que se proyecta que el rebote del virus H1N1 en otoño será más virulento, por lo cual se pide a los gobiernos establecer vigilancias más estrictas en los próximos meses.
Por su parte, John Andrus, encargado de la oficina regional para las Américas de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), indicó que se ha comprobado que el virus de la influenza A puede vivir al aire libre por algunas horas por lo que las medidas adoptadas continúan siendo vigentes en la medida en que el virus se transmite fácilmente de humano a humano.
En conferencia de prensa en Washing- ton D. C, Andrus informó que la OPS está trabajando cercanamente con los países de la región para proporcionales material, equipo médico y vacunas necesarias, incluyendo la estacional y la nueva cuando esté lista.
Países deben estar preparados: OMS
Entre tanto, la directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) Margaret Chan, advirtió en Ginebra que los países deberían estar preparados para más infecciones severas de la influenza A y también para más muertes debido a la enfermedad recientemente descubierta.
La OMS está bajo presión para declarar la propagación del virus en una pandemia total, que ha infectado a más de 11 mil personas en 42 países y causó la muerte de 86, según cifras de la agencia sanitaria de la ONU.
La cepa altamente infecciosa debe ser vigilada de cerca en partes de Asia, África y Sudamérica donde está comenzando la temporada de invierno, ya que podría mezclarse con la influenza estacional y mutar de “formas impredecibles”, dijo Chan al cierre de la reunión anual de la OMS, realizada en Ginebra.
“Es un virus sutil y solapado”, agregó Chan



