El anuncio de Irán de aumentar el enriquecimiento de uranio generó una enérgica reacción entre los países que sospechan que el proceso se utilizaría para fabricar una bomba atómica.
Mahmoud Ahmadineyad durante una exposición tecnológica en Teherán
Desde el secretario de Defensa de Estados Unidos, hasta la Cancillería británica y el ministro de Defensa de Alemania, todos condenaron la postura iraní.
El presidente de Irán, Mahmoud Ahmadineyad, anunció este domingo que dio la orden al organismo iraní de energía atómica de que aumente su polémico enriquecimiento de uranio.
De esta manera, incrementa el grado de enriquecimiento del 5% al 20%. Para fabricar una bomba atómica se necesita un nivel de enriquecimiento de 95%.
Sin embargo, Ahmadineyad afirma que el aumento se debe a que quiere producir combustible para un reactor nuclear con fines de investigación.
Pero expertos occidentales aseguran que Irán no tiene los conocimientos técnicos necesarios para convertir el uranio enriquecido en barras de combustible.
En un discurso transmitido por la televisión estatal, Ahmadineyad dijo este domingo que su nueva orden no significa que su país haya renunciado a las negociaciones que mantiene con diversas potencias para intercambiar uranio enriquecido por combustible nuclear.
“Ustedes inicien el enriquecimiento del uranio al 20%, mientras nosotros estamos dispuestos a negociar para el intercambio de combustible nuclear”, dijo el mandatario al presidente del organismo de energía, Ali Akbar Salehi, presente en el acto.
Irán acusó el jueves a Estados Unidos de lanzar una “guerra psicológica” en el Golfo Pérsico al presentar a Teherán como una amenaza a naciones de la región para convencerlos de que necesitan la protección estadunidense.
Funcionarios estadunidenses dijeron el domingo que Estados Unidos expandió sus sistemas de defensa de misil con base terrestre y marítima en y alrededor del Golfo, ruta crucial para los suministros mundiales de petróleo, para contrarrestar lo que interpreta como una creciente amenaza de misiles por parte de Irán.
Los despliegues estadunidenses incluyen una expansión de las instalaciones de misiles de defensa Patriot con base terrestre en Kuwait, Qatar, los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin.
“No quieren ver buenas y crecientes relaciones entre Irán y sus vecinos en el Golfo Pérsico y por tanto han iniciado una guerra psicológica”, dijo el mayor general Hassan Firouzabadi, jefe de las fuerzas armadas de Irán, según citas de la agencia semi oficial de noticias ILNA.
El militar de alto rango iraní también desestimó la amenaza de la República Islámica a misiles Patriot.
“No es nuevo para nosotros (…) fuimos informados cuando fueron instalados, incluyendo las ubicaciones exactas (…) Los misiles Patriot podrían ser fácilmente desactivados por medio del uso de tácticas simples”, aseguró.
Un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores dijo anteriormente esta semana que Washington está intentando generar “fobia hacia Irán” en Oriente Medio y aseguró que Teherán mantiene relaciones amistosas con Estados vecinos.
Estados Unidos realiza los despliegues en un momento de tensión en la larga disputa internacional por el programa de energía atómica iraní, mientras potencias occidentales llaman a una cuarta ronda de sanciones de la ONU en contra de Teherán por negarse a detener su enriquecimiento de uranio
Irán producirá por sí mismo el combustible nuclear necesario al funcionamiento de su reactor de investigación si la comunidad internacional no se lo proporciona, afirmó el sábado un alto responsable religioso iraní. “Es su obligación, legal, proporcionar combustible para el reactor de Teherán”, lanzó Ahmad Jatami, un religioso conservador, a la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) durante una oración en la Universidad de Teherán con motivo del Aid al Adha, la fiesta musulmana del sacrificio.
“Si ustedes lo hubiesen hecho, el caso habría terminado. Si no cooperan, deben saber que esta nación (…) que ganó su derecho a la tecnología proporcionará también combustible para su reactor. Es legal y de acuerdo con las garantías internacionales”, afirmó. Jatami reaccionaba así a la resolución adoptada el viernes por la AIEA, en la que ésta condenaba a Teherán por su controvertido programa nuclear y pedía la “suspensión” de la construcción de una nueva instalación atómica.
Según Ahmad Jatami, dicha resolución es “de naturaleza totalmente política y no técnica”. “Por su puesto, Irán tendrá otras opciones”, afirmó, sin precisar cuáles. La resolución de la AIEA tiene lugar un mes después de la presentación a Irán de una propuesta consistente en cambiar su uranio débilmente enriquecido contra combustible nuclear para su reactor de investigación médica.
Según esta oferta, el uranio iraní sería enviado a Rusia y después a Francia para su tratamiento antes de volver a Teherán transformado en combustible. Pero Irán rechazó esta propuesta, pidiendo en su lugar un intercambio simultáneo en su territorio, lo que la AIEA no aceptó. Las grandes potencias sospechan que Irán intenta dotarse de armas atómicas, mientras Teherán asegura que su programa nuclear es puramente civil.
Los inspectores “no han encontrado nada inquietante” en la primera visita a la obra del nuevo sitio de enriquecimiento de uranio de la ciudad santa de Quom en Irán, declaró el viernes el director general de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), el egipcio Mohamed ElBaradei.
“La idea de los iraníes era utilizarlo como un bunker subterráneo para proteger cosas. Es un agujero en la montaña”, declaró ElBaradei al comentar la visita de los inspectores de la AEIA.
Cuatro inspectores de la AIEA viajaron a fines de octubre a Irán para inspeccionar por primera vez ese sitio, cuya existencia había sido revelada un mes antes, provocando una nueva polémica sobre la naturaleza del programa nuclear iraní.
Irán persiste en decir que el objetivo de su programa nuclear es puramente civil, mientras que las grandes potencias occidentales sospechan que los iraníes quieren acceder al arma atómica.
Desde hace años, Irán enriquece uranio en el sitio de Natanz, centro del país, a pesar de tres series de sanciones adoptadas por el Concejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
