Honor a quien honor merece. Desde hace hace 58 años Tortas Robles sieguen siendo el ejemplo de sabor a bajo precio. La famosa tortería ahora ubicada en la calle de Colón número 1 junto a la Alameda Central, fue fundada por el ya fallecido matrimonio de Don Alejandro Robles y doña Lorena Martinez. Gente muy limpia y trabajadora como los define su hija Guadalupe.
Tortas Robles fueron las favoritas del gremio periodístico, cada día del informa presidencial don Alejandro salía a la calle con su canasta de tortas para los hambrientos reporteros que cubrían el maratónico discurso, autoelogio y muestra del poder del primer mandatario. Y es que ese día nadie abría. “Al final hasta comida les hacía recuerda su hija”.
Lo anterior le gano el cariño tanto de quienes escribían como de los fotógrafos que le regalaban copias de sus mejores tomas, pero sobre todo las involucradas con el mundo de la farándula que en aquel entonces todavía saboreaba las mieles de la época del oro del cine mexicano. Algunas de esas fotos se encuentran exhibidas en la pared del minúsculo local. Placas tan famosas como los desnudos de María Felix, o aquella donde se descubrió que Marilyn Monroe no era rubia natural.
El recuerdo se completa con la comida y los precios, una orden de cuatro tacos cuesta 14 pesos y las tortas calientas de pierna, milanesa y pechuga apenas 17 pesos. Ahora que si le gusta la nostalgia nada como una triple ya sea de queso de puerco o pastel de pollo, con quesillo y aguacate, todas en pan bolillo, frijolitos refritos, crema, y una salsa de chipotle para chuparse los dedos, el precio para morirse de risa, 12 pesos. Pero si de plano anda bruja pues pida una doble por 10 pesitos.
Quizá lo único que ha cambiado en esta tortería es que desde el 93 se venden tortas de jamón, antes eran muy caras y don Alejandro, cual bandera que libertaría al pueblo gritaba: “No trabajo de jamón, abajo el porfiriato viva la revolución”
En la India el Harimandar es el principal templo de la religión Sikh Darma, en México es un templo al sabor donde se puede disfrutar lo mejor de la comida del país oriental mezclada con ingredientes del nuestro. Platillos tan exóticos como nopales al curry o rajas con jocoque.
Esta mezcla de alimentación aryuvedica (concepto casi religioso que propone alimentar al cuerpo sin desgastarlo) con la base vegetariana del México prehispánico sólo se le pudo ocurrir al maestro de yoga Arjan Sinch quien llegó a nuestro país en 1976.
Eran tiempos convulsos, y el ahora pacifista de barba larga tan blanca como su turbante, pensaba en la guerrilla, viajó de Kabul con su título de economista bajo el brazo, llegó a Viena y emigró a Sudamérica para ir a los Estados Unidos, sin embargo México lo conquistó.
“Me di cuenta que al igual que en Europa en los EU iba a vivir en una comunidad de gente de la india, aislado, pero en México podía ser parte del país de sus gente integrarme a su sociedad, además en la UNAM enseñaban marxismo, era el paraíso”.
Ya en nuestro país le ganó la vida espiritual y hace más de 20 días cumplió su sueño de abrir un restaurante.
En él no se come ni carne ni huevo, el resto, cargado de especies se torna un manjar acompañado de tortillas de trigo integral, jocoque y yogurt. Además de sus “salsas” como la de ciruela con chipotle y piloncillo.
El menú está en construcción, por lo que cada comida es una sorpresa de sabor. Por 38 pesos puede pedir un gurpan que le incluye su sopa, ensalada, guisado y “tortillas” o bien por 65 tres guisados, sopa, lasi –bebida dulce a base de yogurt con frutas– y chai –te negro en leche con especias–.
Si bien las porciones se ven pequeñas Arjan siempre estará dispuesto a servirle una segunda ración, que les juro se la comerán más por gula que por hambre.
¿Dónde se encuentra?: Euler 145 en Polanco a dos cuadras de Mariano Escobedo
Cuando Juan García empezó a vender hamburguesas hace 20 años eran seguramente las peores del mundo, tanto que un cliente le dijo, “oiga son malísimas, no saben a nada, pero no se preocupe, yo le voy a dar una receta”.
Nunca volvió a ver al cliente ni supo su nombre, “vino dos o tres veces más” comenta sin cuestionarse, si estuviéramos en Puebla nos dirían que fue un ángel el que bajó para darle la receta y si estuviéramos en Europa que fue el diablo, porque sólo él podría hacer algo tan delicioso.
Desde esa época Juan García conserva al mismo proveedor, un amigo suyo, carnicero de oficio que le vende carne fresca y de buena calidad, que es el verdadero secreto de su éxito “eso es importante, a veces yo voy a comer a otros puestos de hamburguesas y pues la verdad no saben igual, la carne es mala y a veces ya compran las hamburguesas preparadas”.
Lo mismo sucede con las salchichas de pavo de marca reconocida que rellena con queso y forra con tocino grueso, para luego lanzarla a las llamas del carbón que con cada gota de jugo y grasa se eleva hasta tocar el techo del puesto de lámina.
Cuando inició estaban de moda los carritos de hamburguesas y hotdogs, “decían que venían de Guadalajara” recuerda don Juan, y a nadie se le ocurría que cocinar las carnes al carbón como en las fiestas familiares fuera una buena idea para un negocio.
El negocio abre de domingo a domingo, cuando no es él son sus hijos Juan Antonio y Verónica quienes lo atienden desde las 13 horas hasta las 22, los precios bastante económicos 11 pesos por un hot dog y 43 pesos la especial que lleva doble carne, quesos oaxaca y manchego, piña y tocino, todo un manjar.
Dónde están: Calzada de la Viga entre eje 6 y Río Churubusco, junto a la Comercial Mexicana,
Cuba perdió 800 toneladas de azúcar debido a la colisión en la costa norte de la isla entre una carguero maltés y un remolque cubano cuyas causas se investigan, informó este domingo el Ministerio del Transporte (Mitrans).
El accidente, que no provocó muertos ni lesionados, se produjo el pasado martes cuando el buque Marianao Ice, “con pabellón de Malta, procedente del puerto de La Habana y en ruta hacia Santiago de Cuba (sureste), impactó a una patana (remolque) de la Empresa cubana de Navegación Caribe”, con “un cargamento de 800 t (toneladas) de azúcar”, señaló un comunicado del Mitrans.
“Como consecuencia del impacto, la patana se hundió perdiéndose completamente su carga, mientras que el buque solo sufrió ralladuras y abolladuras en su casco, no produciéndose afectaciones en su cargamento”, de “1.276 t (toneladas) de pollo congelado”, añadió el texto oficial, publicado por el diario Juventud Rebelde.
El Mitrans precisó que una comisión ministerial “inició la investigación para determinar las causas” del accidente “y cuantificar las pérdidas económicas”.
