El incendio de una mezquita en Cisjordania, imputado por los palestinos a colonos judíos extremistas, “amenaza los esfuerzos de paz” y la reactivación del diálogo con Israel, declaró el martes el presidente de la Autoridad palestina Mahmud Abas.

“El presidente Abas condena el incendio de una mezquita en Al-Lubban al-Charquiya por colonos extremistas y considera que la responsabilidad incumbe al gobierno israelí porque el ejército protege a los colonos”, indicó el gabinete de Abas en un comunicado.

“Este ataque criminal amenaza los esfuerzos para reactivar el proceso de paz”, agrega el comunicado.

Una mezquita ubicada en la localidad de Al-Loubban al-Charquiya, al norte de Cisjordania, cerca de las colonias judías de Eli, Maalé Nevona y Shilo, quedó dañada este martes por un incendio imputado por autoridades palestinas a colonos judíos.

Según dijo Jamal Daraghma, el alcalde de la localidad “colonos incendiaron el edificio hacia las 03H00 locales (00H00 GMT).

Los investigadores israelíes en lugar señalaron que el siniestro pudo haber sido provocado por un cortocircuito.

El ejército israelí confirmó que una investigación estaba en curso en coordinación con las autoridades palestinas.

Responsables palestinos locales indicaron que las autoridades israelíes le advirtieron el lunes de la posibilidad de un ataque de los colonos en represalia a la demolición por el ejército israelí de seis construcciones ilegales en la colonia de Shavei Shomron, cerca de Naplusa.

El 14 de abril, colonos atacaron una mezquita en la localidad de Houwara, cerca de Naplusa y en diciembre de 2009 habían provocado daños en una mezquita en el poblado de Yassuf, no lejos del sector.

Estados Unidos quiere que Israel suspenda durante cuatro meses la colonización judía en Jerusalén Este a cambio de negociaciones directas con la Autoridad Palestina para reactivar el proceso de paz, informaron el miércoles los medios de comunicación israelíes.

Washington propone que durante cuatro meses Israel cese la construcción de viviendas en Jerusalén Este, incluso en los barrios judíos, y se compromete, a cambio, a presionar al presidente palestino Mahmud Abas para que entable negociaciones directas con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, afirma el diario Haaretz.

Por el momento el gobierno de Netanyahu ha excluido congelar la colonización en Jerusalén Este.

El plazo de cuatro meses coincide con el calendario propuesto por la Liga Arabe para establecer negociaciones indirectas entre Israel y los palestinos, estimaron responsables israelíes citados por Haaretz.

Hasta ahora, los palestinos se niegan a mantener negociaciones directas con Israel, como quiere Netanyahu, sin que antes éste congele la colonización, incluido en Jerusalén Este.

La televisión israelí Channel Two divulgó la misma información, pero precisa que Israel no contestará a la petición estadounidense hasta que hayan terminado las celebraciones de la Pascua judía, la próxima semana.

La oficina del primer ministro Netanyahu ha declinado comentar estas informaciones.

Netanyahu regresó el pasado jueves por la noche a Israel, tras una visita a Estados Unidos que no permitió resolver su crisis con el gobierno de Barack Obama y dejó entre interrogantes la posible reanudación del diálogo israelo-palestino, bloqueado desde hace más de un año.

El viernes reunió a su gabinete de seguridad con el fin de elaborar la respuesta a las crecientes presiones estadounidenses para que suspenda la colonización judía. No han trascendido detalles sobre la reunión.

El litigio de las colonias judías en Cisjordania y en Jerusalén Este es el principal obstáculo actualmente para reactivar el proceso de paz.

Frente a la presión de Estados Unidos, Israel anunció en noviembre una moratoria limitada y temporal, de diez meses, en la construcción de nuevas viviendas en la Cisjordania ocupada. Pero esta moratoria no afecta a Jerusalén Este, un sector de mayoría árabe cuya anexión en 1967 no cuenta con el reconocimiento de la comunidad internacional.

Israel considera el conjunto de la Ciudad Santa como su capital “indivisible y eterna”, mientras que los palestinos aspiran a que Jerusalén Este sea la capital de su futuro estado.

El conflicto en torno a esta zona se agravó hace dos semanas, cuando el gobierno de Netanyahu anunció la construcción de 1.600 nuevas viviendas en un barrio de colonización en Jerusalén Este, en plena visita del vicepresidente estadounidense Joe Biden

El secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, le dijo a Israel este sábado que toda actividad de los asentamientos en territorio ocupado era ilegal y que debía detenerse.

En el comienzo de su gira por Medio Oriente, Ban se reunió con el primer ministro palestino, Salam Fayyad, en la ciudad cisjordana de Ramala.

Se espera que se encuentre con los líderes de Israel, cuyo gobierno hasta ahora no ha hecho caso de la presión internacional y se ha negado a detener la construcción en asentamientos judíos.

El secretario general urgió a ambas partes a reanudar las conversaciones de paz y a que muestren sinceridad y flexibilidad. Y reiteró la posición de Naciones Unidas en cuanto a que Jerusalén debe ser la capital tanto de Israel como del futuro Estado palestino.

La decisión de Israel de permitir la construcción de 1.600 nuevas viviendas en Jerusalén Oriental -ocupada por Israel desde 1967- afectó los esfuerzos para reiniciar las conversaciones indirectas entre palestinos e israelíes.

Además, enfrió de forma “histórica” la relación entre Estados Unidos e Israel, dos países aliados y disparó esta última ronda de diplomacia, que incluyó el viernes una reunión del Cuarteto para Medio Oriente.

Este grupo, compuesto por EE.UU, la ONU, la Unión Europea y Rusia, exhortó a Israel a interrumpir todas sus actividades tendientes a expandir sus asentamientos en territorios ocupados

“Nos preocupan las prácticas sobre el terreno que lleva a cabo Israel en Jerusalén Oriental”, aseguró Ban, quien agregó: “Todos los asentamientos son ilegales en cualquier parte del territorio ocupado”.

El jefe de Naciones Unidas recibió una rápida lección de geografía de parte de su anfitrión palestino, según relata Jonathan Head, corresponsal de la BBC en Jerusalén

Ban fue llevado a una colina en Cisjordania desde donde se ve a unos pocos cientos de metros -detrás del muro construido por Israel- el asentamiento de Givat Zeev, con viviendas para unas 11.000 personas.

En toda Cisjordania hay docenas de estos asentamientos. Y, explica Head, su futuro será una de las cuestiones más espinosas en las conversaciones de paz, si estas se reanudan

Dirigentes palestinos en Cisjordania anunciaron su respaldo a una nueva ronda de conversaciones indirectas de paz con Israel, más de un año después de que las negociaciones colapsaran.

La Organización para la Liberación de Palestina (OLP) respaldó la medida, que ya había sido apoyada por el líder palestino Mahmoud Abbas, cancilleres árabes, Israel y Estados Unidos.

Pero dirigentes de la OLP dijeron que dudaban que las conversaciones llegasen a algún lado, y que deberían limitarse a cuatro meses.

Un alto funcionario dijo que las conversaciones deberían centrarse en dónde fijar las fronteras estatales.

Los dirigentes palestinos anteriormente habían exigido un alto absoluto a la construcción de asentamientos israelíes en Cisjordania y Jerusalén Oriental, antes de volver a las conversaciones.

Israel sólo ha llevado a cabo una restricción parcial a nuevas construcciones, por lo que la decisión palestina representa hasta cierto punto una flexibilización en su posición, dijo el corresponsal de la BBC en Cisjordania, Jon Donnison.

Añade que la medida será probablemente criticada por Hamas, que controla la Franja de Gaza y no forma parte de la OLP

Más de 200 alumnos israelíes a punto de incorporarse al ejército se comprometieron a negarse a obedecer toda orden de desmantelamiento de los asentamientos en Cisjordania, en una petición publicada el jueves en la prensa. “Nos negamos a obedecer toda orden que, según consideran nuestros rabinos, es contraria a la Tora porque la fidelidad a la Tora predomina sobre la relativa al ejército”, escriben estos jóvenes, alumnos de último curso en instituciones de corte nacionalista religioso.

Afirman que un desmantelamiento de las colonias “es contrario a la obligación religiosa de implantarse en toda la Tierra de Israel”, en referencia al término bíblico que designa la Tierra Prometida, que incluye a Israel y Cisjordania. La petición se enmarca en la campaña de protesta de los colonos religiosos por las sanciones tomadas por el ministro de Defensa, Ehud Barak, contra una Yeshiva (seminario talmúdico) que operaba en el ejército.

Barak retiró la escuela de “Har Braja”, instalada en la colonia del mismo nombre en Cisjordania, del programa de servicio militar adaptado especialmente para los religiosos. El ministerio tomó esta medida después de que unos soldados, apoyados por el rabino de la Yeshiva, afirmaron públicamente que se negarían a participar en eventuales operaciones de evacuación de las colonias judías en Cisjordania ocupada.

Los soldados en este tipo de establecimientos efectúan su servicio en el marco del programa “Yeshivot Hesder”, que les permite cumplir un servicio militar reducido al tiempo que prosiguen sus estudios religiosos. Existen unas sesenta instituciones de este tipo en Israel. El servicio militar es obligatorio en Israel, salvo para la minoría árabe. Es de tres años para los hombres y de dos para las mujeres.

El presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, afirmó el viernes que la única condición que exigen los palestinos para retomar las negociaciones con Israel es “el compromiso de las dos partes con las bases de la operación de paz” y que se detengan las “actividades expansionistas de los israelíes”. “No podemos aceptar el concepto del gobierno de Israel actual para las negociaciones”, dijo Abbas en un discurso ante la Asamblea Nacional, que realizó una sesión especial con motivo de la primera visita al país del líder palestino.

“No tenemos ninguna condición para volver a iniciar las negociaciones sino el compromiso de las dos partes con las bases de la operación de paz de acuerdo a la hoja de ruta, y en especial parar las actividades expansionistas de los israelíes”, indicó el líder palestino a través de una traductora. Abbas cuestionó la propuesta que realizó a mediados de semana el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, sobre la congelación durante diez meses de la construcción de asentamientos judíos en Cisjordania, y señaló que el anuncio “no trajo nada nuevo porque la ocupación va a seguir en la franja occidental y en Jerusalén”.

“El primer ministro israelí tenía que decidir entre la paz y la ocupación, y lamentablemente eligió la ocupación”, agregó. Abbas insistió en que mientras los palestinos hacen propuestas sobre la mesa de negociaciones, “Israel hace lo que quiere sobre la tierra”. “¿Cuando nos va a escuchar el mundo?”, inquirió Abbas al señalar que lo que desea el pueblo palestino es “vivir libre, tranquilo, independiente, soberano”.

El líder palestino consideró de gran importancia la gira que lo llevó esta semana a Brasil, Argentina, Chile, Paraguay y finalmente Venezuela. El presidente Hugo Chávez consideró como un hecho de “profunda significación histórica” la visita de Abbas y dijo, tras recibirlo en el palacio presidencial con honores militares, que su gobierno está al lado de Palestina en “su memorable lucha contra el imperio yanqui, contra sus lacayos, contra el Estado genocida de Israel que atropella, que mata, que pretende exterminar al pueblo palestino”.

Chávez aprovechó la visita de Abbas para ratificarle el “más grande compromiso” por las luchas palestinas y por “la creación del estado palestino, con esa ciudad sagrada Jerusalén”. “Todos estamos en el mismo sendero”, expresó el líder palestino al agradecer el apoyo del gobierno de Chávez, a quien llamó el “comandante grande que sabe defender su tierra”.

El mandatario venezolano otorgó a Abbas la orden del Libertador en su primera clase y una réplica de la espada de Simón Bolívar durante un acto donde fueron firmados tres documentos de cooperación en las áreas comercial, económica, científica, cultural y educativa. Al obsequiar la réplica de la espada, Chávez también entregó a Abbas una hoja de palma para recordar una intervención que tuvo al fallecido líder Yasser Arafat en Naciones Unidas de 1974 cuando llevó un arma y una rama de olivo.

Chávez comentó que tenía en una mano una rama y en la otra una espada, pero “no queremos desenvainarla, pero siempre hay que tener la espada”. El gobernante aprovechó el evento para fustigar a Israel, país con el rompió relaciones a inicios de año en protesta por las acciones que realizaron militares israelitas en la Franja de Gaza. Las autoridades palestinas establecieron relaciones diplomáticas formales con Venezuela en abril y abrieron una representación diplomática en Caracas.

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