La iniciativa del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) para reinstaurar la pena de muerte contra asesinos, secuestradores y terroristas es letra muerta al término del primer periodo ordinario de sesiones de la 61 Legislatura del Congreso de la Unión.
La propuesta estrella en la pasada campaña electoral del partido ecologista —presidido por Jorge Emilio González Martínez—, que le valió al instituto político 7% de la votación nacional, pero también la expulsión del grupo de partidos verdes de Europa, ni siquiera se ha discutido en tribuna.
Cinco meses después de la elección intermedia, cuando el PVEM obtuvo 2.7 millones de votos, los legisladores ecologistas la revivieron entre sus prioridades legislativas y aseguran que darán un fuerte debate en el próximo periodo de sesiones del Congreso de la Unión.
El 24 de noviembre pasado, la diputada federal Adriana Sarur presentó una excitativa a las comisiones de Puntos Constitucionales, de Justicia y de Seguridad Pública para que se dictamine.
Sarur Torre, secretaria de la Comisión de Seguridad Pública de la Cámara de Diputados, solicitó que se dictamine “a la brevedad” la iniciativa que plantea la reinstauración de la pena de muerte.
La propuesta plantea modificaciones constitucionales, al Código Federal de Procedimientos Penales y a la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada para permitir el restablecimiento de la pena capital en los casos de delitos como el secuestro; cuando se mutile a las personas en cautiverio y cuando se prive de la vida a la víctima durante un plagio.
El senador Arturo Escobar, quien en agosto de 2008 presentó la iniciativa, dijo el PVEM está a la espera que la Comisión de Justicia y Puntos Constitucionales dictamine su propuesta. Rechazó que se haya “engañado” a sus electores. Son temas polémicos, pero “no tengan duda, estamos encima y estamos buscando los mecanismos para que se convierta en realidad”, dijo.
Dijo que su partido dará un fuerte de debate y que las comisiones dictaminadoras buscarán constituir nuevos foros para allegarse de información.
“Son temas que se tienen que debatir porque hoy México vive un estado de guerra y ante eso hay que tomar decisiones temporales y especiales”, dijo.
Agregó que la pena capital no busca “eliminar a nadie”, sino mandar el mensaje al crimen organizado de que el Estado mexicano cuenta con una sanción del mismo nivel que el peor de los delitos: el secuestro con homicidio
El candidato presidencial independiente Carlos H. Reyes se retiró el lunes de las elecciones de noviembre porque no desea legitimar el derrocamiento de Manuel Zelaya, mientras sigue en vilo el acuerdo para resolver la crisis política hondureña.
La negociadora del gobierno de facto Vilma Morales, por su parte, hizo un llamado vehemente al Congreso para que “tome una decisión importante para la salud de Honduras”, respecto a la posible reinstalación de Zelaya a la presidencia, el gran punto de discordia.
Reyes, un veterano líder sindical y miembro del Bloque de Resistencia contra el Golpe de Estado, se presentó ante el Tribunal Supremo Electoral para formalizar el retiro de su nómina para las elecciones presidenciales del 29 de noviembre.
“No vamos a legitimar el golpe de estado, ni el fraude que prepara el señor (presidente de facto Roberto) Micheletti”, señaló Reyes, de 68 años y quien figuraba como el principal abanderado de izquierda en el torneo electoral. A esa decisión se sumó el Bloque de Resistencia, que determinó no participar y desconocer los resultados de la contienda.
De acuerdo con una reciente encuesta de CID/Gallup, Reyes figuraba en tercer lugar con el 6% de las intenciones de voto, bien rezagado de los candidatos de los dos partidos tradicionales, Porfirio Lobo, del Nacional (37%), y Elvin Santos, del Liberal en el gobierno (21%). En los comicios corren otros tres candidatos de partidos minoritarios.
Zelaya aplaudió la decisión de Reyes y del Bloque de Resistencia, diciendo que “las elecciones de todos los países del mundo son procesos que apoyamos los demócratas y no los golpistas”, aludiendo al gobierno de facto de Micheletti.
Reyes optó por no acudir a las elecciones después que Zelaya dijo que decretaba como fracasado el acuerdo firmado entre las partes el 30 de octubre y rechazara el gobierno de reconciliación nacional armado el 5 de noviembre por Micheletti. El mandatario depuesto se negó a proponer candidatos.
Para Zelaya, los comicios no serán reconocidos en el mundo si no se revierte el golpe de estado.
Morales, en una carta que envió este lunes al secretario de la OEA, José Miguel Insulza, le planteó que el acuerdo no faculta a ninguna de las partes a interrumpir unilateralmente su cumplimiento, y que el pacto engloba tres puntos cruciales: respaldo a las elecciones, traspaso del poder el 27 de enero y normalización de las relaciones de Honduras con la comunidad internacional.
En ese sentido pidió a la OEA que mantenga su compromiso de enviar observadores a los comicios.
Micheletti ha argumentado que actuó ceñido al acuerdo que estipulaba la integración de un gobierno con la participación de representantes de los partidos políticos y la sociedad civil para esa fecha, y que su postura es que mientras el Congreso no decida si restituye o no a Zelaya a la presidencia, él seguirá llevando los hilos del país.
Pero Zelaya insiste en su interpretación que el acuerdo se incumplió al no convocarse a los legisladores expeditamente para que finiquitara su regreso y encabezar el gabinete de unidad.
Morales urgió al legislativo a pronunciarse, pero este órgano aún espera recibir respuestas de las consultas que elevó a varias instituciones judiciales y de derechos humanos sobre la situación del mandatario derrocado, para luego convocar a sesiones extraordinarias.
El presidente del legislativo José Alfredo Saavedra dijo el lunes que desconoce si esa decisión se tomará antes o después de las elecciones, pero aseguró que “no vamos a evadir la responsabilidad que Dios sabe por qué ha recaído en el Congreso”.
Zelaya fue derrocado el 28 de junio, y desde el 21 de septiembre permanece alojado en la embajada de Brasil.
El socialista Dominique Strauss-Kahn, director del Fondo Monetario Internacional (FMI), se perfila como el rival del presidente francés, Nicolas Sarkozy, en los comicios presidenciales de 2012, según un sondeo publicado hoy.
El 51% de los encuestados daría como ganador al ex ministro de Economía frente al candidato Sarkozy en un eventual duelo por la jefatura del Estado si la elección se produjera ahora, revela el sondeo, que difunde el diario “Le Figaro”.
El socialista Strauss-Kahn (al que se conoce con las siglas DSK) sería así el candidato favorito incluso de entre los posibles de su partido, el Socialista francés (PS), sobre todo por encima de la primera secretaria de la formación, Martine Aubry (47% frente al 53% de Sarkozy en un hipotético duelo entre los dos).
De los demás posibles candidatos, el único que plantearía en estos momentos una rivalidad de consideración sería el centrista François Bayrou (49% de intención de voto frente al 51% de Sarkozy en un eventual duelo entre ambos), según la encuesta, elaborada por la empresa CSA sobre una muestra de 910 franceses.
“Le Figaro” interpreta que los resultados del sondeo ahonda la “crisis de liderazgo” del PS, puesto que ninguno de los otros posibles candidatos socialistas haría sombra a Sarkozy y el único que lo hace es en estos momentos alto responsable del FMI y, por lo tanto, en teoría fuera del juego político nacional.
El diario plantea además los problemas que plantearía una candidatura de DSK en cuestión de plazos, puesto que tendría que renunciar a su cargo en el FMI, y la pregunta clave sería el cuándo volver a la “arena” nacional.
También considera “Le Figaro” que los socialistas interpretan, en medio de la crisis que arrastran desde hace meses, que el sondeo demuestra que Sarkozy, ahora en el ecuador de su mandato (lleva dos años y medio en el cargo), no es un rival imbatible.
Pero agrega que la lista de candidatos socialistas “supuestos o autoproclamados”, no es precisamente corta, pues en ella están, además de DSK y Aubry, la derrotada rival de Sarkozy, Ségolène Royal, François Hollande, Bertrand Delanoë, Laurent Fabius, Pierre Moscovici y Manuel Valls
El presidente de facto Roberto Micheletti dijo que si Estados Unidos o una alianza militar latinoamericana invaden eventualmente a Honduras para restituir por la fuerza al mandatario depuesto Manuel Zelaya, ordenará al ejército que no dispare ni un solo tiro para evitar la muerte de sus compatriotas.
Sin embargo, decartó la invasión militar. “Ya nos quitaron la ayuda económica, lo que afecta a la gente más pobre del país, y no creo que haya más qué hacer”, dijo en un comunicado divulgado el domingo por la presidencia.
Agregó que la comunidad internacional “comienza a reflexionar” sobre el golpe de Estado del 28 de junio en Honduras y “hay senadores republicanos que exigen al presidente (estadounidense Barack) Obama que ponga más atención a nuestra situación”.
El derrocamiento de Zelaya “fue una sucesión presidencial constitucional, no un golpe de Estado”, insistió.
“Si viene una invasión norteamericana o de una alianza latinoamericana, no dispararemos ni un sólo tiro porque no queremos que se muera ningún hondureño”, expresó Micheletti que dio las declaraciones el sábado tras inaugurar un proyecto de electricidad rural en San José de Pane, a unos 100 kilómetros al norte de Tegucigalpa.
El presidente de facto respondió así al ser consultado sobre la reunión que tendrán el lunes en Nueva York la secretaria norteamericana de Estado, Hillary Clinton, y el presidente costarricense y mediador de la crisis hondureña Oscar Arias.
Tras el golpe de Estado, la Organización de los Estados Americanos expulsó de su seno a Honduras mientras que Washington retiró la visa a numerosos políticos y empresarios, y cortó casi la totalidad de su ayuda financiera al país, y Europa anuncia medidas similares.
Estados Unidos respalda el Acuerdo de San José que Arias puso en marcha en julio para lograr una salida negociada a la crisis hondureña. La iniciativa establece como punto clave el retorno de Zelaya, lo que Micheletti no acepta.
Además, cuatro de seis candidatos presidenciales para los comicios del 29 de noviembre se disponen a viajar a Washington a reunirse con funcionarios de Obama. El candidato presidencial del opositor Partido Nacional, Porfirio Lobo Sosa, dijo a periodistas que “eso se concretará muy pronto”.
Los candidatos visitaron la semana pasada en San José a Arias y acordaron ayudar al proceso.
Micheletti confió en que “las cosas cambiarán con las elecciones generales de noviembre, donde habrá transparencia y una masiva votación”.
Los zelayistas del Frente Nacional contra el Golpe de Estado festejaron el domingo los 57 años de su líder con un convivio popular en esta capital, al que asistió la familia del derrocado mandatario.
