Los líderes demócratas en el Congreso esperan que la presentación de la propuesta final del presidente Barack Obama para reformar el sistema de salud el miércoles vuelva a dar vida a su principal iniciativa de política interna, que hasta hace poco parecía no tener esperanzas.

El presidente planeaba presentar su plan en la Casa Blanca, luego de decir el martes que estaba dispuesto a incluir cuatro propuestas de los republicanos en el proyecto. Como muestra del partidismo exacerbado que ha dominado este debate, su oferta no recibió elogios republicanos. Más bien, estaba pensada para lograr el apoyo de algunos demócratas moderados al demostrarles que se hicieron intentos de cooperar con la oposición.

“Me gusta la idea de que el presidente trabaje con los republicanos e intente encontrar puntos de acuerdo”, dijo el senador moderado Mark Pryor. “Creo que es una buena posición para él, creo que es lo que el pueblo estadounidense quiere ver”.

La presentación será el punto culminante de un año de lucha sobre la reforma, que aún no tiene asegurado su destino. Los líderes demócratas esperan aprobar el proyecto en el Congreso a fines de mes o antes, sin importar la esperada oposición unánime de los republicanos. Esto les permitiría cerrar un tema importante a tiempo para las elecciones de noviembre, en que se decidirá quién controla el parlamento.

Sometido a una creciente presión por la crisis de los automóviles defectuosos, el presidente de Toyota aceptó finalmente el viernes testimoniar el 24 de febrero ante una comisión del Congreso de Estados Unidos que analizará el caso.

Akio Toyoda, que en un principio había dicho que no iría a esta reunión, cambió de opinión tras ser formalmente invitado a comparecer por el presidente de la comisión de Vigilancia y Reforma del Gobierno de la Cámara de Representantes norteamericana, Edolphus Towns. “He recibido la invitación para testimoniar (…) y acepto”, anunció Toyoda en un comunicado publicado en el sitio internet del grupo.

“Estoy impaciente de hablar directamente al Congreso y al pueblo estadounidense”, agregó.

La audiencia del 24 de febrero, titulada “Los pedales de los aceleradores de Toyota: ¿el público está en peligro?”, abordará la respuesta del gobierno federal norteamericano ante los problemas técnicos de Toyota, que provocaron la vuelta a fábrica de unos 9 millones de vehículos del primer productor mundial.

Los congresistas estadounidenses Towns y Darrell Issa se congratularon del anuncio de la presidente del patrón de Toyota en Washington. “Pensamos que su testimonio será útil para comprender las medidas adoptadas por Toyota para garantizar la seguridad de los conductores norteamericanos”, reaccionaron.

La comisión del Congreso norteamericano también citó a comparecer al ex abogado de Toyota, Dimitrios Biller, quien acusó públicamente al grupo de haber ocultado y destruido pruebas de los defectos hallados en sus vehículos.

Biller, que trabajó para el grupo nipón entre 2003 y 2007, deberá llevar “todos los documentos relativos a la seguridad de los vehículos Toyota y la gestión que hizo el grupo de los “los casos de defecto técnicos”.
Toyota enfrenta decenas de denuncias colectivas en Estados Unidos, de parte de automovilistas que le reprochan haber reaccionado con demasiada lentitud ante las quejas de sus clientes.

Según las denuncias recibidas por la agencia de seguridad vial estadounidense (NHTSA), que depende del Departamento de Transporte, los problemas de aceleración súbita de los coches Toyota habría provocado al menos 34 muertes en Estados Unidos. La crisis de Toyota se agravó el miércoles tras la apertura en Estados Unidos de una investigación por problemas en la dirección del Corolla, el auto más vendido del mundo con más de 30 millones de unidades comercializadas desde el lanzamiento del primer modelo en los años 1960.

Toyoda, que rehuye más bien las apariciones en público y cuyo largo silencio al inicio de la crisis fue muy criticado, recibió el viernes nuevos reproches del parte del ministro nipón de Transportes, Seiji Maehara.
“Es lamentable que haya habido una valse de dudas y que haya podido afirmar que no iría” al Congreso norteamericano, declaró Maehara.

El presidente Barack Obama recibió el jueves dos importantes avales para sus planes de reforma del sistema de salud en momentos en que los líderes demócratas en la Cámara de Representantes avanzaban trabajosamente hacia una votación sobe el plan.

“Estoy extraordinariamente complacido y agradecido al saber que la AARP (Asociación de Retirados) y la Asociación Médica Estadounidense (AMA) apoyan el proyecto de reforma al seguro de salud que pronto saldrá a votación en la Cámara de Representantes”, dijo Obama en una visita no anunciada al salón de informaciones de la Casa Blanca.
El apoyo de la AARP “no es poca cosa”, dijo Obama del grupo que representa a 40 millones de personas mayores de 50 años.

“Estamos más cerca que nunca de aprobar esta reforma”, afirmó el presidente. “Ahora que los médicos y profesionales médicos de Estados Unidos nos apoyan; ahora que la organización encargada de velar por los intereses de los de mayor edad nos apoyan, estamos todavía más cerca”.

La AMA, sin embargo, calificó su apoyo al proyecto. El presidente de la organización, doctor James Rohack, dijo que aunque el proyecto no es perfecto, responde lo suficiente a los objetivos de la organización como para merecer su apoyo. Pero agregó que es vital que el Congreso corrija una fórmula de pagos al seguro Medicare que, de no ser enmendada, conduciría a una reducción del 20% en los pagos a los médicos el año próximo.

Obama habló mientras los líderes demócratas en la Cámara de Representantes buscaban resolver las disputas finales antes de llevar el sábado al plenario su proyecto de salud de 10 años y 1,2 billón (correcto) de dólares. El líder de la mayoría Steny Hoyer dijo que los líderes esperan tener los 218 votos necesarios para aprobar el ambicioso proyecto, que abarcaría a decenas de millones de personas que carecen de seguro y prohibiría a las compañías de seguros rechazar clientes.

Hoyer admitió que la votación podría ser muy ajustada y por otra parte es incierta la acción en el Senado.

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Las negociaciones con el congreso norteamericano (cámara de representantes y cámara de senadores) han comenzado, pero aun no hay un plan de apoyos fiscales de parte del presidente Barack Obama, entonces, ¿qué negocian?

Uff, simple, un paquete que comenzó en 750, luego 800 y ahora va entre 825 y 850 mil millones de dólares que será para seguir comprando activos que están intoxicando a los bancos así como hipotecas para que los ciudadanos ya no vayan a la calle cuando les desalojen por no poder pagar sus créditos, etc.

Lo que se pretende es que en el momento en que llegue la propuesta siendo la que se hablo previamente, simplemente pase lo mas rápido posible y desde luego, los que en contra estén, no hagan criticas muy mordaces para no afectar la ya de por si dañada imagen económica financiera de los Estados Unidos.

¿Se lograra?

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