El ala de diputados del PRD cercana a Andrés Manuel López Obrador votó en contra de la licencia solicitada por su nuevo aliado político-electoral, César Nava Vázquez, quien buscaba separarse de su responsabilidad legislativa para concentrarse de tiempo completo al próximo proceso electoral.

Con 215 votos en contra del PRI, PRD, PVEM y PT, el pleno de la Cámara baja negó a Nava su solicitud de licencia en medio de burlas y gritos de “¡quiere llorar!, ¡quiere llorar!”.

Nava Vázquez argumentó requerir de tiempo completo para el seguimiento y operación de los procesos electorales de este año, en los que se renovarán 12 gubernaturas, de las cuales, en Durango, Oaxaca, Hidalgo y Quintana Roo tienen candidato en alianza con el PRD.

El panista Javier Corral aseguró que el PRI se comprometió a aprobar la licencia para el próximo jueves, mientras, los priístas aseguraron que el reclamo no debe ser hacía ellos, sino a sus “aliados”, haciendo referencia a los perredistas.

La vocera del PRD, Leticia Quezada, dijo que al interior de su bancada se acordó una votación libre para manifestar su pensar sobre la solicitud de licencia del diputado Nava, por lo que no hubo un posicionamiento común, de ahí que el voto dividiera al partido.

Los cercanos a López Obrador votaron en contra de Nava, y los que son allegados a Jesús Ortega a favor.

Por el PRI, Cruz López y Cistabell Zamora votaron a favor, y el resto en contra. Nava Vázquez podrá insistir en su trámite de licencia el próximo jueves, o las veces que sea necesario.

“La preocupación del PRI”

Sobre esta decisión, el líder del PAN, César Nava, consideró que el rechazó que hicieron los diputados del PRI en el pleno de la Cámara a su solicitud de licencia “temporal”, refleja “la preocupación del partido tricolor, molestia, enojo y en algunos casos, temor del potencial que tienen las alianzas en algunos estados”.

En entrevista radiofónica, el dirigente del blanquiazul aseguró no tener antecedente de una negativa como esta de un trámite tan sencillo y ordinario, y acusó al tricolor de romper el pacto de civilidad en la Cámara baja.

Adelantó que no cejará en su intento de pedir licencia y volverá a presentar esta solicitud el próximo jueves.

“Me sorprende mucho la decisión del PRI. Me parece que una de las premisas fundamentales del trabajo legislativo es el respeto mutuo”, comentó.

César Nava expresó que la decisión de ausentarse de su curul es una atribución que le incumbe exclusivamente a los partidos y pidió respeto para las decisiones de su bancada, y acusó que en su caso se impuso una lógica “facciosa, una lógica sectaria y de exclusión”.

Senadores del PAN también criticaron la postura de la oposición en San Lázaro, de negarle la licencia a su presidente nacional.

El senador del PAN Santiago Creel consideró “incomprensible” que la oposición haya negado la licencia al coordinador de su partido en San Lázaro.

Confió en que el tricolor pueda rectificar esa actitud porque, además, el país no puede quedar paralizado y sin reformas por actitudes que son “cerradas esencialmente partidistas”

Cuatro inmigrantes del Sur de Florida comenzaron el año emprendiendo una caminata de 2 mil 413 kilómetros a la que llaman el “Sendero de Sueños” para generar apoyo a favor de medidas que incluyan una reforma de las leyes migratorias.

El recorrido, desde la famosa Torre de la Libertad de Miami hasta llegar a la ciudad Washington, pretende hacer un llamado para que el gobierno abra una vía hacia la ciudadanía de inmigrantes indocumentados.

Los cuatro inmigrantes, que son estudiantes, planean realizar el recorrido caminando, sean cuales sean las condiciones climáticas.

Los activistas esperan que otros estudiantes y activistas se les unan durante la marcha para poder llegar a la capital el 1 de mayo, un día dedicado desde hace años a las manifestaciones de miles de inmigrantes por todo el país.

Algunos de los cuatro estudiantes tienen sus papeles en regla y otros son indocumentados. Aún así, todos aseguran estar dispuestos a correr riesgos para llamar la atención de los jóvenes que, como ellos, fueron traídos a Estados Unidos como niños y ahora están aquí de forma ilegal.

“Estoy cansado de volver de la escuela cada semestre y oír de otro amigo que fue arrestado y deportado”, dijo Juan Rodríguez recientemente durante una reunión de activistas.

Rodríguez, presidente de la organización estudiantil del campus Interamericano de Miami Dade College, y otros, dijeron quedar inspirados por los trabajadores del campo que caminaron a lo largo del estado de California durante los años 70 y por las marchas de derechos civiles de los años 60.

Los activistas creen que escribir cartas y llamar a políticos no es suficiente.

Rodríguez admitió conocer la propuesta legislativa para cambiar las leyes migratorias presentada en diciembre por el congresista Luis Gutiérrrez, pero señaló que iniciativas similares ya han sido propuestas antes.

Además de abrir las vías para que los indocumentados obtengan la ciudadanía, los activistas también piden mejoras en la seguridad fronteriza y exhortan al presidente Barack Obama a que detenga las detenciones rutinarias y la deportación de indocumentados que tienen hijos y cónyuges que son ciudadanos estadunidenses.

Los estudiantes quieren además que Obama frene la deportación de jóvenes traídos a Estados Unidos como niños y que ahora son indocumentados que desean entrar a la universidad o al ejército a cambio de la oportunidad de obtener una tarjeta de residencia a través del programa “Dream Act”.

La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó ayer por primera vez en la historia del país un proyecto de ley que pretende establecer un sistema de salud casi universal.

Pese a la amplia mayoría de los demócratas en esa Cámara, el resultado fue muy ajustado, ya que el proyecto recibió 220 votos a favor, tan sólo dos más que los necesarios.

Votaron en contra 176 republicanos —sólo uno lo apoyó—, así como 39 demócratas de orientación moderada, la mayoría de distritos conservadores del sur del país.

“El proyecto está aprobado”, dijo con una gran sonrisa la presidenta de la Cámara baja, Nancy Pelosi, tras anunciar el resultado, entre los aplausos y gritos de júbilo de los demócratas.

Para Obama, el resultado es una victoria muy importante, pues se ha marcado como una de la prioridades de su presidencia la aprobación de la reforma del sistema de salud con la que soñaron sus predecesores demócratas en el cargo, pero nunca lograron.

La votación tuvo lugar tras 14 horas de una sesión extraordinaria.

La pelota pasa ahora al Senado, que tendrá que aprobar su propia versión de la reforma. Posteriormente, ambos textos deberán ser armonizados y las dos cámaras deberán pronunciarse sobre el documento final.

La propuesta, de casi dos mil páginas, prevé extender la cobertura a 36 millones de estadunidenses sin seguro de salud, de los más de 46 millones que carecían de él en 2008, según los últimos datos de la Oficina del Censo.

Eso significa que si el proyecto llega a convertirse en ley, el 96 por ciento de los estadunidenses tendrán cuidado médico asegurado, una cifra no alcanzada nunca.

Los ciudadanos estarían obligados a pagar las mensualidades a aseguradoras privadas o a un plan público, con la ayuda de subsidios, so pena de multas.

El plan prohíbe además a las aseguradoras privadas negarse a extender una nueva póliza a personas que sufren alguna enfermedad, algo que hacen actualmente y que es un desastre para muchos estadunidenses que contraen una dolencia grave cuando están sin seguro.

El sistema conlleva un costo de 1.1 billones de dólares durante diez años, pero los demócratas mantienen que ese gasto serán totalmente compensado con una subida de impuestos a los ricos, la reducción de algunas exenciones fiscales para grandes empresas y una tasa sobre los aparatos médicos.

Obama acudió ayer al Capitolio para reunirse con los demócratas, a quienes recordó que una oportunidad como esa sólo llega quizá una vez en una generación.

Es un sentimiento del que se hizo eco Pelosi, quien durante el debate afirmó que con este voto harán historia.

Los republicanos reiteraron su oposición al proyecto por su costo y porque supone una ampliación del alcance de la mano pública en la economía.

El legislador Charles Boustany sacó a colación que es cardiólogo para decir con autoridad que el proyecto supone la toma de control, equivocada e irresponsable, del cuidado médico por parte del gobierno”

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Los senadores demócratas rechazaron el jueves enmiendas propuestas por los republicanos que buscaban mostrar la reforma de salud como un aumento de impuestos a la clase media, y el Comité de Finanzas del Senado siguió avanzando con el objetivo de cerrar el debate sobre la medida al caer la noche.

El resultado parecía cada vez más inevitable, dado que el presidente de la comisión, el demócrata Max Baucus, declaró que tenía suficientes votos para aprobar el proyecto, el cual busca cumplir las prioridades del presidente Barack Obama de brindar cobertura a quienes no la tienen y frenar los aumentos de precios en los tratamientos.

El voto final en el comité probablemente no se realice hasta la semana próxima para dar tiempo a los senadores y la Oficina de Presupuesto del Congreso de revisar los detalles. El pleno del Senado y de la Cámara de Representantes lo comenzarían a debatir este mes.

De convertirse en ley, el proyecto modificaría en gran medida el sistema de salud de Estados Unidos, ya que daría cobertura a un 95% de la población, volvería obligatorio tener seguro de salud por primera vez, daría subsidios para que las personas de menos ingresos puedan comprar seguros de gastos médicos y prohibiría que las aseguradoras dejen de prestar servicio a los enfermos.

Una nueva bolsa de salud permitiría que la gente comparara planes de cobertura antes de comprar y les exigiría a éstos estándares mínimos de calidad. El proyecto que impulsa Baucus elimina un plan de salud manejado por el gobierno en competencia con las compañías privadas, al que los republicanos se oponen.

Los republicanos aseguraron el jueves que los impuestos que el proyecto fijaría para la gente que no cumpla la obligación de comprar seguros de salud romperían la promesa de Obama de proteger a las familias de clase media de los aumentos impositivos. Los aranceles para familias que no compren una cobertura podrían llegar hasta 1.900 dólares.

“Habrá mucha gente cuyos impuestos aumenten por esta ley”, dijo el senador republicano Mike Crapo.

Los demócratas contestaron que la ley en realidad representaría un recorte de impuestos por 40.000 millones de dólares en diez años, dado que daría créditos para ayudar a la gente de menos ingresos a comprar una cobertura.

“Lo que están diciendo ustedes es que quieren destripar el programa del presidente”, dijo Baucus sobre las enmiendas propuestas por Crapo y otro republicano, John Ensign. “Incluso más, quieren destripar la reforma de salud”.

Baucus anunció al comenzar la séptima jornada de debates que esperaba finalizar el jueves, lo que dejaría el camino abierto para que el histórico proyecto se debata en el pleno de ambas cámaras para mediados de mes.

Cuando quedan apenas dos semanas, hay aspectos importantes aún sin definir, como la inclusión o no del plan de salud manejado por el gobierno.

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