El presidente saliente de Colombia, Álvaro Uribe, interpuso ayer una demanda contra su colega venezolano, Hugo Chávez, ante la Corte Penal Internacional (CPI) por delitos de lesa humanidad que se derivan del supuesto refugio que habrían encontrado en Venezuela guerrilleros colombianos, informó anoche el abogado Jaime Granados.
La cadena radial Caracol señaló que Granados, abogado personal de Uribe, dijo que también recibió instrucciones del mandatario colombiano para demandar al Estado venezolano ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por permitir la presencia de “terroristas”. Granados explicó que la denuncia y la demanda ante esos organismos internacionales responden a una violación de los derechos humanos por parte de Chávez, como persona natural, y de Venezuela, como Estado. El gobierno colombiano mostró el pasado 22 de julio ante la Organización de Estados Americanos (OEA) fotos y videos que considera como “pruebas” de la presencia en el vecino país de al menos mil 500 guerrilleros colombianos.
Granados informó de la demanda cuando Juan Manuel Santos se dispone a tomar posesión como presidente de Colombia en reemplazo de Uribe en una ceremonia que se llevará cabo hoy en Bogotá.
Uribe y Santos encabezaron ayer en Bogotá la ceremonia de transmisión del mando militar. Santos ratificó al general Óscar Naranjo en el cargo de director de la Policía Nacional.
Chávez había dado señales de querer suavizar tensiones con Colombia, al anunciar que enviaría a su canciller, Nicolás Maduro, a la toma de posesión del nuevo mandatario colombiano pese a que las relaciones diplomáticas entre ambos países siguen rotas. El gesto fue visto como un primer paso para resolver el impasse político, que estalló el mes pasado cuando el presidente venezolano cortó relaciones con el país vecino debido a que Uribe denunció que Venezuela tolera la presencia de guerrilleros en su territorio.
“Estamos muy optimistas”, se limitó a comentar Chávez en una conferencia de prensa conjunta con su homólogo brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, a quien le encargó expresamente llevar un saludo al nuevo mandatario colombiano.
Varios mandatarios, a su llegada a Bogotá para participar en la transmisión de mando, ofrecieron colaborar en restablecer los lazos entre Colombia y Venezuela. Al menos nueve de 15 jefes de Estado de toda América Latina, confirmados para los actos de posesión del nuevo mandatario, llegaron ayer, entre ellos el presidente de México, Felipe Calderón, el dominicano Leonel Fernández, el salvadoreño Mauricio Funes, el chileno Sebastián Piñera y el uruguayo José Mujica.
El Vaticano, en tanto, se mostró dispuesto a mediar para propiciar un diálogo entre el nuevo gobierno y las FARC
Si la tarea por delante ya era difícil para Juan Manuel Santos cuando, en junio último, se convirtió en presidente electo, hoy, cuando reciba los atributos de mando del presidente Álvaro Uribe, ya es titánica. No sólo por la vasta agenda de pendientes que hereda —entre otros asuntos, el de acabar con la guerra interna—, sino por tener que restablecer en el cortísimo plazo las relaciones con Venezuela.
Cuando los intentos por tener la fiesta en paz hasta el final de la era Uribe comenzaban a convertirse en algo más que intentos, “los enemigos íntimos”; es decir, el saliente mandatario colombiano y su par venezolano, Hugo Chávez, se encargaron de tirar del mantel y romper lo que quedaba de la vajilla bilateral.
Todo, cuando Santos ya había dado muestras de acercamiento con Caracas y Ecuador y cuando comenzó a mostrar signos de diferenciación y de cierta distancia con su mentor presidencial y su jefe político. “Ahora no sólo tiene que trabajar para restablecer relaciones con Venezuela sino intentar diferenciarse todo lo posible de Uribe, aun cuando logró ganar con los votos del uribismo duro”, opina el analista Hernando Gómez.
La deuda social colombiana es altísima. La corrupción —contra la promesa de Uribe hace ocho años— se desató, a decir por las denuncias y las causas que se siguen la Fiscalía y en el juzgado, y el narcotráfico y las FARC siguen siendo las preocupaciones centrales para un presidente en su primer día en el segundo piso del Palacio de Nariño.
Pero el empresariado ya le avisó a Santos que la relación con Venezuela es vital para sus balances.
La canciller designada María Angela Olguín ya dispuso de una batería de acciones y contactos en Caracas para aminorar la animadversión y dar señales de acercamiento en las primeras semanas del nuevo gobierno.
En términos comerciales, Santos deberá medirse ante otro obstáculo. El peso colombiano se apreció 12% en lo que va del año y amenaza la competitividad de las exportaciones, principalmente las de petróleo, café, banano, textiles y flores, amén de intentar achicar la desocupación, que oscila entre 12 y el 14%.
Ya en términos políticos, habrá que ver los primeros movimientos del nuevo presidente para saber si finalmente, como amagó Santos en estas horas, se decide a construir una base política propia o sigue dependiendo de la de su antecesor, quien se retira con una popularidad altísima y con ganas de seguir tallando políticamente y si, como dijo ayer el vicepresidente Angelino Garzón, el gobierno no le cerró las puertas a la guerrilla para negociar la paz.
En el entorno de Santos sienten que Uribe le fue construyendo obstáculos en los últimos meses para controlar cuotas de poder en el Parlamento y en otros despachos, que suelen funcionar como resortes institucionales.
De hecho, ayer, durante el encuentro de empalme de ambos mandatarios, Uribe se sinceró como pocas veces en estos ocho años: “El país va bien, pero hay problemas serios”. La pobreza y la desigualdad social (que ubica a Colombia en segundo lugar detrás de Paraguay en esta materia), el narcotráfico y el paramilitarismo contaminando la acción política y la caliente vecindad con Venezuela son los inconvenientes más serios que enfrentará la administración Santos.
Salvo que la Justicia termine avanzando sobre Uribe y algunos miembros de su familia, acorde a las investigaciones en curso. Ahí no sólo será un problema adicional para el nuevo gobierno sino también el símbolo de que otra era, más institucional y menos personalista que la que acabó ayer, comenzará a vislumbrar en el país con Santos como presidente.
Colombia pondrá en funcionamiento el sábado una base militar aérea, que entre sus tareas tendrá la de vigilar el espacio aéreo en la frontera con Venezuela y combatir a las guerrillas de las FARC y el ELN en esa zona, anunció este viernes la Fuerza Aérea (FAC).
La base estará ubicada en Yopal, capital del petrolero departamento (provincia) de Casanare, indicó un comunicado de prensa que señaló que el presidente Alvaro Uribe la inaugurará.
“Esta unidad tendrá responsabilidad sobre los departamentos de Arauca (fronterizo con Venezuela) y Casanare, con un total de 69.000 km2 y contará con aeronaves de transporte, inteligencia y combate de ala fija y ala rotatoria”, puntualizó el comunicado.
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, rompió las relaciones diplomáticas con Colombia el pasado 22 en reacción a la denuncia del gobierno de Uribe en la Organización de Estados Americanos (OEA), de que en el vecino país se esconden unos 1.500 guerrilleros de las FARC y el ELN.
La base militar aérea, además de proteger la infraestructura petrolera instalada en esa región del país, también tiene como tarea “combatir los diferentes grupos narcoterroristas que delinquen en esta parte del territorio colombiano como los frentes 28, 45 y 10 de las FARC y las cuadrillas José David Suárez y Adonai Ardila Pinilla del ELN”, agregó el comunicado de la FAC.
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), con unos 8.000 y 2.500 combatientes según el Ejército, son las dos guerrillas izquierdistas que combaten al Estado colombiano
Colombia asiste a la cita de cancilleres de Unasur en Quito “sin mayores expectativas” de resultados, afirmó el canciller Jaime Bermúdez ratificando que Bogotá no se retractará de sus denuncias sobre la presencia de jefes de la guerrilla colombiana en Venezuela.
A pedido venezolano, los cancilleres de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) tienen previsto reunirse el jueves por la tarde en la cancillería ecuatoriana en Quito, que ostenta actualmente la presidencia rotativa del grupo.
La cita es para tratar el último impasse entre Colombia y Venezuela, que rompió relaciones diplomáticas con Bogotá el 22 de julio, luego que el gobierno del presidente Alvaro Uribe denunciara ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) la presencia en territorio venezolano de jefes de las guerrillas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN).
Sobre la reunión de Unasur “realmente, no tengo mayor expectativa” porque el Secretario General del grupo, el ex presidente de Argentina Néstor Kirchner, “no va a asistir. Segundo, porque varios cancilleres delegaron en su vicecanciller. Tercero, porque las conversaciones que hemos tenido estos días entre los cancilleres de la región y las llamadas que he hecho, he encontrado que algunos no consideran conveniente esta reunión”, dijo Bermúdez antes de partir a Quito.
El ministro no detalló qué países de la región o funcionarios le manifestaron la inconveniencia de la cita en Quito o las razones para considerarla de esa forma.
En la reunión “Colombia va insistir en lo que es una necesidad, un mecanismo concreto y eficaz para evitar que las FARC y el ELN estén en Venezuela”, añadió el canciller en una entrevista con la radio Caracol.
Ante la solicitud venezolana de que Colombia retire sus denuncias, Bermúdez dijo que “la posición de Colombia es clara: nosotros no tenemos nada que retractar”.
Y sobre el llamado “plan de paz”, del que no se han revelado detalles y que el canciller de Venezuela, Nicolás Maduro, ha presentado esta semana en una gira relámpago por países de la región previa a la cita de la jornada en Quito, Bermúdez, sólo indicó que “un verdadero plan de paz pasa por la no intervención en los asuntos internos de otro país”.
“Un verdadero plan de paz pasa por capturar a los criminales donde quiera que estén, por impedir que cualquier grupo terrorista tenga un espacio físico o político en lugar alguno en el mundo”, dijo.
La situación por la actual desavenencia entre Venezuela y Colombia es ”peligrosa” y las probabilidades de una agresión militar extranjera contra Caracas son las más altas ”en los últimos 100 años”, señaló este lunes el embajador venezolano ante la ONU.
Jorge Valero, delegado permanente de Venezuela ante las Naciones Unidas, se reunió una media hora con el secretario general del organismo multilateral, Ban Ki-moon, a quien le entregó una carta donde explica las razones de su país para romper las relaciones diplomáticas con Colombia.
Bogotá ‘’se niega a buscar cualquier mecanismo de diálogo”, señaló el diplomático, al tiempo que dijo que el gobierno del presidente Alvaro Uribe prepara junto con Estados Unidos una ”política de guerra” en la región.
En una rueda de prensa tras el encuentro con el máximo representante de la ONU, Valero dijo que le pidió a Ban que reparta la carta entre los miembros del organismo.
La semana pasada, el presidente venezolano Hugo Chávez rompió las relaciones diplomáticas con Colombia, luego de que su vecino presentara ante la Organización de los Estados Americanos una serie de videos, mapas e imágenes de supuestos campamentos de insurgentes colombianos en territorio venezolano
El secretario general de la OEA, el chileno José Miguel Insulza, descartó hoy que la crisis entre Colombia y Venezuela derive en una guerra, y enfatizó que su función no es alinearse con ninguno de los dos gobiernos.
“No creo que podamos hablar de guerra. Este es un continente que no tiene guerras desde la del Chaco, a principios del siglo XX. Sólo hubo confrontaciones no muy grandes entre Ecuador y Perú, entre El Salvador y Honduras”, dijo Insulza al diario El Mercurio.
En este sentido, señaló, “el sistema interamericano ha funcionado bien y espero que siga funcionando”.
Consideró que la afirmación del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, de que con Colombia “a una guerra habría que ir llorando, pero habría que ir”, “es básicamente una expresión retórica que además implica que él no quisiera eso”.
“No creo que estemos más cerca de una confrontación en ningún caso”, aseveró Insulza.
Respecto a declaraciones del canciller de Ecuador, Ricardo Patiño, de que se había advertido de la situación que se venía entre Colombia y Venezuela “por lo menos 3 o 4 veces…”, Insulza indicó: “yo hice las cosas que me pidió el canciller Patiño”.
Insulza dijo que habló con Colombia, pero “la verdad es que no había condiciones para suspender el Consejo (convocado por Colombia para denunciar a Venezuela). No había voluntad de Colombia. Las gestiones que no puedo hacer es suspender yo un Consejo”.
Respecto de la convocatoria a una reunión de emergencia de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) para tratar el conflicto, Insulza indicó que siendo un tema regional, es una instancia válida para examinarlo.
“Si se considera que la Unasur es un buen lugar para tratar esto, está bien. Si de ahí sale un mediador que pueda resolver esta crisis, enhorabuena”, subrayó.
Insulza señaló que espera que cambie la situación de las relaciones entre Colombia y Venezuela, al asumir el nuevo presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, el próximo 7 de agosto.
“Una buena oportunidad” para mejorar las cosas podría ser la toma de posesión de Santos, dijo al considerar que “al inaugurarse un nuevo periodo (presidencial), de pronto hay mejor diálogo y nuevas conversaciones”



