El ministro del Exterior de Japón dijo el domingo que estaba decepcionado con la amenaza de Australia de llevar a su país a las cortes internacionales debido a la cacería de ballenas en el Océano Antártico, mientras que Australia prometió acudir ante la Comisión Internacional de Ballenas pronto, incluso este mismo lunes.
Los comentarios del ministro del Exterior japonés Katsuya Okada llegan dos días después de charlas con funcionarios en Australia acerca del programa japonés de investigación de ballenas, el cual permite matar a cientos de ballenas cada año en aguas del Antártico, so pretexto de motivos científicos.
El viernes, el día anterior a la llegada de Okada, el primer ministro australiano Kevin Rudd dijo que su gobierno tomaría acción legal internacional contra Japón si el programa no era detenido para noviembre.
“Es muy desafortunado que el lado australiano indicara que tomará acción en una corte internacional”, Okada le dijo a los reporteros en la ciudad occidental de Perth después de una reunión con el ministro del Exterior australiano Stephen Smith.
Okada dijo que Tokio defenderá su cacería en un foro legal, diciendo que es una excepción permitida a la prohibición de 1896 de la Comisión Internacional de Ballenas contra la caza comercial. La carne de ballena que no es utilizada para estudios es vendida para consumo en Japón y los críticos comentan que es la razón real para esta cacería.
Australia, una nación acérrima contra la cacería de ballenas, ha amenazado desde hace mucho tiempo de llevar a Japón a una corte debido a este programa. Hace dos años, envió un barco a las aguas de la Antártida para seguir a la flota ballenera japonesa y tomar videos y fotografías que serían utilizados como evidencia en un foro internacional.

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El primer ministro japonés Yukio Hatoyama descartó el jueves renunciar a su cargo, a menos que “una mayoría aplastante” de ciudadanos se lo exija, por el escándalo del financiamiento oculto de sus actividades políticas que motivó la inculpación de dos de sus ex colaboradores. “Si una mayoría aplastante de voces exige: ‘Hatoyama, dimisión’, entonces respetaré la voz del pueblo, pero haré lo posible para que ello no ocurra”, dijo el primer ministro en una conferencia de prensa. “Mucha gente pidió un cambio de mayoría, y la marcha del gobierno de coalición no debe ser detenida. Por este motivo, he decidido que no debía dejar mi cargo”, explicó el primer ministro.

Hatoyama presentó sus disculpas por el escándalo, inclinándose ante las cámaras con lágrimas en los ojos. “Acepto con gravedad el juicio de los fiscales, dijo Hatoyama. “Siento con dolor mi responsabilidad. resento mis disculpas por las dificultades que he causado”, agregó Hatoyama. El Primer ministro justificó su negativa a renunciar por la voluntad de cambio de los japoneses, que en las legislativas del 31 de agosto pasado votaron por su coalición de centroizquierda, poniendo fin a 54 años de hegemonía conservadora. El jueves, la fiscalía inculpó a dos ex empleados de Hatoyama, su ex secretario, Keiji Katsuba, y su ex contador, Daisuke Haga, que trabajaban para él antes de ser electo.

En cambio, la fiscalía indicó que no había pruebas de que Hatoyama estuviera al corriente de los delitos de sus colaboradores, por lo cual no fue inculpado. Hatoyama afirmó que “ignoraba” las malversaciones de sus ex colaboradores. Su ex secretario es acusado de haber atribuido a particulares, algunos de ellos ya fallecidos, la donación de unos 360 millones de yenes (unos 2,8 millones de euros), que en realidad provenían de la fortuna personal de Hatoyama y de su madre, heredera del fabricante de neumáticos Bridgestone. El ex contador está acusado de negligencia en la administración de las cuentas de Hatoyama.

La ley japonesa estipula que un político no puede utilizar para sus actividades política más de 10 millones de yenes (unos 76.000 euros) de su fortuna personal. La ley limita también a 1,5 millones de yenes (11.450 euros) por año el aporte de las personas físicas a los partidos, incluidos los familiares. Este escándalo dañó la imagen de Hatoyama, que este jueves cumplió sus primeros cien días de gobierno, al punto que según los últimos sondeos, su índice de popularidad pasó por debajo del 50 por ciento de opiniones positivas.

El emperador Akihito saludó a miles de simpatizantes al cumplir el miércoles 76 años y expresó su esperanza de que vengan días mejores para Japón, que batalla para salir de su peor recesión económica desde la Segunda Guerra Mundial. Pese a la economía japonesa -la segunda más grande del mundo- está creciendo técnicamente, un círculo vicioso de baja en los salarios, en el gasto interno y de los precios amenazan con azotar a su futuro.

“Las graves condiciones económicas nos han llevado a afrontar muchas dificultades”, señaló Akihito desde un balcón del Palacio Imperial en Tokio.
“Parece que muchas personas están batallando. Espero que el año próximo sea un poco mejor”, agregó el emperador. El emperador salió tres veces al balcón durante el día, acompañado por la emperatriz Michiko, el príncipe heredero Naruhito, el príncipe Akishino y sus respectivas esposas.

Akihito aseguró a la multitud que su salud ha mejorado gradualmente. El año pasado, el emperador cumplió 75 años después de una serie de problemas de salud, que incluyeron cáncer de próstata, pulso irregular y hemorragias internas. El emperador aligeró su calendario de actividades oficiales este año y realizó su primer viaje al extranjero en dos años, al viajar junto con la emperatriz a Canadá y a Hawai durante dos semanas en julio.

Corea del Norte está “abierta” a la idea de mantener conversaciones con Japón pero no ha dado indicaciones sobre cuándo podría volver a las negociaciones a seis partes sobre su desnuclearización, declaró el domingo el enviado estadounidense Stephen Bosworth.
Este último señaló que Pyongyang no puso condiciones previas a la reanudación de conversaciones con Japón, país que mantiene una línea dura contra el régimen comunista norcoreano al que acusa de haber secuestrado a ciudadanos nipones durante la Guerra Fría.
“Tocamos el tema de Japón y exhortamos a Corea del Norte a comprometerse con Tokio sobre el tema de los secuestrados”, declaró a la prensa Bosworth en referencia a la misión en Pyongyang que llevó a cabo del 8 al 10 de diciembre.
“Corea del Norte indicó estar abierta a conversaciones con Japón sobre el futuro”, agregó el enviado estadounidense, que el sábado se reunión con el ministro japonés de Relaciones Exteriores, Katsuya Okada.
Bosworth habló con la prensa antes de abandonar Japón en dirección a Moscú, en su gira para informar a los responsables de los países involucrados en las negociaciones a seis (las dos Coreas, Rusia, Japón, Estados Unidos y China) sobre su misión en Pyongyang.
El enviado estadounidense reiteró que no se fijó ninguna fecha para una nueva ronda de negociaciones a seis partes.
“Ejercitaremos lo que la secretaria de Estado, Hillary Clinton, ha descrito como una ‘paciencia estratégica’”, añadió.
Durante la Guerra Fría, Corea del Norte presuntamente secuestró a ciudadanos japoneses para que enseñasen a sus espías la lengua y la cultura niponas.15

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