El Papa Francisco en la Basílica de Guadalupe

El Papa Francisco aseguró hoy que la Virgen de Guadalupe dice a todos que no se dejen vencer por sus dolores y sus tristezas, durante una emotiva misa en la Basílica del Tepeyac.

“¿Acaso no soy yo tu madre? ¿No estoy aquí?”, repitió el pontífice recordando las palabras de María al indígena Juan Diego, durante la homilía de la misa en la cual participaron unas 20 mil personas.

Agregó que la Virgen sigue diciéndole a los católicos que sean sus embajadores para acompañar tantas vidas, consolar tantas lágrimas, caminando las calles del propio vecindario, comunidad y parroquias.

“Sé mi embajador, nos dice, dando de comer al hambriento, de beber al sediento, da lugar al necesitado, viste al desnudo y visita al enfermo. Socorre al que está preso, perdona al que te lastimó, consuela al que está triste, ten paciencia con los demás y, especialmente, pide y ruega a nuestro Dios”, apuntó el Papa.

Recordó que en el amanecer de diciembre de 1531, cuando se produjo la primera aparición de la Virgen, se despertó la esperanza en Juan Diego y en todo su pueblo.

Señaló que en ese amanecer, Dios despertó y despierta también hoy la esperanza de los pequeños, de los sufrientes, de los desplazados y descartados, de todos aquellos que sienten que no tienen un lugar digno en estas tierras.

En ese amanecer –siguió- Dios se acercó y se acerca al corazón sufriente pero resistente de tantas madres, padres, abuelos que han visto partir, perder o incluso arrebatarles criminalmente a sus hijos.

En ese encuentro, Juanito, como llamó a Juan Diego, experimentó en su propia vida la esperanza y la misericordia, y aunque le dijo varias veces a la Virgen que él no era el adecuado para vigilar la construcción de un santuario para ella, la Virgen lo había elegido porque no era ilustrado, letrado o perteneciente al grupo de los que podrían hacerlo.

“María, empecinada —con el empecinamiento que nace del corazón misericordioso del Padre— le dice: no, que él sería su embajador”, señaló Francisco.

De esa manera, indicó el pontífice, él logró impulsar una bandera de amor y justicia: la construcción de un santuario, no de cemento, sino el santuario de la vida, de las comunidades, sociedades y culturas, en el cual nadie puede quedar afuera.

“Todos somos necesarios, especialmente aquellos que normalmente no cuentan por no estar a la ‘altura de las circunstancias’ o por no ‘aportar el capital necesario’ para la construcción de las mismas”, continuó.

“El Santuario de Dios es la vida de sus hijos, de todos y en todas sus condiciones, especialmente de los jóvenes sin futuro, expuestos a un sinfín de situaciones dolorosas, riesgosas, y la de los ancianos sin reconocimiento, olvidados en tantos rincones”, abundó el Papa.

La circulación fue reabierta en Eje 2 Norte a la altura de Paseo de la Reforma, luego del paso del Papa Francisco por esta vialidad durante su traslado hacia la Basílica de Guadalupe. A través de su cuenta de Twitter @OVIALCDMX, el Centro de Orientación Vial de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal informó que otras vialidades por las que transitó el pontífice también operan con normalidad.

El Centro de Comando, Control, Cómputo y Comunicaciones de la Ciudad de México (CAEPCCM), dio a conocer que también fue reabireta la circulación en Eje 3 Sur, Fray Servando, Izazaga y Eje 2 Norte en sus cruces con Eje Central.

El organismo agregó, a través de su cuenta de Twitter @ciudad_segura, que continúan los cortes a la circulación en las inmediaciones de la Basílica de Guadalupe, así como en Eje Central desde Circuito hasta Paseo de la Reforma.

Como alternativas sugirió utilizar Insurgentes, Eduardo Molina y Gran Canal al norte y sur; Eje 3 Norte, Eje 4 Norte y Periférico al oriente y poniente; así como Vértiz, Cuauhtémoc, Tlalpan y San Antonio Abad para utilizar en vez de Eje Central.

El Papa Francisco en la Basílica de Guadalupe

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