Obras de artesanos wixárikas

Con el objetivo de que el público de la Ciudad de México conozca de cerca y en vivo las obras que artesanos wixárikas (huicholes en español) de la Sierra Alta de los Estados de Jalisco y Nayarit hacen con chaquira, anoche abrió sus puertas la exposición “Música para un mundo mejor” en el lobby de El Lunario.

Roxana G. Drexel, representante de la Fundación Hermes, organismo que junto con el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) organizó la muestra, explicó en entrevista previa a la apertura de la muestra, que “otra finalidad es que esos artistas preserven sus tradiciones y tengan la capacidad económica para vivir de su arte”.

Destacó que esa es una de las pocas comunidades en México que gracias a sus vistosos trabajos en chaquira, a la calidad de su mano de obra y al mensaje implícito en cada una de sus creaciones, “han logrado sobrevivir y traspasar las fronteras del país, “porque sus piezas son conocidas y altamente cotizadas tanto en Estados Unidos como en Europa”.

Algunas piezas requirieron de hasta cuatro semanas y media de tiempo y la mano de obra de cuatro artesanos de diferentes familias. La tuba que da la bienvenida al público está integrada por piezas ensamblables. Acordaron los colores y el tema y “cada uno creó una historia maravillosa con miles de chaquiras”.

Al armar la tuba, quedó plasmada una historia relacionada con la cosmología ancestral de ese grupo étnico mexicano. Es como un rompecabezas que al unirse, deja ver claramente un paisaje, una idea, figuras que parecen animadas por la viveza de sus colores. “En esta exhibición tenemos 27 piezas, pero la Fundación cuenta actualmente con 58 obras”, dijo.

La entrevistada recordó que hace 10 años, en Guadalajara donde ella radica, la Fundación Hermes inició una serie de programas sociales para apoyar a las comunidades indígenas. “Les compramos su arte, lo difundimos y enviamos al extranjero, pero llegó el momento que decidimos utilizar los instrumentos musicales y darles otro sentido”, añadió Drexel.

Se ideó intervenirlos y darles la categoría de arte-objeto, más allá del uso para el que se crearon originalmente, es decir, tocarlos y hacer música. “Los artesanos cuentan lindas historias. Poco a poco fueron mejorando su trabajo y ahora vemos en la exposición una parte de la colección”, acotó la estratega de la exposición y entusiasta promotora cultural.

Así, el público puede admirar la marimba (“La vida de la comunidad sagrada wixárika”), vihuela de cinco cuerdas (“El viento que sopla sobre la cara de los niños”), clarinete (“Simples colores”), guitarra epiphone Les Paul (“Danza de la Luna”), contrabajo (“Aire de la grandeza de su cultura”) y un djembé (“La fiesta wixáricas”), todos de gran belleza.

Otras piezas exhibidas son una batería, un palo de lluvia en tonos azules cuya superficie tiene contada la historia de “Los espacios de creación con sonidos de viento”; un cuatro puertorriqueño Sojing que narra alegóricamente el “Viaje por los rincones sagrados”. En el resto de la colección hay un piano, una arpa, violines, de acuerdo con la entrevistada.

“Trabajamos con más de 28 familias de diferentes zonas. Algunas de ellas, nos visitan y les damos las piezas para que las intervengan. Regresan a la Sierra Alta y ahí se ponen de acuerdo para trabajar. Al cabo del tiempo establecido, regresan y entregan el instrumento ya convertido en una pieza de arte que de inmediato puede comenzar a viajar”, añadió.

Las piezas no se venden. Son únicamente para su exhibición nacional e internacional. “Constantemente hay una producción de alrededor de 10 piezas al mes, La Fundación hace donaciones, como hace dos años que obsequiamos 78 guitarras que elaboraron 58 familias; una vez intervenidos, los instrumentos dejan de ser usados para tocar música”.

La exposición estará abierta hasta el 15 de enero de 2016, advirtió Roxana G. Drexel antes de dar los últimos toques a la logística de la exposición, e informó que en marzo próximo llevará una exposición hermana a la ciudad de McAllen, Texas, para ser montada en el City Hall. “Llevaremos alrededor de 20 piezas, todas ellas hermosas”.

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