Llega a México Vanguardia Rusa. El vértigo del futuro

El catálogo de la exposición Vanguardia Rusa. El vértigo del futuro, que reúne más de 500 obras en pintura, maquetas, cerámica, collages, escultura, instalación y material documental, fue presentado en el Museo del Palacio de Bellas Artes.

Evelyn Useda, coordinadora del Área Editorial del Palacio de Bellas Artes, destacó la participación de Sergio Raúl Arroyo, curador de la muestra y del director del espacio museístico Miguel Fernández Félix en la magna exposición que se exhibe aquí y que dio pie al catálogo.

La muestra reúne obras de artistas rusos como Vladimir Tatlin, Alexander Ródchenko, Kazimir Malévich, Serguéi Eisenstein, Vasili Kandinski, El Lissitski, Vladímir Maiakovski, Natalia Goncharova, Olga Rozánova y Varvara Stepánova, entre otros, de acuerdo con información de Con información del Instituto Nacional de Bellas Artes.

En su oportunidad, la historiadora de arte Isabel Turrent, recordó que en 1917 los bolcheviques tomaron el poder y Rusia vivió un triple renacimiento cultural en el que escritores, músicos, pintores de primera línea dominaban el paisaje mundial.

Dijo que entre 1921 y 1930 la vanguardia transformó la propaganda en arte, diseñaron hasta el último detalle de la utopía socialista, desde vestidos y uniformes, escenografías, edificios y monumentos.

Para 1932, abundó Turrent, las agrupaciones artísticas empezaron a padecer los lineamientos que regían la sociedad de Stalin. Los artistas debían dedicarse a representar la realidad del desarrollo revolucionario y despertaron de su sueño utópico.

También dijo que durante el estalinismo, el arte se volvió peligroso, algunos artistas y escritores producían para ellos mismos o sus amigos, el desafío a las autoridades a muchos les costó la vida; sin audiencia, ni material para producir la herencia de la vanguardia desapareció.

Subrayó que para los artistas el tiempo se detuvo, perdieron el sentido de pertenencia, sus contactos con el exterior y pocos se atrevieron a usar pinceles. El terror totalitario convirtió a la cultura en un desierto, las obras de la vanguardia desaparecieron y llegaron a los sótanos de los museos.

“Al visitar las salas de la muestra se deben apreciar cuadros, posters, fotos y dibujo por lo que son, lo que representran y la repercusión que tuvieron”, apuntó la historiadora.

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