Las elecciones presidenciales de octubre son una incógnita en Argentina

Las elecciones presidenciales de octubre son una incógnita en Argentina

Las elecciones presidenciales de octubre son una incógnita en Argentina, donde el oficialismo y la oposición lograron victorias relativas en los comicios celebrados en Buenos Aires y otros tres distritos.

Pese a ello, Mauricio Macri, de la conservadora Propuesta Republicana (PRO) y Daniel Scioli, del oficialista Frente para la Victoria (FPV), del peronismo de centroizquierda, intentaron mostrarse el lunes como seguros ganadores de las elecciones del 25 de octubre para suceder a Cristina Fernández, impedida por la constitución para pelear por un tercer mandato consecutivo.

Según varias encuestas, Scioli, gobernador de la provincia de Buenos Aires, aventaja por varios puntos a Macri, precandidato presidencial por el PRO dentro del frente opositor Cambiemos y seguro ganador en las internas abiertas de esa fuerza en agosto.

Pero el oficialista no goza por ahora del suficiente apoyo electoral para triunfar en una primera vuelta, para la que necesita más de 45% de los votos o más de 40% y tener 10 puntos de ventaja sobre el segundo.

Tampoco Macri, alcalde de la ciudad de Buenos Aires, puede sentirse cerca de la gloria. En las elecciones para su sucesor del domingo, consideradas un examen de cara a las generales, el candidato del PRO Horacio Rodríguez Larreta obtuvo 45% de los votos y deberá ir a una segunda vuelta con el centrista Martín Lousteau, que alcanzó 25%. Martín Recalde, del FPV, quedó relegado a un tercer lugar con 21,9%. En la ciudad se necesita el 50% de los votos para evitar un balotaje.

El camino para que el PRO se alce con la victoria en la segunda vuelta en la ciudad no se presenta allanado debido a la incertidumbre sobre el destino que tendrán los votos que obtuvo el FPV, contrarios por igual a la figura de Rodríguez Larreta y la de Lousteau.

En tanto Lousteau -cuyo partido integra Cambiemos junto al PRO- descartó la posibilidad de renunciar al balotaje argumentando que debe respetar a quienes lo votaron.

En la provincia de Córdoba, en el centro del país, fue elegido gobernador Juan Schiaretti, de un sector del peronismo contrario al FPV que encabeza la presidenta.

Macri procuró capitalizar el triunfo de Rodríguez Larreta. “El gobierno (nacional) está preocupado; quiere instalar a los argentinos que ya ganaron… Hay que ver lo que sucedió en Córdoba y capital, donde instalaron que iban a salir segundos y lograron un tercer puesto”.

Pero el gobierno le restó importancia a la victoria capitalina. “Termina siendo un partido de la ciudad de Buenos Aires, que no tiene proyección en ningún otro lugar”, afirmó a periodistas el jefe de Gabinete Aníbal Fernández. “Si bien ganó el espacio de Macri, hay que ir a balotaje, así que no hay una decisión tomada”, agregó.

El FPV logró su única alegría del día con el contundente triunfo en las elecciones para gobernador en la provincia de La Rioja, en el noroeste argentino. Scioli hizo desde allí un llamado a “la unidad” del movimiento peronista en un intento por sumar apoyos de distintos sectores del peronismo y a seguir el “proyecto nacional y popular” de la presidenta.

Otro revés para esa fuerza se produjo en la provincia de Corrientes, en el noreste, donde un frente encabezado por la Unión Cívica Radical ganó las elecciones legislativas.

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