Homopolíticus | Pave Soberanes | La Marcha

homopolíticus | pavesoberanes    Martes 1 de Abril de 2014 | 18:49

La Marcha

La política es una guerra sin efusión de sangre, y la guerra, una política con efusión de sangre.

Mao Tse-Tung

El problema de la III Marcha social Contra la Inseguridad y política Contra Graco Ramírez, fue su apresurada primera edición. Tres marchas ninguna convenientemente organizada, en 18 meses, son demasiadas; una cada seis meses deviene en inocentada. Socialmente, la marcha cumplió su misión y empujará al jefe de Palacio de Gobierno a estar de lado de los desamparados, y cambiará por tal su estrategia de seguridad. Políticamente, la marcha fue derrotada y sus organizadores, que se advertían profesionales de la industria de la protesta, derrotados.

El número de participantes –con la alta expectativa de 8 mil personas que no logró convocar ni a la mitad- es subjetivo; así hayan sido cinco los manifestantes, la importancia de la protesta contra la inseguridad habría sido la misma, dado que el clima delincuencial mantiene atemorizada a la sociedad. La descubierta de la marcha la hicieron al menos 60 motociclistas que, a bordo de sus máquinas, se niegan a transparentar sus tiempos libres. Uno de ellos, nomás para la anécdota, pidió en la primaria de su hijo, hace dos años lectivos, que se incorporara el programa “Mochila segura”. –Sospechen de mi hijo, no de mí, fue el mensaje, hoy.

Si el número es subjetivo, lo fue también el nivel de organización. De la esquina donde empieza Matamoros y Agustín Güemes Celis (el colmo: el ayuntamiento tiene un letrero ahí de calle Ricardo Linares), van por Morelos, a contraflujo vehicular. A diferencia de 1998, la marcha no fue en silencio ni sus participantes fueron vestidos de blanco, con flores y veladoras del mismo tono. Aquella ocasión el silencio fue un estruendo nacional que no sólo lastimó tímpanos, sino conciencias. Hoy, la marcha social pidió alto al secuestro y a otros delitos. Hoy la marcha política le gritó de todo al jefe de Palacio de Gobierno, pero irrelevante, alejado de su naturaleza: “Regrésate a Tabasco”, “pinche pelón”, “no tienes llenadero”, “fuera Graco”, “hermano del puerco y del marrano”. “No a la termoeléctrica”.

La marcha fue irrespetuosa, no por los cánticos –haciendo la ola-, sino porque con actitudes como de vacilada, le faltaron a los dolientes, a las víctimas, a sus familias. Parece arranque de campaña electoral. Los vendedores del puente del dragón rechazan el régimen de incorporación fiscal. “Presidente Pena Nieto ayúdenos”, se lee. Gente en depresión económica pide maíz y frijol. Los morenitos, a ratos, separados de los güeritos. “Fuera Rodrigo Dorantes, el culpable”. Anárquicos hacen su aparición y pintan leyendas y su logotipo. Buscaron represión para victimizar el activismo político y hacerlo social; fracasaron hasta en ello. “Fuera Vesta” y una lona de choferes de ‘ruta’ la llevan mujeres cuyos maridos no son choferes.

Desaguan en Hidalgo, salidos de El Calvario y Las Palmas, calle propicia para disparar las cámaras y hacer creer que son más de los contados. Saludo al obispo que, al no asistir a la marcha, no torció el número real de participantes, como en su marcha clerical, que de 1,500 pasó a los 15 mil. Entre tanto, un robo con violencia es perpetrado en Plan de Ayala, y el vecindario atrapa al ladrón; lo entrega a la policía. Los que llegaron a Las Palmas en Ruta 1, allá son esperados de regreso. Los observadores de la Comisión Nacional de Derechos Humanos que cuidaron la coparticipación pacífica, se van sin novedad.

El contingente de Amacuzac agrede verbalmente a reporteros; les llaman provocadores, y se delatan. Son las/os mismas/os que los violentaron en las afueras de Palacio Legislativo. Hasta ellos marcharon, violentos, pidiendo alto al delito.

El problema de la III Marcha social Contra la Inseguridad y política Contra Graco Ramírez, fue su apresurada primera edición. Tres marchas ninguna convenientemente organizada, en 18 meses, son demasiadas; una cada seis meses deviene en inocentada. Socialmente, la marcha cumplió su misión y empujará al jefe de Palacio de Gobierno a estar de lado de los desamparados, y cambiará por tal su estrategia de seguridad. Políticamente, la marcha fue derrotada y sus organizadores, que se advertían profesionales de la industria de la protesta, derrotados.

Pedir solicite licencia al jefe de Palacio de Gobierno desenmascaró propósito y origen de la marcha.

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