De los horarios estelares al silencio absoluto

Dice un dicho popular “Ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre” y tal parece que esto es lo que se puede aplicar a lo que está ocurriendo en México con el tema de la inseguridad.

Hace apenas unas horas estabamos hablando de que en Reynosa y Matamoros, propiamente en Tamaulipas, refriegas entre grupos antagonicos del crimen organizado estaban matandose entre si, asi como con grupos de las fuerzas armadas; ¿el resultado? 13 muertos.

Pasamos de un Presidente que hablaba un día sí y el otro también sobre la violencia, a un mandatario que ha tratado de esconder el asunto debajo de la alfombra.

De Felipe Calderon que se noto a leguas que su estrategia fue sacar a los militares de los cuarteles a un Enrique Peña Nieto que dice que debe mejoras todas las condiciones de vida en el pais para que se ataque de base el problema del narcotrafico, la violencia, el crimen organizado, etc

Ninguno parece que estara teniendo resultados, si vemos en verdad cifras reales y no oficiales.

Con Calderón: una presidencia monotemática, obsesionada con la guerra en contra del crimen, con grandes discusiones de qué teníamos que hacer para resolver este flagelo. Con Peña: una presidencia que heredó de la anterior una tremenda complicación, que decidió, correctamente, posicionar otros temas en la agenda pública bajándole el perfil a la inseguridad, pero que ha exagerado en su silencio como si dejar de hablar de un problema lo resolviera.

Parece que vivimos en una censura de estado ¿o conocen otro calificativo?

Aproposito, si lo ponemos en la mesa, a nuestro querido México no le conviene ni lo uno ni lo otro. Ni estruendo ni silencio.

De los horarios estelares al silencio absoluto
De los horarios estelares al silencio absoluto

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