Los misterios del Dragon Mart llegan a González Canto y Zhenli Ye Gon

Los misterios del Dragon Mart llegan a González Canto y Zhenli Ye Gon
Los misterios del Dragon Mart llegan a González Canto y Zhenli Ye Gon

Conforme crece el rechazo de empresarios por la construcción del gran centro comercial Dragon Mart Cancún, también aumentan los misterios entorno a los verdaderos rostros de quienes encabezan el polémico proyecto.

Las pistas hasta ahora alcanzan al ex gobernador de Quintana Roo, Félix González Canto, quien a pocos días de dejar la gubernatura, presentó con bombo y platillo el proyecto con la promesa de exenciones fiscales y facilidades de promoción turística a los inversores.

También alcanzan a Omar Giacoman, operador financiero, amigo, compadre y socio del ahora senador, también aparece en escena hasta un famoso empresario chino vinculado con operaciones ilícitas.

La semana pasada, el columnista de El Universal, Alberto Barranco, advirtió que “en el directorio del proyecto (Dragon Mart) aparece Juan Carlos López Rodríguez, un ex funcionario de la Administración de Aduanas, a quien se inhabilitó por supuestas faltas administrativas (y a quien también) se le ubica como promotor de un proyecto similar denominado Logistic Free Trade Zone, que auspiciaba el chino-mexicano Zhenli Ye Gon”.

El empresario se hizo popular en el mundo cuando, en una entrevista, aseguró a una cadena de televisión, que el entonces titular de la Secretaría del Trabajo, el panista Javier Lozano, lo había amenazado de muerte si no guardaba el dinero en efectivo en su casa al decirle: “Copelas o cuello”.

Zhenli Ye Gon fue arrestado por la Agencia Antidrogas (DEA, por sus siglas en inglés) en Maryland, el 23 de julio de 2007 por conspirar para manufacturar y distribuir en Estados Unidos metanfetaminas. Ahora está preso en el vecino país del norte por tráfico de seudoefedrina y evasión de impuestos, equivalente a 66 millones de pesos.

En marzo de 2007, se le decomisó la mayor cantidad en dinero efectivo de la historia: 205 millones de dólares, torres y torres de fajos de billetes resguardados en las bodegas de su residencia, ubicada en Lomas de Chapultepec, en la Ciudad de México.

Dado que el señalamiento a Juan Carlos López Rodríguez, ligado al poderoso empresario chino no ha sido el único, la trama de este cuento chino se llena de misterios.

En agosto de 2007, la revista Fortune exigía a la Secretaría de Hacienda “responder por qué permitió entrar a la licitación a una empresa llamada Societe General de Sourveillance, que se encontraba representada por otra empresa de nombre Logistic Free Trade Zone, cuyo administrador era un ex funcionario de Aduanas, Juan Carlos López Rodríguez, inhabilitado por malos manejos en el Servicio de Administración Tributaria (SAT), cuando se desempeñó como administrador central de Investigación Aduanera, entre 2000 y 2001”.

Según la publicación, el 10 de abril de 2004, tras una investigación de la Contraloría Interna del SAT, se determinó inhabilitarlo por 12 años para ocupar cualquier cargo público y se le impuso la obligación de pagar un crédito fiscal por 28 millones de pesos “por su negligencia y omisiones” como servidor público. Al ex funcionario, la revista también lo relacionó con Manuel Bribiesca, hijo mayor de Marta Sahagún, esposa del ex presidente de México, Vicente Fox Quesada.

El proyecto Dragon Mart Cancún está ligado a Chinamex, la compañía que desarrolló un proyecto conjunto entre el gobierno chino y el gobierno Sharjah de los Emiratos Árabes Unidos, inaugurado oficialmente en Sharjah, en abril de 2000. Actualmente la compañía se ha convertido en una plataforma de comercio exterior para las empresas chinas y extranjeras en áreas especializadas en exposiciones internacionales, comercio, productos básicos y negocios. Asimismo, ha explorado la inversión directa en hierro, petróleo, productos petroquímicos, y otros dominios comerciales internacionales.

Silenciosa conquista

¿Cómo llegamos a la nueva configuración global? ¿Quién es China? ¿Qué papel juega? El libro La silenciosa conquista China, escrita por Juan Pablo Cardenal y Heriberto Araujo, relata que tres meses después de la celebración de los Juegos Olímpicos en Beijing, China, en 2008, inició la crisis que ha puesto en jaque al sistema financiero occidental.

“Los estragos que el colapso (económico) provocó en Estados Unidos y Europa, que incluyó el rescate de bancos, el cierre masivo de empresas y el despido de millones de personas, sigue siendo hoy no sólo ampliamente visible, sino que tendrán que pasar varios años antes de su cicatrización definitiva. En Pekín, sin embargo, la crisis pasó casi como un suspiro, gracias a un sistema financiero intervenido que evitó el contagio y un gobierno que reaccionó rápidamente para esquivar la recesión. Y no sólo eso: mientras el mundo se derrumbaba, el coloso asiático, con su creciente demanda e infinitas reservas de divisas, emergía como tabla de salvación de los desaguisados occidentales”, relatan en el libro.

En poco más de un año, continúa el texto, “China compró deuda soberana, rescató marcas de automóviles, construyó infraestructura en Europa, canchas de futbol en África y adquirió múltiples materias primas por el todo el planeta. “Entre 2005 y junio de 2011, las empresas chinas invirtieron 378 mil 500 millones de dólares en todo el mundo, 266 mil 700 millones de los cuales, 70 por ciento, los desembolsaron en el mundo en desarrollo”.

Heriberto Araujo ha explicado que a China le gusta pasar desapercibida. Se mantiene discreta, como sugiere el manual político El arte de la guerra, de Sun Tzu, que defiende la idea de estar en segundo plano y no liderar las decisiones. Sin embargo, el escritor advierte que en casos concretos, China no ha tenido ningún reparo en dar un manotazo en la mesa y echar por tierra lo que no le interesa.

Juan Cardenal explica que la estrategia de China es que “emplea el silencio del dinero, a diferencia de otras conquistas que han sido militares”, la cual está ligada a la poca transparencia.

En el libro Ilícito, el economista Moíses Naím ha advertido sobre el lado oscuro de la globalización. El también ex director de la revista Foreign Policy, se ha dedicado a detectar y comprender las consecuencias de los vínculos entre la política y la economía, y ha estudiado durante décadas cómo la corrupción se ha convertido en “un pararrayos de manera más o menos simultánea en todo el mundo”.

Naím advierte la instauración de las redes del tráfico, el contrabando y la piratería en el mundo de la política y el poder. “Hay una creciente criminalización de la política donde los criminales entran a la política y los políticos se vuelven criminales”, sentencia.

Sin embargo, lo sorprendente para él, ha sido la frecuencia con la que una serie de temas aparentemente sin relación conducen al comercio ilícito y la delincuencia global.

“Mis viajes a Rusia, China, Europa oriental y América Latina me han convencido de que existen numerosas situaciones en estas áreas geográficas y en todo el mundo que jamás podremos entender a menos que prestemos más atención al papel de las actividades delictivas a la hora de configurar decisiones, instituciones y resultados”, explica.

Y es que China ha estado vinculada a negocios oscuros, además de competencia desleal, se le acusa, entre otras cosas, de ser “el mayor deforestador del planeta”, por la compraventa ilegal de madera en países como Indonesia, Laos, Madagascar, Mozambique, Myanmar, Rusia o Vietnam, de acuerdo con la organización no gubernamental Agencia de Investigación del Medio Ambiente (EIA).

La ONG ha denunciado que China se vincula con mafias criminales que roban madera a diversos países. Un estudio revela que sólo en 2011, China importó al menos 18.5 millones de metros cúbicos de madera ilegal, valorado en 3 mil 700 millones de dólares, aunque la suma podría ser “mucho mayor”.

Con frecuencia la calidad de los productos chinos es cuestionada. Especialistas ortopédicos del Centro de Desarrollo Tecnológico del Consejo Nacional de Ciencias y Tecnología de Guanajuato, han advertido que el uso de calzado chino, contaminado con excesivas cantidades de plomo, puede causar enfermedades cancerígenas, problemas hepáticos y hasta renales; siendo la población infantil la más afectada.

Además, a los productos procedentes de ese país asiático se le achaca el haber llevado a la tumba la industria del zapato, la industria de la mezclilla, la textil y otras en México.

Aves de rapiña

En una entrevista con Brozo, un payaso con peluca verde que comenta de manera sarcástica las noticias en la cadena de televisión Televisa, el periodista estadounidense Jon Lee Anderson, cronista de The New Yorker, autor de La herencia colonial y otras maldiciones, explicó en el mes de octubre la relación intrínseca que guarda África con América Latina.

“Lo que está pasando en África es la vitrina de lo que va a pasar en el resto del mundo”, advirtió el escritor al explicar la forma de operar de China.

“Han llegado a África como aves de rapiña (para decir), ’ustedes no tienen carreteras, hagamos carreteras y nos dan diamantes para los próximos años. Ustedes tienen madera y petróleo, queremos eso. Hagamos una presa’”, ejemplifica.

Lee Anderson recordó que en América Latina, China ha comprado grandes extensiones de tierra y tan sólo en el Amazonas (Brasil), donde en el pasado, indígenas y ambientalistas evitaron la devastación, actualmente se construyen 100 presas propiedad de una compañía china.

El músculo financiero de China en América Latina es tal que el año pasado, el comercio entre Brasil y China creció casi 60 por ciento, con una inversión de 11 mil millones de dólares, aplicados en rubros como agricultura y energía.

En Argentina, el gigante rojo estampó su sello en la minería local, la producción agrícola y ganadera, así como en madera y biodiesel. Está presente en 23 provincias argentinas.

En países como Alemania, Francia, Italia, Inglaterra, Suecia y Estados Unidos han limitado y frenado la introducción de productos manufacturados por el gigante comercial que, además de su precio bajo, conseguido gracias a sus bajos sueldos –en promedio, cuatro y hasta cinco veces menores que en América Latina–, suele ir acompañado de un sinnúmero de ciudadanos chinos que afectan las fuentes de empleo de los países con los que comercian. En México hasta se les ofrece la alfombra roja.

El banco más grande de China en México

De acuerdo con un comunicado del equipo de transición, el priísta Enrique Peña Nieto inició contactos para que el Banco Industrial y de Comercio de China (ICBC, por sus siglas en inglés) esté en posibilidad de abrir una subsidiaria en México.

“El presidente electo manifestó que el banco chino contará con el apoyo del nuevo gobierno de México para que en el corto plazo pueda establecer una subsidiaria en el país”, con lo cual, su administración tendrá la “firme intención de impulsar la inversión extranjera”, indica un comunicado.

La semana pasada, en un foro realizado en Campeche, coordinadores empresariales de la región sur-sureste del país se pronunciaron contra el Dragon Mart Cancún y firmaron una minuta dirigida a Enrique Peña Nieto, para exponerle los problemas que traerá el proyecto impulsado por industriales chinos y mexicanos.

“Su operación atenta contra la industria mexicana, los empleos, la proveeduría y demás sectores, además legalizaría la piratería a nivel nacional”, dice el documento.

Añadieron que el complejo afectará las exportaciones a Centro y Sudamérica, porque el Dragon Mart Cancún se coloca en un punto estratégico para abastecer de productos asiáticos al continente americano.

Luego de que una participante le inquirió a Jesús Almaguer Salazar, director de la Oficina de Visitantes y Convenciones de Cancún, su opinión sobre el Dragón Mart durante un Encuentro Internacional con Profesionales de Relaciones Públicas y Comunicación, el también empresario ligado a grupos hoteleross españoles en Cancún y la Riviera Maya, se limitó a comentar: “Me espanta saber que los chinos tienen la marca registrada de la Virgen de Guadalupe. ¡Imagínense ustedes!”

Sergio González Rubiera, presidente ejecutivo de la Asociación Mexicana de Agencias de Viajes (AMAV) Quintana Roo, consideró que la aparición del Dragon Mart sepultaría al ecoturismo y generaría grandes daños económicos y sociales, a cambio de ningún beneficio para el estado.

“Tenemos centros rurales, indígenas y de ejidatarios que están ubicados a lo largo del corredor Cancún-Riviera Maya, que han desarrollado proyectos en cenotes, o en comunidades como Pacchén, Tres Reyes y Chac-Chimil que benefician a la gente, pero con el Dragon Mart se vendría todo a abajo porque el proyecto se sitúa en esa zona”, advirtió en entrevista.

Interrogado por este semanario sobre su opinión del proyecto, el empresario Rodrigo de la Peña Segura, presidente de la Asociación de Hoteles de Cancún, sostuvo: “No tengo los elementos para hablar del Dragon Mart Cancún”.

Los pasos del gigante

A Quintana Roo y a México ya han llegado chinos. Como ha significado en todo el mundo, su modelo de comercio abarca todos los campos de producción, manufactura, alimentos y lo que lo que se pudiera imaginar.

En junio de este año, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria liberó el permiso comercial de un producto básico para la industria y el alimento chino: la soya. De esta manera se autorizó la siembra del grano genéticamente modificado en los estados de Campeche, Quintana Roo, Yucatán, Tamaulipas, San Luis Potosí, Veracruz y Chiapas. En total, 13 mil 75 toneladas de semilla transgénica.

Esta proteína de soya se usa en variedad de comidas, preparados nutricionales especializados como fórmulas infantiles, componente de comida para mascotas, así como para emulsionar y dar textura a adhesivos, asfaltos, resinas, materiales de limpieza, cosméticos, pesticidas, plásticos y mucho más.

En un sondeo con ciudadanos de Puerto Morelos, señalan que han notado la presencia de ciudadanos chinos que se mantienen discretamente alejados. A esto se suma su silenciosa aparición en comercios que ofrecen comida de esa nación.

Gabriela Delgado Tiempo, presidenta de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) local considera que, mientras algunos restaurantes bajan sus cortinas, hay locales de comida china que abren debido al bajo costo de producción y la alta ganancia de esa comida, sobre todo en plazas comerciales.

Sin embargo, dijo desconocer cuántos negocios nuevos están operando, ni si están o no afiliados al organismo que representa. Y las autoridades locales tampoco no han aclarado la condición migratoria de los empleados de restaurantes chinos, ni las fuentes de inversión de estos negocios. El tema es un misterio.

Mientras México se debate la posibilidad de aprobar nuevas reformas, se abren las puertas a empresarios chinos y no se escucha de estrategias para apoyar a los productores nacionales, ni el fomento al campo ni a la industria. Son los misterios del nuevo siglo que, como los chinos, están en expansión.

Articulo realizado por Por Isela Serrano para la revista Luces del Siglo.

Add a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *