Economía sin dolor

Economía sin dolor
Economía sin dolor

Economía sin dolor.
M.P.P. Gonzalo J. Suárez P.
Twitter: @gjsuap

Hay quienes se preguntan cómo es posible que, si México recibe tanta inversión extranjera directa, su desempeño económico no sea mejor. Esto se explica por una razón muy simple: o las inversiones extranjeras llegan a comprar empresas en marcha, con lo que se crean pocos empleos, o llegan hacer inversiones muy caras por lo que respecta al número de trabajos creados.

Un ejemplo es la compra de la cervecera mexicana Corona por parte de grupo belga InBev; esta fue una inversión de 20,100 millones de dólares que les permite únicamente tomar el control de una empresa en la que ya tenían participación. Es decir, de estos dólares no llegarán nuevas inversiones, nuevos empleos, o formas hacer más productivo al país: sólo las utilidades cambian de dueño.

Otro ejemplo es el reciente anuncio de General Motors de que instalará una nueva planta de motores y para fabricar un modelo nuevo en San Luis Potosí; si bien es una buena noticia para el estado, porque implica una inversión directa en una planta totalmente nueva de 220 millones de dólares, el grave problema es que creará apenas 500 empleos; esto es, que tendrá una razón de trabajo a capital muy alto. En otras condiciones, 1 millón de dólares podría ayudar a crear de 15 a 30 empleos, acá hará apenas 2, y no necesariamente con pagos altos.

La ciudad de México tiene importantes inversiones en construcción en marcha en este momento, nuevos edificios de 30 y hasta 50 pisos. Lo incómodo es que la mayoría de ellos se concentran únicamente en Paseo de la Reforma, y de éste, únicamente en la parte central, entre la Torre Caballito y el arranque de Polanco. Sí, esto dará nuestra ciudad una perspectiva más cosmopolita, pero del otro lado, aleja inversiones o deja de crear nuevos edificios en otras zonas como por ejemplo, el proyecto de Torre Bicentenario 2 que se pretendió construir en el arranque de la carretera al Ajusco. Concentración en una avenida de una ciudad de un país tan grande.

Esto nos demuestra que tal es el punto no es que México reciba poca inversión, sino que no la canaliza de la mejor manera. Teniendo un país tan vasto y con gente aún tan pobre, con montos más pequeños inversión pero directamente creando nuevas opciones de menor capacidad pero con buena relación capital-trabajo, podríamos tener muchos más empleos y distribuir más la riqueza. Lo que urge, no es traer más dinero, sino gastar adecuadamente el que si recibimos.

Tal vez lo que necesitamos no es que lleguen nuevas inversiones, sino que usemos más inteligentemente las que si llegan. O por lo menos, con un mayor sentido social: armar autos o tener rascacielos luce mucho, pero no ayuda a avanzar al país como proyectos menos vistosos pero más productivos en pequeña escala. El cambio más importante posible es de enfoque.

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