No habrá final feliz

Rodrigo “Dr. Niebla” Castañeda

Quiero comenzar diciendo que no he jugado Mass Effect 3, es más, todavía no termino el primero, pero me encuentro ahora observando la controversia que se ha suscitado al respecto de este juego y su final, y tengo que opinar, no como jugador de ME3, sino como jugador en general, pues creo que lo que sucede con este juego afectará a toda la industria, y la decisión que tome Bioware puede arruinar para siempre el mundo de los videojuegos.

Poniendo las cosas dentro de contexto. Hace poco salió el juego a la venta en todo el mundo. Millones de fanáticos de la serie corrieron a comprar su copia y a enchufarse, tanto como les fuera posible, a sus consolas. Al llegar al termino del juego descubrieron que la trama planteaba muchas cosas que, en su desenlace, no encontraron una solución, además de que el mentado final no era el que muchos de los jugadores deseaban para esta trilogía, que ha sido llamada, incluso, el Star Wars de los videojuegos.

Mass-Effect-videogame

No señalaré cómo acaba el juego para no arruinarles el juego a los que no lo han terminado, pero un mal desenlace no es el punto, sino lo que sucedió después.

Al darse cuenta de que no era lo que esperaban, muchos jugadores comenzaron a hacer campaña para que Bioware, la compañía que creó el juego, cambiara el final. Blogs, correos electrónicos, activismo por Twitter, grupos de Facebook. Grandes esfuerzos y protestas a través de los medios electrónicos, e incluso en vivo, todo porque a muchos no les gustó cómo terminaba el juego y exigen que se cambie el dicho final por otro, el que ellos desean ver.

Y nadie se ha dado cuenta, pero esto es justo lo que pasa en Misery, el libro de Stephen King, donde un gran número de jugadores se han convertido en una especie de Annie Wilkes, y están dispuestos a romperles los pies a los autores del juego y obligarlos a escribir su desenlace. Solo que las cosas no funcionan así.

El año pasado leía como las comunidades de Internet fans de “A song of ice and fire”, serie de novelas escritas por George R. R. Martin, escupían sobre el nombre del autor, solo porque éste se había negado a reunirse de manera virtual con ellos. También Martin había aceptado públicamente, que no leía los foros sobre sus novelas y que no deseaba tener contacto alguno con los fanáticos. Para muchos esta era una afrenta, pero para el autor no, y tenía razón. El argumento de Martin tenía que ver con su obra. Él decía que no podía ver los foros, ni tener contacto con los fans, porque ya sabía lo que quería de sus libros, y que ese contacto podría contaminar su visión, incluso su obra misma, pues todos tendrían una opinión de cómo debía de continuar la historia. Si él no la continuaba así, entonces lo llamarían traidor; pero si él los continuaba como sus fans querían, se tendría que llamar traidor a sí mismo. Para Martin estaba claro, ésta era su obra, él la haría como él quisiera, y si alguien no estaba de acuerdo, que escribiera su propio libro.

Y lo mismo sucede con Mass Effect 3, los fans quieren su final. Pero tratar de crear un final que de gusto a todos es una tarea imposible; adaptar el final que sugieren los blogs a la obra de personas totalmente ajenas a esos blogs, es como intentar que embonen un triángulo y círculo. Ceder ante la presión de aquellos a los que no les gustó el final de la historia, es destruir esa historia y todas las que pudieran salir de ahí.

Volviendo a lo de Star Wars —serie de la que soy fan desde los tres años—, si nos ponemos a analizar las películas, descubriremos que son malas, la historia era mala, y después la empeoraría George Lucas; sin embargo hay algo en ese universo que nos fascina, incluso después de aberraciones como Jar Jar Binks. Ese algo son todas las posibilidades que hay dentro de ese mundo, las miles de historias que pueden ser contadas en Coruscant, Endor, Hott o Tattoine, y sucede lo mismo con el universo de Mass Effect; las posibilidades de que, si bien esta historia fue mala, las siguientes mejoren es infinita, siempre y cuando dejemos que las historias vivan como sus creadores las concibieron; y si no nos gusta, hagamos lo que hacen muchos fans, escribamos las propias, porque cambiar el final de ME3 como fans, lleva a territorios peligrosos, territorios en los que nadie, absolutamente nadie, estará contento con la historia de ningún videojuego por venir, y las compañías tendrán miedo de llevar la contraria a sus jugadores, y ese es un mundo en el que a mí no me interesa jugar, pues créanme, no habrá final feliz

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