Demonios, el psicólogo no me funciona! (Parte I)

muchos creen que no sirve, pero es una herramienta fenomenal

Varios comentarios durante la semana me trajeron a la mente la creación de un post sobre el ¿por qué la terapia psicológica puede no estarnos funcionando? Y es que hay varios motivos de que eso suceda; tanto internos como externos.

“Doctora, mi hijo es muy desobediente y quiero q sea más tranquilo!!

Es que mi mami se jubiló hace un mes y la veo muy triste.

¡Ay! Doc., venir cada semana? Mejor una vez al mes!”

Antes que ir a terapia psicológica hay que tomar en cuenta los factores intrínsecos del “futuro paciente” ya que no es lo mismo una persona de 16 años que busca su identidad e independencia que una persona de 60 años que recién se acaba de jubilar. Se deben tomar en cuenta puntos como:

Edad y etapa del “futuro paciente”.

Es muy común que los padres lleguen buscando que sus hijos adolescentes sean obedientes, “bien portados”, que obtengan excelentes calificaciones y q vistan adecuadamente, sin tomar en cuenta que pasan por una etapa de búsqueda de identidad, de rebeldía y de autoconocimiento.

También es frecuente que los hijos adultos pidan a los padres -recién jubilados, que pierden a un ser querido o que han cambiado de lugar de residencia- que vayan al psicólogo porque se les ve tristes, sin tomar en cuenta que los adultos mayores en esas circunstancias pasan por un proceso de duelo y de aceptación. *Las etapas de tristeza mayores a 6 meses ya no son “normales” y quizá sea necesaria la ayuda psicológica. Sin embargo hay etapas humanas en las que es natural comportarse de manera diferente a la acostumbrada.

Necesidad y aceptación de Ayuda.

El aspecto más importante de la terapia psicológica -y de muchos otros tratamientos, cambios de hábito, nuevos aprendizajes, etc- es la necesidad de la persona de cambiar, para esto debe ser consciente que algo NO ESTÁ FUNCIONANDO (lo cual no siempre implica que esté mal lo q sucede) y de que quiere cambiar eso que le molesta; si la persona no está convencida de cambiar, comenzará a perder interés (si es q no va sin interés desde el principio a terapia) y dejará de hacer sus actividades para casa, de prestar atención a las sesiones, de asistir, etc.

Aspecto Económico.

Se debe buscar a un profesional adecuado a las necesidades del paciente, lo cual incluye la cantidad de recursos económicos que se pueda invertir en la salud mental, si una familia percibe $1,500 a la quincena le será imposible costear un tratamiento psicológico que implique 2 sesiones a la quincena con costo de $500 cada una; sin embargo algunos terapeutas estamos dispuestos a recibir un cierto número de “becados” cuya terapia será más económica siempre y cuando cubran ciertos requisitos para acceder a este beneficio, platica la situación con el terapeuta y pueden llegar a alguna negociación.

Existen también centros de servicio psicológicos de bajo costo (con una gran demanda) en las instituciones educativas (UNAM, IPN, UVM, etc) que imparten la carrera de psicología en los que tanto los alumnos de últimos semestres de la carrera como los alumnos de posgrado realizan prácticas profesionales.

Tiempo disponible.

La terapia psicológica es cuestión de tiempo y esfuerzo, no puedes obtener resultados si no hay constancia, ir a sesión cada “Corpus y San Juan” provocará atrasos o estancamientos en los adelantos que el paciente pueda presentar.

Compromiso.

¡¡Mucho!! el trabajo terapéutico es un trabajo en equipo, en el que el terapeuta compartirá sus conocimientos con el paciente quién debe interiorizarlos y aplicarlos a la vida diaria. Si el paciente no está comprometido en buscar una mejoría, en realizar las actividades para el hogar, en llenar sus registros o, en su caso, en decir al terapeuta lo que se encuentra en su subconsciente evitando represiones, entonces la terapia psicológica se volverá ineficaz.

Confianza. En sí mismo y en el terapeuta con el que asiste.

Por confianza se entiende la confianza (valga la redundancia) en su capacidad de cambio, quizá al principio sea complicado -y cansado- reaprender nuevos hábitos, nuevas costumbres o comprender el por qué de las cosas. Es importante que el paciente, quizá poco a poco, comprenda que él/ella es capaz de generar dicho cambio y mantenerse en control de su vida.

Y confianza en su terapeuta, ya que es la guía para este nuevo aprendizaje; los terapeutas tenemos la obligación de preparar cada sesión en base a los resultados de sesiones anteriores, a estudios clínicos, a la evaluación y diagnóstico clínico de cada paciente, etc. si sientes que el terapeuta no está cumpliendo con su parte y no sientes confianza en él o en las técnicas utilizadas, entonces quizá sea momento de buscar un nuevo terapeuta.

Estos son algunos de los aspectos q se deben tomar en cuenta sobre el paciente o “futuro paciente”, hay también aspectos q se deben tomar en cuenta sobre el terapeuta y el tipo de terapia psicológica a la que se asista y se hablará más a detalle de esto en un par de posts adicionales.

Que tengan un gran día!

* Ma. Teresa Farfán. Psicóloga, terapeuta, amante de la comunicación organizacional, mercadóloga renegada y tallerista en busca de aprendizaje continuo. Mi alter ego es @MomBita. Cualquier duda o comentario en mombita@gmail.com.

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