Kalimba y Obama.

Tranquilos, no se me espanten. No se trata de una reflexión de esas elevadísimas entre dos personajes tan disímiles como el par que le da título a este artículo. La verdad, como es costumbre en esta columna, sólo se trata de darle un título atractivo la acostumbrada crítica que en este espacio le damos a las opiniones que percibo de la mayoría de la gente.

No abundaré en el caso Kalimba, porque he notado que todos dominan todo el intrincado conjunto de noticias que se suscitaron con la noticia de que el susodicho tuvo relaciones sexuales con menores de edad. De Obama, habría que decir que durante su discurso en el Estado de Arizona, con respecto a la agresión que sufrió una legisladora quien recibió un impacto de arma de fuego en la cabeza, por parte de un desequilibrado mental, que casi le cobra la vida, se notó nuevamente a un Presidente de Estados Unidos que hacía mucho no veíamos.

Motivado, elocuente y totalmente capaz de posicionar un discurso contundente. De esos que acaparan todos los reflectores.

El asunto es que pocos en la opinión pública perciben que lo segundo es más digno de atraer la atención de todos nosotros, por lo menos en la misma medida que lo que se platica en la sobremesa sobre el famoso cantante. No me lo tomen a mal, pero es terrible que el caso Kalimba reciba tanta atención, especialmente en las redes sociales. No nos damos cuenta que un Obama fuerte, posicionado ante la opinión pública y renovado en su involucramiento con temas como el control de armas en Estados Unidos, nos conviene a todos los mexicanos. Mucho nos quejamos del nivel de violencia en el país, pero no aplaudimos que en el país que produce las armas que se trafican a México exista un Presidente temerario, atrevido y dispuesto a abordar un tema con esa elocuencia. No es tampoco que en su discurso se haya dicho puntualmente que debe de haber una prohibición contra la compra de armas de fuego de alto poder como la que, en su momento, instauró Bill Clinton (a costa de perder escaños en la Cámara de Representantes).

No es así, pero sin duda el discurso conciliador y atractivo para cualquier sector votante estadounidense es positivo y podría tener impacto en un futuro en el combate al tráfico de armas.

Mi pregunta es: ¿Por qué demonios no tenemos opiniones en diversos temas? No es que esté mal opinar sobre las travesuras sexuales del Sr. Kalimba. Si algo caracteriza al mexicano es tener el poder y la capacidad de burlarse de casi todo y hacer de la calamidad algo entretenido, pero sólo hablar de eso se me hace imprudente y descuidado. Entrémosle con singular alegría al chisme, pero también platiquemos de cosas serias. Abramos nuestro panorama a temas de verdadero impacto nacional y no quedemos como una bola de amarillistas que sólo nos fijamos en la nota del espectáculo. Por eso los medios nos dan lo que nos dan. Por eso existe la ??Barra de Comedia del Canal de las Estrellas?. Si bien es complicado incidir en la programación de una televisora, hagamos de otros espacios, como la sobremesa, un entorno balanceado donde se platique desde Kalimba, hasta Obama, o a través del tema importante que usted prefiera. Caminemos hacia una sociedad más informada. Es por el bien de todos.

@thenetie

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