Justo Sierra recordado

El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) rinde un cálido homenaje al educador, pensador y político mexicano Justo Sierra Méndez, en el 163 aniversario de su natalicio, que se conmemora este martes.

El escritor, historiador, periodista, poeta y político mexicano nació en Campeche, el 26 de enero de 1848, y murió en Madrid el 13 de septiembre de 1912, fue llamado el Maestro de América por su incansable defensa de la educación.

También fue un decidido promotor de la fundación de la Universidad Nacional de México, hoy Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) .

Poeta, escritor y mexicano ejemplar sera homenajeado

Justo Sierra, de ideas liberales, ha sido identificado con los planteamientos del Positivismo, que sostuvieron en el poder a Porfirio Díaz.

Desde 1892 expuso su teor√≠a pol√≠tica sobre la ‘dictadura ilustrada’, pugnando por un Estado que habr√≠a de progresar por medio de una sistematizaci√≥n cient√≠fica de la administraci√≥n p√ļblica. Ya en 1893, exclam√≥ su c√©lebre frase: ‘El pueblo mexicano tiene hambre y sed de justicia’.

Escribió también varios libros de historia para la educación primaria. Dirigió la publicación de México, su evolución social, (1900 -1902) y de la Antología del Centenario (1910) .

En colaboraci√≥n con Manuel Guti√©rrez N√°jera, Francisco Sosa y Jes√ļs E. Valenzuela cre√≥ la Revista Nacional de Letras y Ciencias, donde se public√≥ su libro La evoluci√≥n pol√≠tica del pueblo mexicano.

Otro de sus m√°s importantes libros es Ju√°rez, su obra y su tiempo.
Tambi√©n fue miembro de n√ļmero desde 1887 y presidi√≥ la Academia Mexicana de la Lengua (1910-1912) .

Hijo del novelista e historiador Justo Sierra O’Reilly, Justo Sierra M√©ndez se traslad√≥ a la Ciudad de M√©xico a la muerte de su padre (1861) , y entr√≥ en contacto con los mejores poetas y literatos de ese tiempo, entre √©stos Ignacio Manuel Altamirano, Manuel Acu√Īa, Guillermo Prieto, Luis G. Urbina, art√≠fices de la Revista Azul y de la Revista Moderna.

Sierra incursionó en el relato, en el cuento, la novela y el teatro.

As√≠ mientras cursaba sus estudios, Sierra comenz√≥ a publicar en los diarios de la capital. Sus poemas se publicaron en el peri√≥dico ‘El Globo’, y se dio a conocer con su famosa Playera, un poema que ley√≥ en las veladas literarias de Ignacio Manuel Altamirano.

A partir de 1868 public√≥ sus primeros ensayos literarios; en el ‘Monitor Republicano’ inici√≥ sus ‘Conversaciones del Domingo’, art√≠culos de actualidad y cuentos que despu√©s ser√≠an recogidos en el libro ‘Cuentos rom√°nticos’.

Public√≥ en la revista ‘El Renacimiento’ su obra El √°ngel del porvenir, novela de follet√≠n que no tuvo mayor impacto.

Escribi√≥ tambi√©n en ‘El Domingo’, ‘El Siglo XIX’, ‘La Tribuna’ y ‘La Libertad’, de la que fue su director, y en ‘El Federalista’.

Public√≥ en ‘El Mundo’ su libro ‘En tierra yankee’. Abord√≥ adem√°s el g√©nero dram√°tico en su obra Piedad.

En su adolescencia y juventud al joven Justo Sierra le tocó vivir el clima de agitación política que atravesaba el país.

Presenci√≥ la llegada de Carlota y Maximiliano, en 1864, y se lanz√≥ a la calle con sus compa√Īeros a gritar vivas a la patria y mueras a los que hab√≠an hecho posible aquel acontecimiento.

Se recibió de abogado en 1871 y comenzó su carrera política, al margen de su cercanía con los círculos intelectuales.

Andr√©s Henestrosa escribi√≥ en Semblanzas de acad√©micos que, despu√©s de ser nombrado diputado, Sierra ‘a la cabeza del peri√≥dico ‘La Libertad’ atiz√≥ la lumbre de la causa liberal, √ļnico ideal pol√≠tico que sigui√≥ hasta su muerte.

La muerte de Santiago Sierra, ‘mi pobre hermano que se llev√≥ a la tumba lo mejor de m√≠’, hace que Sierra abandone la vida agitada y busque la soledad y la sombra.

Pasan los a√Īos y reaparece transformado, engrandecido, sabio.
Entonces se dedica a cumplir una obra, notabil√≠sima, de historiador, soci√≥logo y maestro’.

Antonio Caso se√Īal√≥ la val√≠a de la obra M√©xico. Su evoluci√≥n social y de las partes que le corresponden del libro Ju√°rez, su obra y su tiempo, porque son ‘la s√≠ntesis m√°s clara y cabal que poseemos, hasta ahora, de la √©poca reformista y de restauraci√≥n de la Rep√ļblica.

El enunciado m√°s real y definitivo de aquel momento dram√°tico, que inici√≥ en nuestro suelo la conquista decisiva de la libertad; es decir el pleno afianzamiento de la patria; lo cual constituye uno de los episodios esenciales de la historia constitucional de Am√©rica’.

Henestrosa destaca la posición de Sierra en favor de nuestra literatura:
‘Combatiente por el advenimiento de una literatura nacional, le sale al paso Marcelino Men√©ndez y Pelayo que asegur√≥ que nuestra literatura patria a√ļn no aparec√≠a, lo que para el maestro mexicano no era de buenos parientes ni de buenos cr√≠ticos’.

En el pr√≥logo a ‘Peregrinaciones’, Sierra aconseja al poeta nicaraguense Rub√©n Dar√≠o que vuelva a la humanidad, a su padre el pueblo.

Justo Sierra inaugur√≥ la Universidad Nacional de M√©xico en 1910, un proyecto por el que hab√≠a luchado 30 a√Īos, pues su primera propuesta ante el Congreso de la Uni√≥n data de 1881.

El discurso que en esa ocasi√≥n pronuncia es el m√°s perfecto de sus discursos, no s√≥lo por el contenido y por la forma, sino por la emoci√≥n humana y patri√≥tica que lo ilumina‘.

Al triunfo de la Revoluci√≥n, Francisco I. Madero lo nombra ministro de M√©xico en Espa√Īa. Justo Sierra muere en Madrid, el 13 de septiembre de 1912, sin ver cumplidos sus sue√Īos de una patria donde haya ‘justicia y libertad’.

Entre sus obras destacan ‘Compendio de historia general’ (1878) ; ‘Compendio de la historia de la antiguedad’ (1880) ; ‘Confesiones de un pianista’ (1882) ; ‘Historia general’ (1891) ; ‘Cuentos rom√°nticos’ (1896, 1934, 1946) ; ‘Ju√°rez. Su obra y tiempo’ (1905-1906) ; ‘Prosas’ (1917) ; ‘Poemas’ (1917) ; ‘Discursos’ (1919) ; ‘Poes√≠as’, 1842-1912 (1937) , y ‘Evoluci√≥n pol√≠tica del pueblo mexicano’ (1940) .

Este √ļltimo libro se puede leer en forma digital en la p√°gina del Instituto Cervantes (http://www.cervantesvirtual.com) .

Las Obras completas de Justo Sierra fueron publicadas por la UNAM en 1948 y reeditadas en 1977, constan de 15 vol√ļmenes.

Esta edici√≥n fue dirigida por Agust√≠n Y√°√Īez, qui√©n tambi√©n prepar√≥ una excelente biograf√≠a en el primer tomo, la introducci√≥n y notas corrieron a cargo de Jos√© Luis Mart√≠nez, ambos escritores.

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