La búsqueda de garantías jurídicas en COP16

El presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, advirtió hoy que los compromisos de reducción de emisiones no podrán cumplirse “si no se promueven políticas que garanticen el marco regulatorio y la estabilidad jurídica necesarios”.

Durante su intervención en el Ciclo de Conferencias Green Solutions @COP-16, inaugurado hoy y organizado con motivo de la XVI Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático, Galán recalcó que “la primera fuente de fracaso es la inacción” y reiteró que su empresa está preparada para contribuir a la transformación del modelo energético.

Al respecto, subrayó el compromiso de que las emisiones por kWh de Iberdrola sean 20% inferiores a las del sector europeo en 2020, o sea, a reducir éstas un 30% respecto a 2007.

También instó a los gobiernos a que apoyen a las empresas privadas en su lucha contra el cambio climático, un reto que exige que los actores públicos y los privados sean capaces de asumir compromisos.

En esta línea, afirmó que los compromisos que las empresas privadas asuman “no podrán materializarse si desde el sector público no se promueven las políticas y los mecanismos adecuados que garanticen el marco regulatorio y la seguridad jurídica necesarios”.

Según Galán, Iberdrola lleva una década anticipando las necesidades de sostenibilidad del suministro energético, con inversiones en energías limpias, que le ha llevado a ser “el líder eólico mundial -con 12 mil 500 MW- y a tener un mix muy bajo en emisiones (275 gramos/kWh) y el 57% de la capacidad instalada libre de emisiones”.

Entre los mecanismos más efectivos para reducir las emisiones globales defendió las medidas de eficiencia energética y las de descarbonización de los sectores de la energía y el transporte.

Además, Galán indicó que, aunque “la lucha contra el cambio climático es un problema global y, por tanto, debe acometerse desde un punto de vista supranacional”, la “principal línea de actuación del sector eléctrico debe ser la reducción directa en cada país, lo que implica cambios tecnológicos hacia energías bajas en carbono -renovables, nuclear o captura y almacenamiento de carbono-“.

En segundo lugar, abogó por que exista un precio del CO2 como “señal básica para fomentar el desarrollo de las tecnologías limpias y competitivas”, dentro de un “mercado global de emisiones para el sector eléctrico, integrado y equitativo, capaz de generar los recursos necesarios para financiar las nuevas inversiones precisas”.

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