Número récord de latinos en cámara baja de EU

A pesar de que el electorado latino se inclinó hacia el Partido Demócrata en las elecciones de mitad de periodo en Estados Unidos, un número sin precedentes de candidatos republicanos de origen hispano ganaron sus respectivas nominaciones por escaños en el Congreso.

Por primera vez en la historia de Estados Unidos el Partido Republicano tendrá ocho legisladores latinos en el Capitolio.

Tras los comicios del martes un nuevo senador, el cubano-estadounidense Marco Rubio y cinco representantes se unirán a los veteranos por Florida Ileana Ros-Lethinen y Mario Díaz Balart cuando empiece a sesionar la próxima legislatura en enero.

Dos de los nuevos representantes republicanos de origen latino resultaron ganadores en estados donde el voto hispano no era clave.

En el primer distrito de Idaho, Raúl Labrador se convertirá en el primer latino en representar a ese estado en el Congreso tras vencer al demócrata Walter Minnick, quien buscaba la reelección en la Cámara Baja.

En el tercer distrito de Washington, Jaime Herrera será la primera mujer hispana representante de ese estado. La candidata latina venció al demócrata Denny Heck.

La Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Designados, (NALEO por sus siglas en inglés) resaltó que el hecho de que latinos ganen en lugares donde el voto hispano no es mayoritario es una muestra de que los candidatos hispanos pueden resultar atractivos para todos los grupos étnicos y en comunidades donde los blancos son mayoría.

Mientras, algunos republicanos vencieron a los postulantes demócratas en campos de batalla donde el voto latino era crucial.

En Texas, en el distrito 23, el republicano Francisco Canseco venció al titular demócrata Ciro Rodríguez.

También en Texas el empresario Bill Flores ganó en el distrito 17 con lo que se convierte en el primer hispano que representa esa zona en el Capitolio.

Pero de todos los republicanos que resultaron vencedores en las votaciones del martes el más notorio es Marco Rubio, de padres cubanos, y miembro del movimiento conservador Tea Party.

A pesar de que se mostró a favor de la controversial ley SB1070 de Arizona que criminaliza la inmigración de indocumentados, Rubio obtuvo el 62% de los votos latinos.

Sin embargo, la mayor parte del apoyo hispano que recibió el candidato republicano provino de la comunidad cubana de Florida que votó por él en un 78%, según indicó Latino Decisions, entidad independiente que recolecta estadísticas políticas sobre los hispanos en EE.UU.

En realidad, sólo el 40% de los latinos no cubanos de Florida votaron por Rubio.

Rubio se une ahora al único senador hispano en el Congreso, el demócrata por Nueva Jersey, Bob Menéndez.

Otro candidato republicano de raíces cubanas que ganó los comicios en Florida fue David Rivera, quien derrotó al ex director ejecutivo de la Fundación Nacional Cubano Americana, Joe García.

Rivera ocupará el escaño dejado vacante por el también republicano Mario Díaz Balart, quien a su vez pasa a sustituir a su hermano, Lincoln Díaz Balart, que se retira este año.

El profesor de la Universidad Stanford, Gary Segura, explicó a BBC Mundo que tanto Rubio como Rivera lograron sus respectivos triunfos con el voto cubano, que tradicionalmente tiende a ser republicano.

Que los cubanoamericanos elijan candidatos republicanos no es gran noticia“, agregó Segura, quien además es uno de los expertos de Latino Decisions.

Lo que si constituyó una sorpresa para el catedrático fue la victoria de Canseco en el sur de Texas en un distrito donde el voto latino es mayoritario.

Fue una competencia muy cerrada y posiblemente un desastre estratégico para los demócratas“, añadió el experto en política.

Segura consideró que el caso de Labrador, cuyo distrito es 92% blanco, y el de Herrera, donde el voto es 85% blanco también representan “cambios en la complexión del bloque republicano (en el Congreso) pero no reflejan para nada la forma en que votan los latinos”.

El profesor de Stanford opinó que, en cambio, “a cierto nivel (estos triunfos) marcan un ligero cambio en la forma en que votaron ciertos electores blancos, aunque la pregunta es si esta tendencia persistirá”.

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