Deficiencia geriátrica en México

Veinticuatro horas bastan para que 800 mexicanos se vuelvan viejos, pero al menos seis años tienen que pasar para formar a un médico que sepa cómo atenderlos.

Hasta hoy, hay nueve millones 424 mil personas mayores de 60 años y nada más 350 geriatras registrados en el país. Apenas un especialista para cada 50 mil adultos mayores, cuando mínimo se requiere uno por cada diez mil.

Y eso que aún somos un país de jóvenes. Qué pasará en 40 años cuando el número de ancianos se cuadruplique, según las proyecciones del Consejo Nacional de Población (Conapo).

No habría en 2050 ni dos mil especialistas que hicieran frente a la demanda de los 36 millones de adultos mayores que en México existirán para entonces, si se mantiene el parámetro actual de 40 geriatras egresados al año.

Retardar el envejecimiento de la población mexicana no es una opción. A partir de 2020 las generaciones más nutridas, nacidas entre 1960 y 1980 entrarán al grupo de los 60 años y más, y atestiguarán la transición sin retorno de un país joven a uno envejecido.

El reloj ya entró en la cuenta regresiva y sólo quedan los próximos 20 años, prevén los especialistas, para obtener recursos y desarrollar una infraestructura acorde a las necesidades de un país que por primera vez en su historia tendrá más viejos que niños.

Pero la cultura del envejecimiento es aún muy joven. Apenas en los ochentas se institucionalizó el tema de la población adulta mayor con la creación del Instituto Nacional de la Senectud que hoy lleva por nombre Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam) y hace dos años, por decreto presidencial, se fundó el Instituto de Geriatría.

Juntos, los dos institutos encargados de la rectoría de las políticas públicas para la atención de los adultos mayores no suman un presupuesto ni de 300 millones de pesos anuales, cantidad que, por ejemplo, destinará el gobierno de Jalisco sólo en el traslado de atletas y jueces durante los Juegos Panamericanos de Guadalajara el próximo año.

Es más, de los 238 millones de pesos asignados al Inapam, 60 por ciento se va directo al pago del salario de los trabajadores.

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