Siguen escandalos de espionaje en Colombia

El esc√°ndalo por las escuchas ilegales que tuvieron lugar en Colombia durante el anterior gobierno de √Ālvaro Uribe parecer√≠a crecer como espuma, despu√©s de que se conoci√≥ que el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), la polic√≠a secreta, instal√≥ micr√≥fonos en la Corte Suprema de Justicia e intercept√≥ comunicaciones del hoy presidente Juan Manuel Santos, cuando era ministro.

El DAS elabor√≥ perfiles pol√≠ticos de Santos y de su actual ministro de Interior y Justicia, Germ√°n Vargas ‚??miembro de la coalici√≥n que apoyaba a Uribe‚??, donde se analizan sus fortalezas y debilidades.

Los detalles de las escuchas, confesados por ex funcionarios del DAS que están siendo procesados y que han pedido perdón a sus victimas, han generado malestar político, seis semanas después de que Uribe dejó el poder.

Todo ocurre cuando cuatro altos ex consejeros de Uribe han sido llamados a declarar ante la Fiscalía en el mismo caso.

En di√°logo con medios de comunicacion, el historiador Juan Carlos Fl√≥rez, quien fue concejal de Bogot√°, define el caso como “una conspiraci√≥n con enormes tent√°culos” y se queja de que en Colombia “parte de la inteligencia del Estado ha sido usada con fines criminales”.

Estos son procedimientos de reg√≠menes autoritarios, que a veces una parte de la sociedad suele perdonar cuando un gobierno dispone de gran popularidad y confronta a adversarios que deben ser eliminados, como ocurri√≥ en Per√ļ en la √©poca de Alberto Fujimori“, agrega Fl√≥rez.

Hace poco se conoci√≥ la confesi√≥n de Alba Luz Fl√≥rez, una ex detective del DAS, que se infiltr√≥ en la Corte Suprema y que empez√≥ a ser llamada la “Mata Hari” colombiana.

La mujer relat√≥ qu√© hizo para escuchar y grabar sesiones de la Corte, y sacar copias de expedientes de algunos congresistas amigos de Uribe que estaban siendo investigados por relaciones con los paramilitares de derecha, en lo que ha sido llamado el esc√°ndalo de la “parapol√≠tica”.

Cuando se revel√≥ la declaraci√≥n de la “Mata Hari”, el presidente de ese tribunal, Jaime Arrubla, calific√≥ el hecho como “aterrador”.

El magistrado cree que cuando la Corte inici√≥ la investigaci√≥n por la “parapol√≠tica” ‚??donde casi un centenar de congresistas y ex congresistas est√°n siendo procesados‚??, empezaron “todos estos montajes, infiltraciones y, fuera de eso, amenazas, esto ha sido un calvario que todav√≠a no termina”

Otra de las victimas de los seguimientos e interceptaciones telef√≥nicas, conocidas en Colombia como las “chuzadas”, es el columnista Ramiro Bejarano, un duro opositor de Uribe, quien dirigi√≥ la polic√≠a secreta entre 1994 y 1995.

El abogado dijo que cree que comenzó a ser blanco de interceptaciones en 2006, cuando Uribe fue reelegido para un segundo mandato.

Seg√ļn Bejarano, un gobierno como el de Uribe, “que est√° en ese nivel de paranoia y de abuso, comienza chuzando a los opositores, a los enemigos, a los cr√≠ticos, pero despu√©s se vuelve insaciable y termina chuzando inclusive a los mismos amigos. Eso obedece a una cultura de desconfianza”

Uribe siempre ha negado que patrocinara las escuchas. A fines de abril, cuando un estudiante universitario le pregunt√≥ enla ciudad de Cali por el esc√°ndalo, respondi√≥ que “si el gobierno ordenara espionajes ilegales, tendr√≠a que ir a la c√°rcel, empezando por el presidente”.

Y el entonces mandatario se quej√≥: “Yo tambi√©n he sido interceptado, el vicepresidente ha sido interceptado y el comandante de la polic√≠a ha sido interceptado”.

En esa misma oportunidad, Uribe rechaz√≥ que desde la misma Corte Suprema se estuviera comparando el esc√°ndalo de las escuchas ilegales con lo que ocurri√≥ con el de Watergate, que le cost√≥ la presidencia de Estados Unidos a Richard Nixon, a comienzos de los a√Īos 70.

El filósofo Andrés Mejía, quien trabaja para el conservador Instituto de Ciencia Política en Bogotá, considera que hasta ahora no hay pruebas que involucren a Uribe.

“Hasta el momento no hay un solo hecho, un solo elemento probatorio que muestre responsabilidad alguna del presidente de la Rep√ļblica. Y en cuanto a sus funcionarios subordinados, hay algunos indicios que podr√≠an indicar alg√ļn grado de responsabilidad”, asegur√≥ Mej√≠a en una entrevista con BBC Mundo.

Mej√≠a y Fl√≥rez coinciden en que el esc√°ndalo le causa mucho da√Īo al sistema democr√°tico colombiano.

El presidente Santos, quien ratificó al director del DAS que estaba al final del gobierno de Uribe, ha guardado silencio sobre las revelaciones de que él también fue interceptado.

Pero su ministro de Interior y de Justicia, Germ√°n Vargas, ha sugerido que el gobierno desclasifique los archivos de inteligencia.

A√ļn no se sabe hasta d√≥nde llegar√° la investigaci√≥n y la Fiscal√≠a est√° a punto de tomar decisiones judiciales sobre al menos una ex directora del DAS, Mar√≠a del Pilar Hurtado

Add a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *