Quien es Mahmud Ahmadineyad

Pol√≠tico iran√≠, presidente de la Rep√ļblica Isl√°mica de Ir√°n desde 2005. Hijo de un herrero, Mahmud Ahmadineyad naci√≥ en la localidad de Garmsar, en el norte del pa√≠s. Estudi√≥ en la Facultad de Ciencias e Industria de la Universidad Polit√©cnica de Teher√°n, en la que obtuvo el t√≠tulo de ingeniero, y se doctor√≥ en ingenier√≠a del transporte en 1987. Aunque decidi√≥ hacer carrera pol√≠tica, sigui√≥ vinculado como profesor a esa facultad.

Durante la campa√Īa electoral que le llev√≥ a la presidencia hizo valer su pasado de militante revolucionario. Seg√ļn la biograf√≠a que pod√≠a consultarse en su p√°gina de Internet, fue uno de los fundadores de la Asamblea Isl√°mica de Estudiantes, devota del ayatol√° Jomeini, la misma que se responsabiliz√≥ del asalto y ocupaci√≥n de la embajada de Estados Unidos en Teher√°n el 4 de noviembre de 1979, en la que mantuvo como rehenes a 52 estadounidenses durante 444 d√≠as

En 2005 las relaciones diplom√°ticas de Washington con Teher√°n segu√≠an sin recuperarse de aquella crisis. No obstante, el nuevo presidente desminti√≥ las reiteradas acusaciones de Washington seg√ļn las cuales desempe√Ī√≥ un importante papel en el allanamiento de la legaci√≥n. En contrapartida, un diputado verde austriaco y un periodista iran√≠ residente en Francia, cuyo nombre no fue revelado por motivos de seguridad, lo acusaron de estar implicado en el asesinato en Viena de tres opositores, en julio de 1989.

En 1986, en plena guerra contra Iraq, se alist√≥ como voluntario en el cuerpo de los Guardianes de la Revoluci√≥n (Pasdaran), una fuerza de choque que sufri√≥ una verdadera sangr√≠a, y particip√≥ en operaciones clandestinas en el √°rea de Kirkuk, en Iraq, y en el oeste de Ir√°n. Tambi√©n fue instructor de la milicia paramilitar de los basiji (‚??voluntarios‚??), una especie de ej√©rcito ideol√≥gico encargado de la defensa de los principios revolucionarios y de imponer el c√≥digo y las costumbres isl√°micos. Estos m√©ritos sin duda le permitieron convertirse en funcionario del Estado antes de ser designado gobernador de Maku, en el noroeste del pa√≠s, y despu√©s de Ardabil, una nueva provincia creada en la misma regi√≥n, en la que permaneci√≥ de 1993 a 1997.

En la pugna entre los reformistas del anterior presidente, Muhammad Jatami, y los conservadores del Guía de la Revolución, el ayatolá Alí Jamenei, Ahmadineyad permaneció fiel a éste y se consagró como uno de los representantes de la nueva generación de políticos conservadores, los Progresistas del Irán Islámico, que se alzaron con el triunfo en las elecciones municipales de 2003 y en las generales de febrero de 2004. Con el respaldo de ese grupo y con un programa de estricta obediencia islámica, fue elegido alcalde de Teherán en abril de 2003 por un ayuntamiento en cuya elección sólo había participado el 12 % del electorado.

Alcalde de Teher√°n

Las razones de su triunfo son complejas, pero el resultado puede explicarse por un simple cálculo electoral. De los 46 millones de iraníes en edad de votar, sólo unos 26 millones acudieron a las urnas, y se sabe también que el 15 % aproximadamente del cuerpo electoral vota normalmente por los conservadores. Muchos de los partidarios de las reformas, por el contrario, además de formar un conglomerado más heterogéneo y menos fiel, se abstuvieron en la segunda vuelta porque el ex presidente Rafsanjani (1989-1997), el hombre más rico del país y probablemente el más corrupto, no era suficientemente creíble para ser su candidato.

Ahmadineyad, con un discurso populista, de extremado rigor isl√°mico, supo atraerse a todos los desheredados, la inmensa mayor√≠a, as√≠ como a los frustrados por las promesas incumplidas durante los ocho a√Īos de reformismo sin resultados apreciables del presidente Jatami (1997-2005), al mismo tiempo que exacerbaba el resentimiento de los pobres contra su rival, Rafsanjani, representante de las clases minoritarias pero opulentas e insolidarias que emergieron en una √©poca de petr√≥leo caro (de hasta 60 d√≥lares el barril) y a pesar de los principios igualitarios de la Revoluci√≥n Isl√°mica. Los observadores interpretaron la elecci√≥n como un voto de protesta social, corolario del agotamiento del reformismo y del repliegue de las clases populares hacia el igualitarismo predicado por los medios chiitas m√°s conservadores.

Su actuación como alcalde de Teherán fue bastante controvertida y suscitó el rechazo de los partidarios de la apertura. Nada más tomar posesión, impuso un sistema segregado de ascensores para hombres y mujeres en las oficinas municipales, cerró varios restaurantes de comida rápida y convirtió algunos centros culturales en lugares de culto y oración. Los reclamos publicitarios de los futbolistas de notoriedad internacional desaparecieron de las calles de Teherán.

Sus adversarios denunciaron su extremismo y advirtieron de que su elecci√≥n podr√≠a empeorar la situaci√≥n de los derechos humanos en el pa√≠s y conducir r√°pidamente a una militarizaci√≥n de la vida pol√≠tica, para culminar en una ‚??dominaci√≥n fascista en el estilo de los talibanes‚?Ě, pero sus seguidores no s√≥lo desautorizaron esas sombr√≠as predicciones, sino que insistieron en que ‚??la verdadera libertad‚?Ě se encuentra dentro de los par√°metros de la Revoluci√≥n Isl√°mica.

Mientras Rafsanjani preconiz√≥ la reconciliaci√≥n con Estados Unidos, Ahmadineyad adopt√≥ una posici√≥n que parec√≠a como un eco de la Rep√ļblica Democr√°tica Popular de Corea en la cuesti√≥n candente del programa nuclear. Su discurso no se apart√≥ un √°pice del islamismo radical y sus intervenciones electorales tuvieron una fuerte coloraci√≥n socializante. Prometi√≥ conducir al pueblo iran√≠ de nuevo hacia los principios de la revoluci√≥n: el desarrollo econ√≥mico basado en la justicia social y la defensa de la dignidad nacional en las relaciones internacionales.

Presidente de Ir√°n

En la primera vuelta de las elecciones presidenciales, el 17 de junio, Ahmadineyad llegó en segunda posición, tras Rafsanjani, ambos con poco más del 30% de los sufragios, pero una semana después se produjo la sorpresa y se invirtió el orden lógico. El candidato de los pobres fue elegido con el 61,7 % de los votos, mientras que su rival se quedaba con el 35,9 %. Los resultados fueron puestos en tela de juicio por Estados Unidos y otros gobiernos occidentales, cuando no simplemente condenados por fraudulentos, debido al rechazo de algunas candidaturas y a las presiones ilegales de los clérigos y de las fuerzas militares y paramilitares en favor del vencedor.

La elecci√≥n fue aprobada por una declaraci√≥n del Gu√≠a Supremo de la Rep√ļblica Isl√°mica, el ayatol√° Al√≠ Jamenei, y el nuevo presidente reafirm√≥ su compromiso de luchar por el hombre de la calle. En cuanto al abandono del programa de combustible nuclear a cambio de incentivos econ√≥micos, como pretend√≠a la Uni√≥n Europea, consider√≥ que el compromiso era inaceptable, y a√Īadi√≥ sibilinamente: ‚??Los elementos de amenazas mundiales, incluyendo las armas de exterminio, qu√≠micas y biol√≥gicas, que ahora est√°n en manos de la hegemon√≠a, deben ser erradicadas‚?Ě.

El presidente de Ir√°n designa a los ministros y dirige la acci√≥n del Gobierno, pero el poder gubernamental est√° controlado por una serie de organismos no elegidos que s√≥lo responden ante Jamenei, l√≠der religioso y, por tanto, la autoridad suprema del pa√≠s, elegido con car√°cter vitalicio. Ahmadineyad era el primer presidente de la Rep√ļblica Isl√°mica que no era religioso, pese a su fidelidad al modelo teocr√°tico.

Nada más tomar posesión, Ahmadineyad ordenó la reanudación del programa en la central de Esfahán, que preveía la conversión del uranio en gas, un tratamiento previo al conflictivo enriquecimiento necesario para la fabricación de armas nucleares. Paralelamente, nombró a un conservador intransigente, Alí Larijani, responsable de las negociaciones con la Unión Europea. Ambos rechazaban la discusión con Washington

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