¿Podemos confiar realmente en la historia? Por Felipe Ochoa

El día de hoy, leí un artículo en el diario “El Universal”, donde se mencionaba porque no había aparecido al famoso “Pípila”, en el episodio donde correspondía de la serie “Gritos de Muerte y Libertad”, ya que efectivamente, el día que ví el mencionado capítulo, espere a ver que alguien tomara una antorcha, una lápida de piedra, se la pusiera en la espalda y fuera a incendiar la puerta de la Alhóndiga de Granaditas, cosa que nunca paso.

Resulta ser, que personas encargadas de verificar los hechos históricos de dicha serie, han concluído en base a varios textos (incluyendo de Lucas Alamán, personaje que fué testigo de tan sangriento hecho), que ese personaje fué solo un mito de la historia, algo para darle un toque de heroísmo y bravura, quizás también para suavizar la carnicería que hubo una vez tomada dicha instalación.

Lo anterior, me hace preguntarme, ¿qué tanto podemos confiar en la historia realmente?, ¿será que a nuestros hijos o nietos, les toque estudiar una historia diferente a las que aprendimos nosotros? Y bueno, todo parece ser que las respuestas a ambas preguntas son las siguientes, al menos es lo que pienso muy particularmente.

Definitivamente no podemos confiar ciegamente en ninguna historia relatada, escrita o contada verbalmente, ya que al final siempre dependemos de quien la escriba, de quien sea testigo de los hechos y de su interpretación hacia los mismos. Hoy en día, lo he visto infinidad de veces en las noticias modernas, tan solo cambiando de un canal a otro en la televisión, o al leer un diario y luego leer uno diferente; los hechos pueden ser presentados de diversa forma y con datos que no concuerdan entre las diferentes versiones contadas. Tan solo tenemos el famoso arresto de la “Barbie”, que ya tiene varias versiones de como fueron los hechos ¿será desinformación plantada a propósito acaso?, bueno, esa es otra historia. Pero volviendo a la historia que nos ocupa, la que todos aprendimos en los libros de texto cuando ibamos en la primaria, da nostalgia saber que todos aquellos hechos que nos contaron, que leímos, pueden no ser del todo ciertos, quizás esta nostalgia es porque los aprendimos durante la niñez, etapa en la que si nos dicen, que algo es azul, definitivamente es azul para nosotros, lo creemos debido a nuestra inocencia y ganas de aprender cosas. Quien sabe, que otras cosas que se han tomado como hechos, ya sea en la historia de México o de cualquier otro país, no sean tan cual las hemos aprendido y tengan algo de más, quizás para exaltar algún hecho o al revés, quitando cosas que pasaron, pero que alguien pensó que no debían conocerse.

Respondiendo a la segunda pregunta, definitivamente puede suceder, que la historia que aprendan nuestros hijos o nietos, tenga variantes bastante fuertes a las que nos toco aprender a nosotros, quizás hasta se omitan hechos como las historia del Pípila o se agreguen cosas que se vayan descubriendo, pero que al final, siempre quedará la duda ¿Todo eso que paso, es totalmente cierto?

Por lo pronto, vivamos la historia tal cual la conocemos, siempre será fascinante leer, ver o escuchar, todo aquello que vivieron nuestros antepasados y que de alguna u otra forma, formaron el futuro que hoy estamos viviendo, si fueron totalmente ciertos o no, pues algún día el tiempo lo dira y si no cambian, ¡esa es la historia verdadera! (aunque no lo sea), ¿no creen?

Hasta la próxima!

“Felipe de J. Ochoa Glez. | http://flavors.me/Felipe68

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