La cronica de como atraparon a Ignacio Nacho Coronel

Ya iba para afuera, cortando cartucho y brincando entre muebles, entre barandales de madera y sillas r√ļsticas de hierro, grit√°ndole a Ir√°n Qui√Ī√≥nez Gast√©lum, su escolta, para ubicarlo, para ordenarle que salieran por atr√°s, pero el hombre encargado de la seguridad personal de Nacho Coronel ya ten√≠a a media docena de militares encima apunt√°ndole a la cara.

Eran poco m√°s de las 13:00 horas cuando el grito de los oficiales se escuch√≥ en la entrada principal de la casa. ‚??¬°Ej√©rcito mexicano‚?¶ quieto, no se mueva! ¬°Quieto!‚?Ě, le dec√≠an los militares a Qui√Ī√≥nez mientras su jefe, Ignacio Coronel Villarreal, era buscado por cinco elementos de tropa en la estancia de la casa de Colinas de San Javier, sobre la calle de Paseos del Parque.

Sobre la herradura que forman las calles de Madrigal y Paseos del Parque, en la zona residencial del municipio de Zapopan, los dos helic√≥pteros Bell de la Fuerza A√©rea Mexicana (FAM) segu√≠an volando bajo, en c√≠rculos cerrados y con una dotaci√≥n de francotiradores listos para disparar en caso de que alguno de los buscados lograra escapar. Pero ni Ignacio Coronel ni Qui√Ī√≥nez, su escolta, pudieron salir de la casa: el sicario y protector del capo fue sometido r√°pidamente por los soldados y Nacho Coronel llev√≥ la peor parte. Momentos antes, √©ste le hab√≠a disparado a la cara al teniente de Infanter√≠a que iba al frente del grupo de asalto para capturarlo. Muri√≥ al instante. Coronel sigui√≥ disparando su pistola autom√°tica y alcanz√≥ a darle a un Sargento que cay√≥ herido.

Pens√≥ que con eso pod√≠a ganar metros, terreno, piso a los militares que crey√≥ haber dejado atr√°s, pero se equivoc√≥: el teniente al que hab√≠a asesinado y el sargento herido estaban casi a la entrada de la casa, pasando la cochera, atravesando el primer patio, por eso crey√≥ que podr√≠a huir si sal√≠a por una de las habitaciones del fondo, la que daba a otro patio m√°s peque√Īo y luego a una cancha de tenis. Despu√©s lo esperaba un jard√≠n y de inmediato la calle de Madrigal, a la que nunca lleg√≥.

Porque antes se topó de frente con un segundo grupo de militares. La orden superior era la de detenerlo vivo, pero imperaron la situación real y la doctrina castrense: más que un narcotraficante o un delincuente, Ignacio Coronel se convirtió en un enemigo y como tal se le abatió cuando quiso enfrentar a balazos a los militares para escapar por la calle trasera. Fue acribillado de frente; cuando intentó disparar ya estaban cinco militares apuntándole. Tres de ellos abrieron fuego. Las ráfagas atravesaron a Coronel.

Su cuerpo quedó a medio escalón entre dos barandales de madera que asemejaban los límites de un potrero, con sus sillas y bancos de madera y hierro, con una mesa de cristal ocupada con vasos de unicel, latas de refresco y cerveza. Quedó a medio camino entre una cantina hecha de ladrillos rojos, un par de amplificadores negros y el desnivel que separa una parte de la sala y la estancia que lleva a las habitaciones del ala izquierda de la casa.

Fueron 10, quizá 12 minutos antes de que todo terminara. Las siguientes cuatro horas fueron de cateo, de levantamiento de pruebas y de recolección de objetos e información sobre el cártel de Sinaloa y sus operaciones en el Occidente del país.

OJOS EN EL CIELO
Los mandos de inteligencia militar y naval sab√≠an que desde hace poco m√°s de un a√Īo el narcotraficante Ignacio Coronel Villarreal, conocido como Nacho Coronel, viv√≠a en Zapopan, Jalisco, municipio del que entraba y sal√≠a a placer protegido por polic√≠as de diversas corporaciones.

Esto no era nuevo. Desde 2006 un grupo de operadores y sicarios del c√°rtel de los hermanos Beltr√°n Leyva se hab√≠a trasladado al municipio de Zapopan para unirse estrat√©gicamente a esa parte del c√°rtel de Sinaloa que controlaba el paso de dinero, drogas, armas, personas, precursores qu√≠micos, veh√≠culos y combustible por esos rumbos del pa√≠s. En ese mismo a√Īo fueron detenidos cuatro familiares de los Beltr√°n Leyva en zonas residenciales de Zapopan. El propio Ignacio Coronel vivi√≥ m√°s de tres a√Īos en la exclusiva zona de Puerta de Hierro, a escasos cinco kil√≥metros de la Base A√©rea Militar N√ļmero Cinco, en ese municipio en donde se localiza tambi√©n el Colegio del Aire. De ah√≠ se mud√≥ a Colinas de San Javier, ocupando con su gente cuatro casas ubicadas en sitios que le garantizaran el control de accesos y salidas en caso de urgencia.

De acuerdo con la Defensa Nacional, Ignacio Coronel controlaba los intereses del cátel de Sinaloa en los estados de Jalisco, Colima, Nayarit, Michoacán, Durango, Zacatecas y Coahuila. Cuando la guerra entre cárteles se agudizó, obligó a Coronel a moverse constantemente para evitar el acoso de sus enemigos. Al hacerlo entraba y salía de Jalisco esporádicamente hasta que su gente tomó el control de la plaza y le aseguró una permanencia menos turbulenta. Sin embargo, la detención en el norte del país de varios operadores de cárteles rivales que contaban con información sobre la posible ubicación de Coronel sirvió para aportar datos más precisos sobre el paradero del narcotraficante.

A todo esto se sumaron las escuchas telefónicas, las intervenciones de internet y la infiltración de militares encubiertos que hacían patrullajes esporádicos para ubicar las casas, fotografiarlas y llevar un seguimiento que permitiera un operativo casi perfecto: a los militares les tomó al menos una semana preparar con todo detalle el operativo para detener a Coronel luego de vigilar sus movimientos y los de tres grupos de sicarios que vivían en dos casas más localizadas en Colinas de San Javier. Sin embargo, los especialistas de las Secciones Séptima (Operaciones Contra el Narcotráfico), Segunda (Inteligencia Militar) y del Centro de Inteligencia Antinarcóticos (CIAN) del Estado Mayor de la Defensa Nacional (EMADEN) utilizaron un software simple y al alcance de todos, Google Earth, para ubicar con certeza al capo, conocer sus posibles rutas de escape y prevenir contingencias que involucraran a otros vecinos de la exclusiva zona de Colinas de San Javier. Con las imágenes allí captadas definieron la parte final del plan de operaciones para rodear por todos sus puntos vulnerables la casa del tercer hombre en importancia del cártel de Sinaloa.

Por ello los equipos especiales sab√≠an muy bien que Nacho Coronel pod√≠a escapar de la casa de Paseos del Parque s√≥lo por cuatro puntos y usando √ļnicamente dos v√≠as inmediatas de hu√≠da: la calle de Madrigal, a espaldas de su casa, en donde ten√≠a una cancha de tenis y junto a esta un jard√≠n de unos 200 metros cuadrados, y la propia Paseos del Parque, insegura y atestada, como seguramente estar√≠a, de militares y polic√≠as si alguna vez llegaban a dar con su paradero.

Lo lógico sería que una vez alcanzada la calle de Madrigal, el siguiente objetivo fuera la avenida Juan Palomar Arias, que podía conducirlo hacia el municipio de Guadalajara. De cualquier modo, todos los posibles puntos de escape estaban cubiertos, y ni siquiera fue necesario extender el movimiento militar hacia las avenidas y calles de la zona residencial.

Minutos antes de ingresar a las casas, los militares detuvieron a los primeros dos sicarios, los vig√≠as: sobre ellos hab√≠a un seguimiento constante pues conoc√≠an bien los movimientos y los horarios de su jefe. Los detenidos sab√≠an que Coronel estaba en la casa, acompa√Īado √ļnicamente por Ir√°n Qui√Ī√≥nez Gast√©lum, y que no ten√≠a planes para salir en las horas siguientes.

Al sobrevuelo de los helic√≥pteros le siguieron el cierre gradual de las calles Paseo de los Parques, Avenida Patria, Juan Palomar Arias, Madrigal, Paseo de la Noria y Villa de la Colina. Luego, el arribo de tres grupos especiales de 50 elementos cada uno pertenecientes a la V Regi√≥n Militar y, finalmente, los cortes de energ√≠a el√©ctrica y de la se√Īal de internet.

En cuesti√≥n de minutos Ignacio Coronel y su gente quedaron aislados. Sin contacto entre ellos, sin el apoyo del resto de sus sicarios, el capo qued√≥ inutilizado mientras las alas de los helic√≥pteros sonaban cada vez m√°s cercanas a los techos de las casas. La intervenci√≥n militar fue precisa, pero la reacci√≥n de Ignacio Coronel, imprevista. Los militares que dise√Īaron el operativo estaban seguros de que al verse rodeado, superado en n√ļmero y poder de fuego, Nacho Coronel se entregar√≠a. El c√°lculo fue err√≥neo.

Una hora más tarde, con la situación bajo control y un capo muerto más, el presidente Felipe Calderón y su comitiva arribaban a Guadalajara para sostener un encuentro con empresarios y luego inaugurar el nuevo estadio de las Chivas. Mientras, la Sedena citaba a los medios de comunicación para una conferencia de prensa en la que se ofrecerían datos sobre la operación.

No hubo tal. El general Edgar Luis Villegas, subjefe Operativo de la Defensa Nacional, s√≥lo ley√≥ el comunicado de dos cuartillas y se retir√≥ r√°pidamente del auditorio de la Sedena. El texto indicaba, en su parte final, que ‚??Nacho Coronel dirig√≠a las actividades delictivas para su organizaci√≥n en el occidente de la Rep√ļblica, que comprende los estados de Jalisco, Colima, Nayarit y parte de Michoac√°n, controlando el tr√°fico de Coca√≠na a trav√©s de la denominada Ruta del Pac√≠fico‚?Ě.

El Departamento de Estado de los Estados Unidos, la Oficina de Asuntos Internacionales de Narc√≥ticos y el Orden P√ļblico y el FBI ofrec√≠an una recompensa de cinco millones de d√≥lares por informaci√≥n que llevar√° a su captura, a√Īad√≠a el comunicado.

¬ŅQui√©n era?
Ignacio Coronel Villarreal, mejor conocido como El rey del ice o El rey del crystal, naci√≥ el primero de febrero de 1954 en Veracruz, seg√ļn datos del gobierno estadunidense, aunque sus contrapartes mexicanos lo ubican como oriundo de Canelas, Durango. De acuerdo con un informe de inteligencia del gobierno de Estados Unidos, desde 2008 se le consider√≥ el capo m√°s poderoso del pa√≠s.

Sus or√≠genes en el narcotr√°fico se remontan a mediados de los a√Īos ochenta, cuando trabaj√≥ en Zacatecas para Amado Carrillo Fuentes. Desde la muerte de √©ste, en 1997, ha intentado mantenerse al margen de disputas y ha diversificado su red hacia la pen√≠nsula de Yucat√°n y las costas de Sonora.

Ignacio Coronel fue identificado como el operador financiero de la desaparecida Federaci√≥n, organizaci√≥n donde confluyeron hasta hace unos a√Īos los principales capos sinaloenses encabezados por Juan Jos√© Esparragoza Moreno, los hermanos Vicente y Rodolfo Carrillo Fuentes, Ismael El Mayo Zambada, Joaqu√≠n El Chapo Guzm√°n as√≠ como Arturo y Alfredo Beltr√°n Leyva.

Se encargaba de las operaciones del cártel de Sinaloa en la zona de Jalisco, Colima y Nayarit, principalmente. Ignacio Coronel enfrentaba órdenes de aprehensión por delincuencia organizada, narcotráfico e incluso tenía una orden de detención provisional con fines de extradición solicitada por el gobierno de Estados Unidos

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