Animales de cerebro grande, viven mas

Investigadores españoles y británicos han logrado aislar la zona del cerebro que localiza las sensaciones táctiles procedentes de piel, y revelar detalles inéditos sobre cómo el cerebro reconoce el tacto.

La investigación, publicada en la revista científica Current Biology, ha sido realizada por los científicos españoles Salvador Soto, de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) , y Elena Azañón, de la de Barcelona, y por los británicos Patrick Haggard y Matthew Longo, del University College London.

El estudio, según informa la UPF, ayudará a comprender mejor los síndromes que conllevan una desorientación del paciente respecto a su propio cuerpo.

Notar un mosquito en el brazo provoca una reacción ocular al mirar qué nos ha tocado, y motora al tratar de aplastarlo, y este acto, aparentemente simple, esconde mecanismos complejos en el cerebro, porque implica la localización y la comparación de estímulos táctiles en partes móviles del cuerpo.

El estudio revela cómo podemos orientar la mirada rápidamente hacia el lugar correcto, o dirigir nuestra mano con precisión contra el insecto, independientemente de la postura en la que estamos en ese momento, y que área cerebral está implicada en esta integración.

El hallazgo principal es que se ha podido aislar un área en el córtex parietal posterior que desempeña un papel crítico en la integración de las sensaciones táctiles provenientes de la piel con la información interna de los músculos sobre la postura del cuerpo, indicó Soto.

Para llevar a cabo este trabajo, los investigadores utilizaron la técnica de la estimulación magnética transcraneal (TMS), que permite alterar brevemente la actividad neural en una región concreta del córtex, localizada previamente por medio de la resonancia magnética.

Se trata de crear una lesión cerebral virtual, momentánea y reversible, en la estructura cerebral que se estudia.

Los científicos han explicado que aplicando la misma técnica desarrollada en este trabajo a otras áreas del cerebro, futuros estudios podrán ayudar a discernir los circuitos cerebrales implicados en muchos otros actos cotidianos y a la vez poco conocidos.

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