Norcorea ladra ataque si recibe sanciones de ONU

Corea del Norte acusó hoy a Corea del Sur y a Estados Unidos de haberse “inventado” por “motivos políticos” el resultado de la investigación internacional que culpó a un torpedo norcoreano del hundimiento en marzo pasado de la corbeta surcoreana “Cheonan”, hecho en el que murieron 46 marineros.

“La atribución del hundimiento del “Cheonan” a la República Popular Democrática de Corea representa un caso inventado por EU y Corea del Sur por motivos políticos”, aseguró el embajador norcoreano ante la ONU, Sin Son-ho, en una conferencia de prensa.

El diplomático pidió que se le permita a sus propios expertos inspeccionar el lugar del hundimiento y amenazó con una respuesta militar si el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas condena a su país.

“Si el Consejo de Seguridad actúa en contra de nosotros, voy a perder mi trabajo y los militares tendrán que hacer el suyo”, aseguró en un inusual encuentro en la sede de la ONU con la prensa, por la conocida política norcoreana de evitar el contacto con los medios.

En respuesta, Estados Unidos estimó que las amenazas militares de Pyongyang “suenan como el mismo tipo de comportamiento provocativo que ha caracterizado a Corea del Norte desde comienzos de 2009”, dijo en Washington el portavoz del departamento de Estado, Philip Crowley.

El embajador norcoreano reiteró en las Naciones Unidas la posición de Pyongyang de que no fue uno de sus minisubmarinos el que hundió la corbeta surcoreana en marzo pasado y apuntó a que la causa del naufragio podría haber sido el impacto del navío con unas rocas sumergidas.

En su opinión, el Gobierno de Seúl decidió culpar a Pyongyang del incidente para encubrir la responsabilidad de sus militares, revivir el sentimiento patriótico por motivos electorales y deteriorar las relaciones entre las dos Coreas.

Asimismo, indicó que Washington también “se benefició del hundimiento del Cheonan” para infundir temor en los países de la región sobre la supuesta amenaza norcoreana.

Con ello, según Sin, Estados Unidos consiguió que Japón abandonara los planes de cerrar la base estadunidense en Okinawa, venderá más armas en la región y la Casa Blanca reforzó su imagen de cara a las elecciones legislativas del próximo noviembre.

“Las autoridades surcoreanas, con la ayuda de Estados Unidos, se han inventado este caso para acusar a Corea del Norte”, insistió.

El representante norcoreano también puso en duda la credibilidad de la comisión internacional creada por Seúl para investigar el caso, y que el pasado 20 de mayo responsabilizó a un torpedo norcoreano del hundimiento.

Miembros de esa comisión presentaron el lunes al Consejo de Seguridad los resultados de su pesquisa para reforzar la petición de Seúl al máximo órgano de que responda a la presunta agresión norcoreana.

“El resultado de esa investigación es una fabricación de la A a la Z”, afirmó Sin, quien aseguró que las conclusiones estaban preparadas de antemano y se ocultaron bajo la excusa del “secreto militar” todas las pruebas que cuestionaran la teoría de la implicación norcoreana.

Entre otras cosas puso en duda que uno de sus minisubmarinos pudiera acercarse al “Cheonan” sin ser detectado por los modernos sistemas de alerta de ese navío y de otros buques en la zona.

También cuestionó el hallazgo de restos del supuesto torpedo norcoreano en el fondo del mar “sin deformaciones”, pese a la violencia de la supuesta explosión.

Por ello, consideró que “las pruebas convincentes” presentadas por Corea del Sur al Consejo de Seguridad son en realidad “dudas convincentes”.

Sin trazó un paralelo entre las pruebas presentadas por Seúl y la presentación en la ONU antes de la guerra de Irak del entonces secretario de Estado de EU, Colin Powell, sobre las supuestas armas de destrucción masiva de Sadam Husein, que luego resultaron no existir.

En ese aspecto, pidió a los miembros del máximo órgano que no se dejen persuadir por los surcoreanos y advirtió que el Ejército norcoreano “rechazará sin misericordia cualquier agresión”.

El hundimiento del buque “Cheonan”, en el que murieron 46 de sus 104 tripulantes, ha tensado al máximo las relaciones entre las dos Coreas, que técnicamente permanecen estado de guerra desde el conflicto entre los dos países entre 1950 y 1953

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